03/Dec/2020
Editoriales

Canalizo, único Presidente regiomontano

Nuevo León pudo ser uno más del grupo de estados que no han tenido de entre sus hijos a un Presidente de la República (Las Bajas Californias, Chiapas, Chihuahua, Morelos, Nayarit, QR, Sinaloa, Tlaxcala y Yucatán). Sin embargo, el regiomontano de nacimiento Valentín Canalizo lo fue, y hasta ahora ha sido el único. Se entiende que en la política son determinantes las circunstancias, pero si no se cuenta con las capacidades necesarias, es imposible alcanzar el vértice del abrupto sistema político vigente, y Canalizo lo consiguió.

 

El primer cambio de sistema político

Recodemos que México adoptó en 1824 el sistema político federal. Sin embargo, la ausencia de madurez de algunos gobernadores y mandos militares regionales, que caían en las tentaciones del poder cuando veían un gobierno federal débil, dieron pie a que en 1836 se cambiara a un sistema central, argumentando que se requería gobernar a la nación con mano firme. Esto fue en medio de varias revueltas lideradas por Antonio López de Santa Anna, que indujeron al Congreso 1835-1836 a declararse Constituyente.    

 

La nueva Constitución de la República Centralista de 1836 conocida como Las  Leyes Constitucionales o Las Siete Leyes, contiene dos cambios importantes: la existencia de un cuarto poder -el Poder Conservador-, y que la Presidencia de la República duraría ocho años. 

 

Sin embargo Santa Anna perdió las elecciones frente a Anastasio Bustamante para gobernar  de 1836 a 1844, así que preparó un plan ahora contra Bustamante y Las Siete Leyes. Con su fuerza política y militar tomó el poder del 18 de marzo a 10 de julio de 1839, pero el Poder Conservador le negó la legitimidad. 

 

Así que López de Santa Anna elaboró un nuevo Plan en Tuxtepec y se hizo del poder de 10 de octubre de 1841 al 26 de octubre de 1842, derrocando a Bustamante y convocando a otro Congreso Constituyente, ya sin el Poder conservador. Todo se veía bien para sus objetivos, pero en ese nuevo Congreso de 1842, resultaron electos federalistas y liberales que no accedían a construir una Constitución centralista que hiciera a Santa Anna casi un Dictador. Vale anotar que entre estos últimos estaba el diputado constituyente de Nuevo León José María Parás. 

 

El dictamen para someter a votación en septiembre la Constitución de 1842 estaba listo y era -sin mencionar la palabra “federación”- abiertamente federalista. Santa Anna lo supo de inmediato y su reacción fue “enfermarse” el 26 de octubre de 1842 e irse a su Hacienda. Ante ello, el Congreso nombró presidente, en su lugar, a Nicolás Bravo, que era el favorito de Santa Anna. 

 

En ese tiempo el Congreso operaba con libertad, y hasta envió tres copias de la Constitución -sin ser promulgada aún-, a cada una de las principales ciudades del país. En esta Acta de Cabildo vemos cómo Monterrey acusa recibo del mencionado documento. 

 

Sesion del 1o. de Diciembre de 1842 (…) En seguida se dió cuenta con una nota de los Excelentísimos Señores Diplomados Secretarios del Soberano Congreso Constituyente de la Nacion, con la que acompañan tres ejemplares del nuevo proyecto a Constitucion se mando contestar recivo con la protesta en respeto debida. (…) se mandaron remitir con oficio a la mayordomia: doy fe.= Entre renglones.= y se mandó dar aviso al Gobierno.= Vale. Tamez Lozano Treviño Miguel Nieto Secretario 

 

El Plan de San Luis

Cumpliendo con el apotegma de que al osado la suerte le sonríe, Antonio de Arce, Secretario interino de la comandancia general de San Luis Potosí emitió el llamado Pronunciamiento de San Luis de 9 de diciembre de 1842, reconociendo a Santa Anna como Presidente de la República: 

 

1º Se desconoce al congreso constituyente por haber contrariado la voluntad de la nación, de que sus leyes fundamentales se separarán, tanto de las exageraciones de la constitución de 1824, como de las mezquinas restricciones contenidas en la constitución de 1836. 

 El Gobierno nombrará una junta de ciudadanos, notables por su saber, por su experiencia, patriotismo y servicios, (…) que asegure la existencia y dignidad de la nación, la prosperidad de los departamentos, y las garantías á que tienen derecho los mexicanos.. 

