17/07/2019
Editoriales

Las Plazas de Monterrey. Plaza Héroes del 46 o Plaza del Reloj

La plaza Héroes del 46 poco se conoce a pesar de su histórico significado. Su forma es triangular, rodeada por la Avenida Constitución como hipotenusa y sus catetosson las calles de Naranjo y Abasolo. Los automóviles pasan muy rápido por Constitución y la banqueta tiene poco tránsito peatonal. Acaso los vecinos y visitantes del Barrio Antiguo son los que disfrutan su explanada con cinco bancas, tres árboles grandes, jardineras, una caseta de vigilancia y su digna torre con un reloj marca Centenario. 

  Su forma triangular se conserva desde que, en los primeros tiempos de la Ciudad, la calle de Abasolo se llamaba Colegio de Niñas, y era una de las salidas de la ciudad. En su cruce con el Río Santa Catarina había un vado que desembocaba en el camino a Guadalupe que luego se bifurcaba para tomar los caminos a Huajuco (Santiago) y Cadereyta. Por allí entraban y salían constantemente carretas y mercancías que eran básicas para la vida económica de los reineros. 

 

El Barrio de la Catedral era el de la elite reinera

Esta calle, como todas las del Monterrey antiguo, carecía de pavimento y banquetas, pero atravesaba el Barrio de la Catedral (hoy Barrio Antiguo) que desde principios del Siglo XVIII albergaba a las residencias de la elite reinera. Las familias pudientes se concentraron en esta parte de la Ciudad para alejarse del bullicio de la gente que iba a la Plaza de la Carne (hoy Plaza Hidalgo) y a la Plaza del Mercado o Parián (donde hoy está el Condominio Monterrey, en Padre Mier y Juárez). 

  Esta elite social se mudaría en tiempos del porfiriato a la zona de la Purísima y el Obispado para, en los años 50 y 60 del Siglo XX, irse a la Colonia del Valle en San Pedro Garza García, y ahora en el siglo XXI comienza a mudarse de nuevo, a predios ubicados por la Carretera Nacional, rumbo a Allende. Esta movilidad urbana de barrios completos evidencia que nuestra Ciudad se reinventa sistemática y periódicamente.

 

El colegio de niñas y el templo de San Luis Gonzaga

En la calle del Colegio de Niñas, después Abasolo, existieron dos establecimientos principales ya desaparecidos. Uno de ellos le daba el nombre, pues era un Colegio de Niñas operado por las Madres de la Caridad de San Vicente de Paul, que tiene larga historia y que hoy es el Museo de Las Culturas Populares. En seguida estaba el templo de San Luis Gonzaga, en el predio que hoy ocupa la Escuela Secundaria Miguel Alemán. El Colegio de Niñas fue un hospital construido por el gobernador del Nuevo Reino de León, de 1764 a 1772, Ignacio Ussel y Guimbarda.  

  El templo de San Luis Gonzaga se edificó porque en La Nueva España era muy popular este santo jesuita italiano, beatificado por Paulo V en octubre de 1605, canonizado en diciembre de 1726 por Benedicto XIII, declarado patrón de la juventud. Era el protector contra epidemias y enfermedades desconocidas. A este templo acudían los vecinos del barrio de la Catedral, y no se debe confundir con el actual Templo expiatorio de San Luis Gonzaga que inició a construirse en 1898 y se terminó en 1923.

 

Por dónde entran las tropas invasoras a la Ciudad

Regresando a la calle de Abasolo, así como daba servicio a los reineros, también fue usada por el ejército invasor estadounidense durante la Batalla de Monterrey. Por ahí entraron el 23 de septiembre de 1846 los sayones norteamericanos, así como lo hicieron por el norte los que venían del bosque de Nogalar; y por el lado poniente atacaron al Obispado, cerrando el camino a Saltillo y a la Ciudad de México. Acá, en el rumbo que nos ocupa, la defensa instaló Tenerías, el Fortín del Diablo, y otras pequeñas trincheras “a la orilla del río, por estar a sesenta varas de la plaza principal”.

