24/Feb/2020
Editoriales

Las Plazas de Monterrey. La Macroplaza. La Plaza de la Concordia, o del 5 de Mayo, o de Juárez, o Explanada de los Héroes; la Plaza del Breve encuentro, o de Los Matadores, o de Los Desaparecidos; y la Plaza del Poder Judicial

La Plaza de la Concordia o del 5 de Mayo, o de Juárez, o Explanada de los Héroes.

El predio delimitado por las actuales calles de Zaragoza, 5 de Mayo, Zuazua, y 15 de Mayo, en la década de los años 50 del siglo XIX, se inundaba en tiempos de lluvia con las aguas del Río Santa Lucía. Estas calles se llamaban entonces, respectivamente: Del Ojo de Agua Grande, de Mina, del Puente Nuevo y Diego de Montemayor. Y como la altimetría del terreno impedía su desagüe, se convertía en un pantano que atentaba contra la salud de los reineros al ser criadero de insalubres mosquitos. 

Para enfrentar ese problema el gobernador Santiago Vidaurri, tal como acostumbraba, lo convirtió en oportunidad, ordenando que se nivelara el terreno y para el año de 1859, a este terraplén compactado se le bautizaba como Plaza de la Concordia. En ella se instalaba semanalmente un mercado que vendía todo tipo de productos y servía como centro de abastecimiento para los vecinos de la parte norte de la Ciudad.

Siete años más tarde, en 1864, el prefecto Imperial José María Aguirre inició algunos trabajos para adoquinar la Plaza La Concordia. Desafortunadamente los vaivenes políticos derivados de la alternancia entre los gobiernos republicano e imperial dieron al traste con la normalidad en todos los negocios, e impidieron el avance de las obras.

 

Cambio de nombre de la Plaza Concordia a Plaza 5 de Mayo

Esto se superó cuando sobrevino el triunfo de la República frente a la invasión francesa. Durante las celebraciones de la Batalla del 5 de mayo, y con la presencia del Presidente Juárez, la calle del Ojo de Agua grande fue rebautizada como calle Ignacio Zaragoza y la Plaza de la Concordia como Plaza 5 de Mayo (al unísono se cambiaría el nombre de la Plaza de Armas a Plaza Zaragoza). 

Unos años después, en 1868 y hasta el año de 1880, en la Plaza 5 de Mayo se celebró la Feria de Monterrey entre el 5 y el 15 de mayo:

“3 de Febrero de 1868. Jesus Arreola y Ayala (…) la declaracion de que en la Plaza del 5 de Mayo de esta Ciudad se establesca una fiesta anual, cuya duracion sea del 5 al 15 del mismo mes pues desean se solemnicen con bastante regocijo Público esos gloriosos dias para la patria, en que en Puebla y Querétaro: triunfaron las fuerzas nacionales, haciendo morder el polvo á los que se titulaban invensibles esclavos de Napoleon III y los malos mexicanos, que soñaban establecer el llamado imperio de Maximiliano”.

Esta feria fue célebre y de gran aceptación, pues había “caballitos, fonduchos, juegos permitidos por la ley, redondel de toros y palenque de gallos”. Además, cada mes de septiembre se realizaba allí en una plaza de toros semifija la temporada de corridas de toros.

Algunas veces la Plaza 5 de Mayo era concesionada por el Ayuntamiento para la instalación de circos. En el mismo año de la inauguración de la Feria de Monterrey, en 1868, estuvo el Circo Orrín, uno de los más famosos del país, y significaba ingresos al municipio:

“19 de Agosto de 1869. Sr. Eduardo García… El C. Presidente informó luego haber dado gratis el permiso para la función del Circo Orrin; pero que la Compañía, en cambio, había dado una función a beneficio de las mejoras materiales que se llevan cabo en las plazas del 5 de Mayo, Zuazua y Garza Ayala, en la que ganó el Municipio la suma de $203.00 centavos. Con satisfacción quedó impuesto el Ayuntamiento”.

En 1871, siendo Jerónimo Treviño gobernador de Nuevo León, trató de instalarse otra vez, pero no prosperó pues los comerciantes ya tenían ubicados sus lugares de costumbre y la plaza 5 de Mayo era un centro de reunión social. 