 Se reconoce de nuevo, como Presidente provisional de la República, al Exmo. Sr. benemérito de la patria, general de división D. Antonio López de Santa Anna, y como á su sustituto, al Exmo. Sr. benemérito de la patria, general de división D. Nicolás Bravo. 

 

Las adhesiones al Plan de San Luis llegaron de todo el país.  El 1° de enero de 1843 Pedro de Ampudia, Rómulo de la Vega y Antonio Canales, apoyaron el plan en nombre del Ejército del Norte, mientras José Andrés de Sobrevilla lo hacía en Lampazos. 

 

Nicolás Bravo hizo el trabajo sucio para Santa Anna. El 19 de diciembre de 1842 disolvió el Congreso Constituyente, evitando así la promulgación de su Constitución y el 23 de diciembre nombró a 80 notables para que funcionaran como Constituyente; por Nuevo León fue designado Simón de la Garza Melo. 

 

La Asamblea Nacional Legislativa

El 6 de enero de 1843 se instaló esta Junta de Notables con el nombre de Asamblea Nacional Legislativa y el 14 de Mayo, “ya recuperado” López de Santa Anna volvió a ocupar la Presidencia de la República, supervisando a la Asamblea Nacional para que generaran un documento a su gusto: por tanto Las Bases de Organización Política de la República Mexicana se promulgaron ipso facto. “Mando se imprima, publique, circule y se le dé el debido cumplimiento. Palacio del Gobierno general en México, a 12 de Junio de 1843. Antonio López de Santa-Anna” 

  

A Monterrey llegaron rápidamente las bases y el reglamento para la ceremonia de Jura 

 

30 de Juio de 1843. (…) El reglamento seremonial para (…)la juramentacion de las Bases organicas de la Nacion sancionadas el proximo pasado mes de junio se pasó al Presidente para que disponga su cumplimiento. (…) Aprobado el presupuesto interno del gasto que debe erogarse presisamente en el (ilegible) para la jura de las Bases se mando estender libramiento en favor de la Comision respectiva. Con lo que se lebantó la sesion: doy fé. Firmas. 

 

Valentín Canalizo, gobernador del Departamento de México.

Unos días antes, el 14 de junio de 1843, en la Ciudad de México, que era a la vez Capital de la República y Capital del Departamento de México (no existía el Distrito Federal) un regiomontano, gobernador del departamento de México, promulgaba las: 

 

BASES ORGÁNICAS DE LA REPÚBLICA MEXICANA ACORDADAS POR LA HONORABLE JUNTA LEGISLATIVA ESTABLECIDA CONFORME A LOS DECRETOS DE 19 Y 23 DE DICIEMBRE DE 1842, SANCIONADAS POR EL SUPREMO GOBIERNO PROVISIONAL CON ARREGLO A LOS MISMOS DECRETOS EL DÍA 15 DE JUNIO DEL AÑO DE 1843, Y PUBLICADAS POR BANDO NACIONAL EL DÍA 14 DEL MISMO 

El C. VALENTÍN CANALIZO, General de División, Gobernador y Comandante general del Departamento de México. 

 

¿Quién fue Canalizo?

Valentín Canalizo nació el 29 de agosto de 1794. Su padre Vicente Canalizo -un clasemediero común- consiguió que su hijo fuera aceptado en el año de 1811 como cadete en el regimiento de infantería de Celaya. Así, Valentín Canalizo inició su carrera militar combatiendo a los insurgentes de Hidalgo. 

 

Luchó en la Guerra de Independencia del lado de los realistas en El Bajío. Fue de los primeros en aliarse con Agustín de Iturbide, y juró el Plan de Iguala el 2 de marzo de 1821, con el grado de coronel. También fue de los primeros en abandonar al emperadoriniciando carrera al servicio de Antonio López de Santa Anna. Se adhirió al Plan de Casa Mata contra Iturbide en Puebla -en febrero de 1823- y luego se adhirió al Plan de Jalapa contra Guerrero en 1829. 

 

En uno de los pasajes más obscuros de su vida presidió el Consejo de Guerra que se reunió en el Convento de Santo Domingo en Oaxaca, para juzgar al general Vicente Guerrero. Este cuerpo colegiado condenó a Guerrero a morir fusilado, como sucedió,  el 14 de febrero de 1831. 

 

Apoyó siempre a  Santa Anna, llegando a ser su hombre más cercano. En correspondencia Santa Anna lo nombró: Comandante General del Departamento de Oaxaca, Prefecto de Cuernavaca, Teniente gobernador (Gobernador suplente) del Departamento de México y Gobernador del mismo Departamento. 

