24/09/2018
Editoriales

Julio 9 de 1922: Se inaugura en la ciudad de México el edificio de la Secretaría de Educación Pública

 

Julio 9 de 1922: Se inaugura en la ciudad de México el edificio de la Secretaría de Educación Pública. Ubicado en la calle de Argentina, en el centro histórico de la Capital, inicia allí una Secretaría cuya existencia era necesaria para una nación que terminaba su proceso revolucionario con la presidencia del general Álvaro Obregón y el secretario José Vasconcelos.

   Desde luego que la historia registra más hechos de armas, pero en calidad de asonadas y enfrentamientos aislados. Regresando al edificio, el proyecto arquitectónico fue encargado a Federico Méndez, y el secretario Vasconcelos dijo en su inauguración que “la nación mexicana, en medio de su pobreza, dedica un palacio a los héroes de la educación del pueblo, hagamos votos por la prosperidad de un Ministerio que ya está consagrado al esfuerzo creador y que tiene el deber de convertirse en fuente que mana, en polo que irradia. Y finalmente, que la luz de estos claros muros sea como la aurora de un México nuevo, de un México espléndido”.

 La Secretaría de Educación Pública, la SEP, tiene a partir de ese momento una gran presencia entre los mexicanos de todas las entidades federativas, pues ha suministrado las letras y el saber que tanta falta le hacen a todo pueblo que aspire a progresar.

  Empezó con el pie derecho, pues Vasconcelos es de lo mejor que en materia intelectual hemos tenido en esta gran nación, y como corresponde a los grandes hombres, con una visión amplia. La SEP se encarga desde entonces de: la construcción de las escuelas, bibliotecas, edición de libros de texto, fomento a las artes y el deporte, y sobre todo, a la formación de ciudadanos conscientes del mundo actual y las necesidades que tiene México.

 El edificio de la calle de Argentina sigue siendo la oficina del Secretario de Educación, y pervive la fachada –obra del duranguense Ignacio Asúnsolo- que en el centro tiene la representación de la diosa Minerva, y a los lados, a Dionisio y Apolo como representantes de la sabiduría y el arte. Y en su interior, los grandes murales de los muralistas mayores que ha dado México: Diego Rivera, y David Alfaro Siqueiros. Visitar el edificio de la SEP es hacerlo a un museo de arte y de historia, pues por sus oficinas han pasado los más ilustres mexicanos.