 

Se reduce la Plaza 5 de Mayo a la mitad para edificar el Palacio de Gobierno

El gobernador Bernardo Reyes construyó en la mitad de la Plaza 5 de Mayo el Palacio de Gobierno. Además remodeló la plaza en 1895 equipándola con andadores, postes de alumbrado, varias columnas que sostenían maceteros, y jardineras de la misma cantera. Además, se plantaron árboles en los perímetros para que no estorbaran la vista del monumental Palacio. Esta impresionante obra es la mejor de Reyes y una de las mejores en toda la historia del estado.

Entre el Palacio de Gobierno y la Plaza 5 de Mayo quedó una pequeña calle denominada Concordia que servía de andador en los desfiles militares y cívicos. La Plaza 5 de Mayo se convirtió en el auditorio natural de los regiomontanos que asistían a las fiestas cívicas a observar cómo las autoridades se acomodaban en el Palacio. 

Al conmemorarse en 1906, el centenario del natalicio de Benito Juárez, se contempló instalar en la Plaza 5 de Mayo un monumento en su honor. De cantera similar a la del Palacio se edificó una estructura con leones en cada extremo y al centro una columna rematada con la estatua de Juárez enarbolando la bandera nacional. Ese precioso monumento continúa siendo uno de los principales atractivos de la Plaza, solo que reubicado en el cuadrante sureste. A este espacio se le llamó Plaza Juárez, y se dice que el monumento fue diseñado, o al menos, con el gusto personal de Bernardo Reyes.

La estatua referida se fundió en Salem, Ohio, y el Monumento a Juárez fue inaugurado el 21 de marzo de 1907. Por cierto, desde el año de 1906 y hasta 1909 hubo cierta confusión pues había dos plazas Juárez: esta que narramos aquí y otra en la manzana de Juárez, Ruperto Martínez, Vicente Guerrero y Silvestre Aramberri, donde hoy está el Mercado Juárez. Aquella plaza se llamó De las Capuchinas y luego de Juárez, antes de convertirse en mercado (ya estudiada en esta colección de artículos)

Aún con la Plaza dignamente arreglada cuando se organizaba alguna fiesta que requiriera pequeñas adecuaciones, se autorizaban. 

“28 de abril de 1913 (…) Geronimo Villarreal, concesionario de la feria que se verificará en la Plaza Juárez el próximo mes de mayo, pidiendo autorización para retirar el barandal que circunda la Plaza, con objeto de poder colocar con facilidad los juegos que se instalarán, obligándose por su cuenta á reponer dicho barandal á la terminación de la feria”.

Pasó el tiempo y la plaza se conservó con más o menos el mismo estilo, a excepción de algunos cambios en lámparas y bancas. En 1984 se integró a la Macroplaza, tomando el nombre de Explanada de los Héroes. Se extendió hasta las escalinatas que la unen al cuerpo principal de la también llamada Gran Plaza, se le instaló en el centro un Asta Bandera y en forma de cuadrado se instalaron cuatro estatuas:

 Al noreste la de Benito Juárez, la misma inaugurada el 21 de marzo de 1907 sólo reubicada, cuyo autor se desconoce. Al noroeste la de Miguel Hidalgo, inaugurada en 1982, autoría de Mario Fuentes. Al sureste, la estatua ecuestre de Mariano Escobedo, inaugurada el 7 de marzo de 1984. Y al suroeste, también hípica, de José María Morelos y Pavón, inaugurada en 1984. Estas últimas dos son obra de Luis Sanguino.

El 28 de marzo de 1984 el Congreso del Estado aprobó el traslado e inhumación de los restos de algunos ilustres nuevoleoneses a las columnas de Hidalgo y Juárez. Así, en ceremonia solemne el 7 de septiembre de 1984 fueron sepultados los restos mortales de: Juan Zuazua, Antonio I. Villarreal y Pablo González en la columna al Padre de la Patria, Miguel Hidalgo. En tanto que Silvestre Aramberri, Francisco Naranjo, Bernardo Reyes y José María Mier fueron inhumados bajo la columna de Juárez.

La Explanada de los Héroes es lugar favorito de regiomontanos y visitantes. Su entorno es hermoso, enmarcado por los modernos edificios de los Museos de Historia Mexicana y de Historia del Noreste; por el histórico Palacio de Gobierno, el bosquecillo del lado poniente, con el monumento a Francisco I. Madero y una bella vista al Cerro de la Silla.

Sigue siendo el corazón del Estado, sitial digno de espectáculos, celebraciones cívicas, deportivas, políticas, y muestras culturales. Desde luego que es el sitio natural para protestas, actividades que la mantienen como la plaza con más vida y el lugar común donde la sociedad sabe que puede reunirse.