 

Canalizo llega a la Presidencia de México

Retomando el hilo histórico, cuando Santa Anna aseguró que las Bases Orgánicas de la República Mexicana habían sido más o menos aceptadas, de nuevo “enfermó” yéndose a su Hacienda a finales de septiembre de 1843. Lo hizo para manipular en su favor las primeras elecciones bajo esta nueva Constitución, dejando en su lugar a nuestro paisano Valentín Canalizo. 

 

Santa Anna, aún contra las Bases Orgánicas, emitió un decreto nombrando presidente a Canalizo en una Presidencia limitada y supervisada por Santa Anna. El decreto del 4 de octubre de 1843, dice así: 

 

Antonio López de Santa-Anna., etc, (sic) sabed: Que aproximándose el invierno, en cuya estacion padece notablemente mi salud, y considerando al mismo tiempo que me llaman fuera de la capital de la República negocios de mayor interes para el mejor servicio de la nacion; usando de las facultades con que ésta me ha investido, he tenido á bien decretar, de acuerdo con el consejo de representantes de los Departamentos lo siguiente: 

Art. 1. Durante mi ausencia, y hasta el día 1º de Febrero de 1844, en que tomará posesion el presidente electo constitucionalmente, se deposita el gobierno provisional de la República, en el general de division D. Valentin Canalizo y en los cuatro secretarios del despacho. 

2. El general D. Valentin Canalizo se denominará presidente interino, mientras esté en el poder ejecutivo. 

3. Me reservo la facultad de relevar los secretarios del despacho, nombrar otros nuevos y admitir sus renuncias; en casos repentinos é imprevistos, funcionarán los oficiales mayores de las Secretarías del despacho. 

4. Los negocios graves se decidirán por mayoría absoluta de votos del presidente interino y de los secretarios del despacho, y en los que no lo sean, éstos en sus respectivos ramos lo verificarán bajo su responsabilidad. 

 

Días después de tomar posesión del cargo, Canalizo emitió el siguiente mensaje a la nación:

  

EL CIUDADANO VALENTIN CANALIZO, GENERAL DE DIVISION Y PRESIDENTE INTERINO DE LA REPÚBLICA MEXICANA, A SUS HABITANTES. 

 

Compatriotas: Un acto de generosidad y aprecio del Excelentísimo Señor Presidente provisional Don Antonio López de Santa–Anna, y que siempre conservaré en mi gratitud, me ha llamado al frente del Gobierno de la Nación. En una ocasión tan solemne es mi deber dirigir la palabra al pueblo mexicano, para hacerle manifiestos mis deseos, mis sentimientos y mis propósitos. Una dilatada carrera empleada en servicios de mi patria, he procurado seguirla por la senda del honor y del deber: he querido que jamás se dudase de mi probidad, y que mi fidelidad fuese intachable: me propuse que mis operaciones anteriores fuesen siempre una garantía de mi conducta futura, y que un proceder franco y honrado me presentase siempre tal como soy y como he querido aparecer ante los ojos de mis compatriotas. 

 

Ahora que voy á hallarme en el alto puesto que con tanta gloria ha ocupado el ilustre caudillo de la Nación, debía arredrarme un cargo notoriamate superior á mis fuerzas, si no tuviera delante de mí un brillante ejemplo que seguir y un sublime mo dele que imitar.Veo que en medio de nuestras discordias civiles, ha habido una mano poderosa que supo enfrenarlas: que en los amagos de la anarquía, hubo un genio que pudo dar constitución á la República: que echó una mirada de águila sobre todos los ramos de la riqueza nacional, y á todos dió fomento: el comercio, la industria, la minería, la instrucción pública, deberán todo su progreso á las benéficas disposiciones decretadas por la Administración provisional. Veo, por tanto, que si quiero servir útilmente á mi patria, no tengo más que penetrarme del espíritu que ha dirigido al Supremo Gobierno, y esforzarme en que siga desarrollándose con actividad. 

 

Si atiendo á la gloria y verdadera independencia nacional, haré porque no se hagan ilusorias las enérgicas y sabias medidas que se han adoptado, y que prestando mi débil apoyo, se logre ver á la Nación grande y gloriosa y verdaderamente libre é independiente: trabajaré porque se lleve á efecto la completa organización de la República decretada en bases orgánicas. Sé lo que vale la libertad bien entendida, lo que nos importan la paz y la unión de todos los mexicanos, y no perdonaré medio por conseguirlo. Estoy lejos de pensar que haya mexicanos que, olvidando lo que deben á la patria que necesita de paz y de unión, se lancen á la senda del crimen. 

