Editoriales

Mover las orejas

De niño me divertía moviendo las orejas a mi voluntad, hacia delante y atrás, así como de arriba a abajo.

En le escuela competíamos entre los compañeritos y muy pocos (unos tres, acaso) podían hacer semejante “proeza”.

Desde luego que perdía en otras competencias durante el tiempo de recreo, como en las que tuviera que ver la flexibilidad de los brazos, pues había un chiquillo (Memo le decíamos), que los usaba como si fueran cuerdas para saltar; y a mí me dolían los hombros nomás de verlo brincar la cuerda con sus propios brazos.

El caso es que muchos años después me enteré que en cada oreja humana hay 9 músculos, aparte del cartílago.

Esa mini maravilla natural es una de cientos de miles que tuvo que conjugar el Creador para que existiera nuestra especie.

Si estudiamos nuestra nariz, las rodillas o cualquier pedacito de nuestro cuerpo no dejaremos de asombrarnos lo que cargamos siempre con nosotros mismos.

Y pensar que despreciamos tantas cosas admirables que tenemos…