 

                                          La Plaza del Breve Encuentro, o de los Matadores, o de los Desaparecidos.

En el lugar donde se encontraba la escuela Pablo Livas, a espaldas del Templo del Sagrado Corazón, luego de construida la Macroplaza quedó un espacio vacío, he aquí parte del decreto:

“7.- En acato al convenio obtenido con la Federación, se incorpora al área de la “Gran Plaza” la superficie de terreno propiedad federal en la que se ubicaba la escuela “Pablo Livas”, localizada entre las calles Washington y Zaragoza, colindando con el lado norte del Templo Sagrado Corazón, para integrar el Proyecto”

En donde estaba una escuela federal (no confundir con la escuela de la UANL del mismo nombre) se construyó esta Plaza con una fuente hundida en cuyos declives se instaló una gradería, convirtiéndose en espacio cultural urbano. Sobre el espejo de la fuente se instaló un pequeño escenario, y la plaza fue oficialmente llamada “Plaza del Breve Espacio” tal vez por tratarse de un área reducida.

La plaza ocupa el área noreste de la manzana de Washington, Zaragoza, 5 de Mayo y Escobedo. En la mitad poniente de esta manzana está un complejo de oficinas de gobierno en el que destaca el edificio de la Tesorería del Estado “Víctor Gómez”. En la cuarta parte sureste está el templo del Sagrado Corazón. Existe en medio de la cuadra de norte a sur un bonito andador peatonal bastante arbolado.

Pocos fueron los eventos culturales realizados en la Plaza del Breve Espacio. Pronto se convirtió en refugio de vagabundos, y desde hace años unos pastores evangélicos se reúnen ahí los sábados por la mañana para predicar su fe.

Luego, cuando inició la llamada Guerra contra el Narcotráfico en el año de 2006, la violencia e inseguridad cundieron por el país. Y esta Plaza del Breve Espacio ha sido utilizada como punto de reunión de Padres de los Desaparecidos.

El gobernador José N. González Parás intentó darle un nuevo sentido a esta plaza, y se instalaron las estatuas de los tres grandes Matadores de la Fiesta Brava:  Lorenzo Garza, Eloy Cavazos y Manolo Martínez, en un buen intento de que fuera conocida como Plaza de los Matadores. Este nombre no trascendió al pueblo.

El colectivo Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos Nuevo León (FUNDENL) instaló en 2014 una sentida placa en la plaza que con un poema muestra la desesperación y la esperanza de los deudos. Al centro de la fuente hay un abanico de vidrio donde se grabaron los nombres de algunos desaparecidos, y sobre las paredes de la fuente hundida se pintaron los rostros de otros. Desde entonces se le conoce como Plaza de los Desaparecidos, y siguen reuniéndose allí familiares y amigos de los desaparecidos.

 

                                                                                                             La Plaza del Poder Judicial

Como la Macroplaza concentra a los tres poderes del estado, el Judicial se ubica en la manzana de Zaragoza, Juan Ignacio Ramón, Escobedo y el andador peatonal que es la continuación de la calle Allende. En el sureste de esta manzana se encuentra la Plaza del Poder Judicial, cuya existencia data del año 1991 cuando se inauguró el moderno edificio del Tribunal Superior.

La Plaza es un pequeño espacio bastante limpio y arreglado que cuenta con jardines, bancas y una cascada de agua que cae de una fuente ubicada en la entrada del edificio. Por una escalinata se accede al Tribunal y el público tiene acceso por la calle Zaragoza. 

PD.- esta colección de textos sobre las Plazas de Monterrey ha generado que varios lectores nos escriban opinando o aportando algunos datos. El arquitecto e historiador Rodrigo Velarde Ortiz escribió un texto acerca de la Plaza Zaragoza y no lo comenté la semana pasada. Velarde describe muy bien las diversas etapas de esta importante plaza, detallando especialmente la Fuente de los Delfines, y su aportación junto a la del arquitecto Helios Albalate para una remodelación que transformó el Quiosco y movió la escultura de Zaragoza como remate visual de la calle Ocampo. 

Fuentes: José Eleuterio González, Algunos apuntes y datos estadísticos que pueden servir de base para formar una estadística para el estado de Nuevo León. INFORMES DE GOBIERNOS 1895, 1906, 1907. 1984 VERSIÓN ELECTRÓNICA. INFORME DE GOBIERNO DEL PODER JUDICIAL 2015. Actas de Cabildo de:3 de Febrero de 1868;19 de Agosto de 1889;28 de Abril de mil 1913. http://fundenl.org/