 

Pero debo expresar que estoy resuelto á ser el custodio de la ley, á impedir que sea ultrajada, y que seré un decidido defensor. Veo por todas partes descubrirse el anhelo porque disfrute México de los bienes y venturas que le promete la situación actual, y me lisonjeo de que todas las autoridades de la Nación, y que cada ciudadano, cooperarán conmigo á tan noble tarea Si así fuere, todo me será fácil, y la obra grande comenzada por el hombre de la patria, se completará con el esfuerzo de todos. Habrá tal vez dificultades de gran tamaño: necesitaremos ocuparnos de grandes objetos: la patria reclamará acaso de sus hijos que la sostengan en la altura de su poder y de su gloria: volveremos entonces nuestras miradas al héroe de Tampico, y su ejemplo y su patriotismo nos marcarán el medio de llenar nuestros deberes, de ser buenos patriotas, y ciudadanos dignos de la gran República. 

 

México, Octubre 7 de 1843. Valentín Canalizo. 

 

No es de dudarse que Santa Anna haya complotado para que el gobierno de Canalizo fracasara, pues el ególatra siente celos hasta de su familia. Y efectivamente ese gobierno se convirtió en caos. Yucatán siguió separado de la República y no había dinero para sostener las guerras de Texas y de Yucatán. 

 

Se complica el gobierno de Canalizo

Por si fuera poca tanta calamidad, el 22 de octubre una escuadra norteamericana tomó el puerto de Monterey, California, abriéndose un nuevo frente de guerra que paralizó a Canalizo. El gobierno norteamericano era cada vez más hostil y sus tropas circulaban como “Juan por su casa”, dentro de Nuevo México. 

 

Pero la política en la Capital no se detenía. En noviembre se realizaron las complicadísimas elecciones indirectas para presidente de la República. De las diecisiete Juntas Departamentales, quince votaron por Antonio López de Santa Anna. Y como era de esperarse, Nuevo León votó por Santa Anna. 

 

El ambiente político estaba muy revuelto y por eso, el día 2 de enero de 1844 que Santa Anna debía tomar posesión no llegó, y las dos Cámaras ardían contra Canalizo.  

 

Se le echan encima a Canalizo las dos Cámaras

El presidente del Senado, Manuel Gómez Pedraza, en su discurso inaugural del periodo de sesiones el 2 de enero de 1844 dijo: “el gobierno actual… ni es legal, ni es  legítimo porque el Presidente Interino, no goza de las atribuciones y prerrogativas que previene el artículo 92 de las Bases Orgánicas -que no podía nombrar a su gabinete- … si la falta o ausencia pasare de quince días, el senado elegirá a la persona que debía remplazarlo (y Canalizo había sido nombrado por Santa Anna por más de quince días, artículo 91) 

 

Artículo 91.- En las faltas temporales del Presidente de la República quedará depositado el Poder Ejecutivo en el presidente del Consejo. Si la falta o ausencia pasare de quince días, el Senado elegirá la persona que deba reemplazarlo, la cual deberá tener las cualidades que se requieren para este encargo. Si la falta fuere absoluta, y no ocurriere en el año en que deba hacerse la renovación, se verificará la elección en el modo prevenido en los Artículos 158 y siguientes, y el nombrado durará el tiempo que faltaba a aquel en cuyo lugar entra. Artículo 92.- El Presidente interino gozará de las mismas prerrogativas, honores y consideraciones que el propietario, sin otra limitación que reducirse a dos meses el término de que habla el Artículo 90. Una ley señalará el sueldo del Presidente y el que deba disfrutar el que le sustituya, 

 

La tormenta contra el gobierno de Canalizo no menguaba y no había margen de maniobras. Lo poco que logró hacer fue trasladar la Escuela de Medicina al Colegio de San Idelfonso, reducir los descomunales impuestos santanistasy mejorar la sala de sesiones de la Cámara de Diputados. 

 

Llega Santa Anna y encuentra incólume a Canalizo

Desde enero hasta julio, Canalizo hubo de aguantar estoicamente hasta que el 4 de julio regresó Santa Anna a la Ciudad de México en su mismo plan triunfalista. Llegó como “Héroe del restablecimiento del orden legal de las Bases Orgánicas” y como “premio” al sacrificio de Canalizo, lo envió a la Guerra de Texas. Pero Santa Anna volvió a salir de la Ciudad de México el 12 de septiembre de 1844.