  Entre rápidas maniobras del ajedrez de guerra, al ser ocupados por el invasor los puntos de defensa en el Obispado, de la Federación o Loma Larga, y abandonada la Ciudadela, la batalla se concentró en el mero corazón de la Ciudad, convirtiendo las entradas que conectaban con el Río Santa Catarina en escenarios directos de guerra.        

 

                           La población coloca cruces en la Plaza Héroes del 46 por los defensores caídos

En la cruenta pelea, en el cruce de Abasolo y Naranjo se instaló un “reatrincheramiento”, pequeña barrera de “saquillos y aspillerado”. La pronta rendición de Pedro de Ampudia, auspició que en ese punto sólo hubiera una breve escaramuza, muriendo un pequeño e incierto número de defensores. Terminada la guerra, el breve y triangular espacio sirvió para que los vecinos y/o los deudos colocaran unas cruces de madera en recuerdo de los defensores caídos, mismas que sirvieron de referencia geográfica durante varias décadas.

  No eran las únicas, pues la vera del camino a Cadereyta también estuvo adornada con cruces por los mismos motivos. Pero a inicios del siglo XX, la Ciudad creció al sur del Río Santa Catarina, y el vado al final de la calle Abasolo cayó en desuso. Los cruces para ir al repueble sur de la Ciudad se movieron a donde hoy se ubica el Puente del Papa y otro a la altura de la calle Zaragoza. 

 

La Plaza de los Héroes de 1846 estuvo cerca de desaparecer

Sin embargo, el pequeño predio triangular donde estaban las cruces de los defensores de la Ciudad se conservó, aunque descuidado, pues lo concerniente a la Batalla de Monterrey fue sepultado por el tiempo hasta que, recientemente, un grupo de investigadores conocido como Amigos de la Batalla de Monterrey lo han venido rescatando. Y como este histórico espacio estuvo a merced del cauce divagante del Río Santa Catarina, desaparecieron las cruces y por un tiempo se integró a la maleza de la vega del río.

 

El alcalde Rizzo remodela el Barrio Antiguo y regenera la Plaza de los Héroes del 46

El gobernador Ignacio Morones Prieto (1949-1952) canalizó el Río Santa Catarina, y la distancia entre la hoy Plaza Héroes de 1846 y la margen norte se mantuvo, pues el meandro del río quedó casi igual, alojando a la útil Avenida Constitución. Transcurrió el tiempo y llegó de Alcalde Sócrates Rizzo quien, en el año de 1989, con apoyo del presidente de la República Carlos Salinas de Gortari, impulsó la regeneración de 16 manzanas del centro de la ciudad, a espaldas de Catedral, con un ambicioso proyecto conocido como Rescate del Barrio Antiguo.

  Esta relevante obra incluyó reparación de fachadas, empedrado de calles, cableado subterráneo, rescate y señalización de monumentos históricos. Entre estas obras se le dio forma de Plaza a aquel triángulo que había servido de trinchera en la invasión norteamericana. Se bautizó con el nombre oficial de Plaza de los Héroes de 1846, o Plaza de los Héroes del 46, que honra a los defensores que cayeron en ese lugar, y en todo Monterrey. 

  La gente del pueblo, a falta de información histórica, le llaman “Plaza del reloj” o “Plaza Centenario” cuando “Centenario” es sólo la marca del fabricante del Reloj. La Plaza de los Héroes del 46 es utilizada por artesanos, músicos y como lugar para celebración de eventos artísticos. Por ubicarse en la avenida Constitución ha sido un lugar de múltiples accidentes vialesPero esta plaza merece un mejor trato cívico por lo que representa para la historia de la Ciudad Metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey.

 

 

Fuentes: 

Plano de la Ciudad de Monterrey y su Egidos, Isidoro Epstein.

México a Través de los Siglos, Vicente Rivapalacio y otros.

Apuntes para la Guerra México estados Unidos, Guillermo Prieto y otros.

Cocaculta Trailing Clouds of Glory: Zachary Taylor’s Mexican War Campaign and his Emergies Civil War leaders Felice Flanery Lewis, University of Alabama Press. 
http://www.sanluisgonzaga.org