25/Aug/2019
Editoriales

Gasolina importada (comprada), la peor herencia de los gobiernos anteriores

De los 800 mil barriles de gasolina que se consumen en México diariamente, unos 120 millones de litros, el 75% de ellos se importa, es decir, unos 600 mil barriles. Una parte de ellos llega al país en buques que viene desde la costa de Texas o Luisiana hacia el puerto de Tuxpan,  Veracruz, donde se  ubica el poliducto que va hacia el centro del país  y cubre la zona metropolitana de la CDMX en su conexión con Azcapotzalco. Según el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) , ese poliducto ha sido saboteado tres veces en la última semana. El efecto de ese sabotaje es  sin duda, el retraso en la descarga de esa gasolina y  la escasez  en áreas de la CDMX y el Estado de México.  Esa y otras rutas de suministros de gasolina importada hacen vulnerable al país no sóo por el cierre forzoso de ductos para evitar la “ordeña” o “huachicol”, sino porque los huachicoleros de cuello blanco, sus aliados en el crimen organizado  y su base social entre gente necesitada de zonas alrededor de los ductos, podrían intentar el sabotaje como forma de vencer al gobierno promoviendo además el descontento por la escasez sobre todo en las grandes ciudades. La importación de gasolina que todavía “desgraciadamente”, como lo dijo el presidente AMLO, se tiene que hacer, una herencia de los últimos gobiernos de la república, especialmente de los últimos dos, el de Felipe Calderón y el de Enrique Peña Nieto,  hace vulnerable al país ante ataques de ese tipo.  El esfuerzo de los cuerpos de seguridad y su sistema de inteligencia para derrotar y encarcelar a los que roban combustibles de la nación liberando el flujo en los ductos,  así como la paulatina rehabilitación de las refinerías existentes, permitirá al gobierno y a Pemex depender menos de esas importaciones y enfrentar mejor la distribución de gasolina desde cada una de esas refinerías y hacia los estados vecinos, tal y como fueron pensadas en su construcción.