 

Se fue a combatir la revolución federalista de Mariano Paredes Arrillaga, y el suplente debía ser de nuevo Canalizo, pero como estaba en Texas, Santa Anna dejó en la Presidencia José Joaquín de Herrera del 12 al 21 de septiembre de 1844.  

 

Canalizo, Presidente por segunda vez

Canalizo se regresó a México, presentándose el 21 de Septiembre de 1844 ante el Congreso. Ya hemos dicho que el Poder Legislativo no lo veía bien por el antecedente de su interinato previo, pero además por no estar de acuerdo con el manejo de la guerra de Texas. Al fin rindió protesta de nuevo y ya para llegar el mes de diciembre, Canalizo cortó una bella flor del jardín de la Presidencia, cuando las negociaciones entre Andrés Quintana Roo y Joaquín Rejón consiguieron que Yucatán se reincorporara a la República, y fue Canalizo quien firmó el Decreto. 

 

Por su parte, Santa Anna había sido capturado por los federalistas de Paredes y Arrillaga, exiliándolo a Cuba. Y en ese momento le invadió el demonio de la ambición a Canalizo. Se ilusionó creyendo que le había tocado el hado de la suerte para que asumiera el poder en la forma dictatorial, tal como Santa Anna había urdido y ahora los astros se le alineaban a él. Claro que reconocía a Santa Ana como el verdadero presidente, pero la fortuna “seguirá depositado el supremo poder ejecutivo en el individuo que actualmente lo ejerce”, es decir él mismo. 

 

Canalizo se marea con el poder

Ya envalentonado, el día 2 de diciembre de 1844, Canalizo disolvió el Congreso decretando: “mientras se restablece y consolida el orden público notablemente alterado en varios departamentos, y se pone al ejecutivo en aptitud de hacer efectiva la campaña de Texas, y de sostener las consecuencias de esta guerra, estarán suspensas la sesiones del congreso, sin que entretanto pueda desempeñar ninguna de las Cámaras las  atribuciones que se les conceden por las Bases Orgánicas de la República”. 

 

Se apersonó en la entrada acompañado de una guardia y no permitió que ingresaran al recinto los legisladores. Sin embargo, el pueblo se puso en favor del Congreso y se armó un motín popular, bajo el grito de “Muera el Cojo, viva el Congreso”. El populacho tiró la estatua de Santa Anna, que estaba en la Plaza Del Volador, desenterraron su pierna mutilada y enterrada en el Panteón de Santa Paula, arrastrándola por las calles de la Ciudad. 

 

Cae Canalizo y sale desterrado a España

Canalizo se encerró en Palacio Nacional, y ordenó traer pólvora para volar el centro de la Ciudad, pero nadie le hizo caso. Finalmente llegó a un acuerdo con Paredes y Arrillaga entregándole la presidencia el 6 de diciembre de 1844 a José Joaquín de Herrera, y partió a Cádiz, España. 

 

Finalmente regresa, pero se desilusiona de Santa Anna

En 1846 regresó a pedirle perdón al Congreso y se le autorizó combatir a los invasores estadounidenses. Fue destacamentado en Veracruz, donde terminó desilusionado de su amigo López de Santa Anna, quien actuó en forma negligente y cobarde. Canalizo se retiró a la vida privada, muriendo en la Ciudad de México en el año de 1850. 

 

El úico presidente regiomontano, Valentín Canalizo fue un amigo y partidario leal de López de Santa Anna, pero al final pudo más su patriotismo al ver a nuestro país vencido, que la lealtad a una persona. Vio la mala defensa del país, y se lamentó de haber pasado años en riñas internas en vez de proteger al norte y colonizarlo. Canalizo vivió entre las armas y mostró su valentía en cientos de batallas, pero sus ojos derramaron lágrimas al entender que su jefe y amigo no era lo que siempre creyó.

 

 

Fuentes:

Archivo Histórico de Monterrey. Actas de Cabildo: 1º de diciembre de 1842; 30 de junio de 1843. 

Las elecciones y el Gobierno Representativo en México (1810 – 1910), José Antonio Aguilar Rivera, Coordinador, FCE, 2010. 

El Constituyente de 1842, Cecilia Noriega Elío, UNAM, 1986.

Planes de la Nación Mexicana, Libro cuarto, Cámara de Diputados, 1987.

México a través de los Siglos, Vicente Rivapalacio ET ALTRE, Editorial Cumbre, 1983.