13/11/2018
Editoriales

Entrecurules 03 07 2018

Los mexicanos esperamos que con el nuevo gobierno, aunque sabemos que no trae una varita mágica, pueda acabar con las cosas negativas que agobian al país y dejemos atrás el calificativo que nos pusieron "un país de mentiras".

 Y precisamente, la académica Sara Sefchovich, escribió un libro que se llama País de Mentiras, editado por Editorial Océano de México, S.A. de C.V., el cual fue publicado en agosto del año 2012.

 La escritora hace alusión a nuestro país y narra cómo los ex presidentes mexicanos, a través de la historia, han acumulado costales de promesas incumplidas, así como dar a conocer cifras alegres de ser un país que logró la autosuficiencia alimentaria.

 Se refiere la autora a los ex presidentes, donde habla de la distancia entre el discurso y la realidad de la cultura mexicana.

 En la portada del libro aparece la figura de Pinocho, manipulado por los hilos del poder.

 El libro es fruto de una investigación de la autora en el Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Autónoma de México y se refiere a Vicente Fox, Felipe Calderón, entre otros.

 También se señala que sexenio tras sexenio, desde el que quiere ser Presidente hasta el que quiere ser diputado, presidente municipal y/o delegado, todos se sueltan haciendo promesas: Quien no ha ofrecido crecimiento económico con estabilidad social, lucha contra la inseguridad y la delincuencia, respeto a la ley y al Estado de Derecho, justicia social, acceso universal a la salud o depuración de los sistemas de justicia?

 La respuesta es todos los candidatos. Siempre aseguran que si me eligen voy a combatir la corrupción, a manejar con austeridad las finanzas, a moralizar a los policías, a llevar servicios y generar empleos; que si me escogen solucionaré el problema del agua y el de la contaminación, combatiré los taxis pirata, a los que copian discos y libros para venderlos en el Metro y todos los que hacen negocio con mercancía de contrabando o robada.

 Vicente Fox cuando candidato llegó a decir que quería ser Presidente nada más y nada menos para crear las condiciones para que los ciudadanos sean felices, como si eso fuera posible por decreto.

 La autora concluye que quizá por eso en sus fotografías de las campañas los políticos siempre se ríen, seguramente porque se están burlando de los que todavía creemos en sus compromisos.

 Se espera pues que con el nuevo gobierno las cosas sean distintas o de plano resignarnos a otro sexenio lleno de mentiras.