29/Sep/2020
Editoriales

Los buenos hermanos

Había una vez dos hermanos que juntos cultivaban una parcela y cuando cosechaban, se repartían el producto a partes iguales.

En cierta ocasión uno de los dos despertó a media noche y pensó 

_ Mi hermano está casado y tiene hijos, por lo que sus obligaciones son mayores que las mías, así que lo compensaré yendo a estas horas de la noche al almacén y le pondré entre los suyos varios sacos de los que me corresponden a mí.

Trasladó los sacos y regresó a dormir plácidamente, pues estaba actuando con justicia.

Al rato, el hermano casado despertó y reflexionó: 

_ No es justo que me lleve la mitad de todo el maíz, mi hermano que es soltero no tiene la satisfacción que da una familia, así que lo compensaré moviendo algunos sacos de los míos a su bodega.

Y así lo hizo.

Por la mañana ambos estaban asombrados de tener el mismo número de sacos de maíz, y tras esto ninguno pudo explicarse lo que sucedió, y luego año tras año, el número de sacos era el mismo a pesar de que ambos los cambiaban a hurtadillas.

 

 

Cuento de Idries Shah, versión libre mía.