07/Aug/2020
Editoriales

La visita, traerá beneficios o fue sólo una matraca electoral

Andrés Manuel López Obrador y Donald Trump se reunieron ayer en la decimoquinta reunión entre presidentes mexicanos y norteamericanos, aunque algunas de las anteriores se hayan repetido, para efectos contables serán sumadas como si hubieran sido sólo una. AMLO y Trump se echaron flores mutuamente. Trump casi dijo que quiere mucho a los mexicanos, y la prudencia indica que debemos darle el beneficio de la duda, aunque sepamos que realmente busca el voto de los ciudadanos norteamericanos de origen mexicano pues la contienda electoral está muy difícil y necesita ayuda, misma que le negó Canadá. La capacidad mutante de Trump es increíble, pero su contraparte no se queda muy atrás; ambos presidentes han dicho frases contradictorias a su actual postura. Así que vale preguntar ¿qué dice la historia de las anteriores reuniones presidenciales? La primera fue entre Porfirio Díaz y William Taft. En realidad, fueron dos reuniones el mismo día 16 de octubre de 1909: la primera en El Paso, Texas, y la segunda en Ciudad Juárez; en ambas hablaron de la interconexión ferroviaria y el comercio. La siguiente reunión fue hasta 1943 entre Manuel Ávila Camacho y Franklin D. Roosevelt, repitiéndose el esquema doble: la primera aquí en Monterrey, y la otra en Corpus Christy, Texas. La primera fue la importante, pues en ella Ávila Camacho respondió a la petición de ayuda que hizo Roosevelt a México diciéndole que nuestro país se sumaría a Estados Unidos y a Los Aliados en la Segunda Guerra Mundial en contra del Eje de Alemania, Italia y Japón. Además, se pactó enviar braceros mexicanos al campo norteamericano para sustituir a los estadounidenses que se iban al frente de guerra, así como la fabricación de diversos enseres de guerra. La tercera reunión se dio en 1947 cuando Miguel Alemán fue a Washington a dialogar con Harry S. Truman. En esa ocasión, Alemán fue recibido con todos los fastos, con desfile en un auto convertible y acompañado de militares, pronunciando un discurso en el Capitolio, -primer latinoamericano en hacerlo-, y antes de la cena ambos mandatarios hablaron del comercio y la lucha anti comunista. En 1959 se reunieron Adolfo López Mateos y Dwight D. Eisenhower. Don Adolfo fue el primer presidente mexicano recibido en la Casa Blanca con todos los honores de un Jefe de Estado. Tronaron los veintiún cañonazos, con revista de tropa vestida de gala, e intercambio de regalos, pero la agenda real no se difundió. La siguiente reunión fue en 1967 cuando Gustavo Díaz Ordaz recibió oficialmente el Chamizal, pequeño territorio disputado por ambas naciones en la frontera noroeste, El Paso  –  Ciudad Juárez. La agenda incluyó el movimiento pro comunista en México, y por primera vez, el tema del narcotráfico. En 1972 Luis Echeverría Álvarez y Richard Nixon se reunieron en Washington. LEA condenó públicamente el bloqueo comercial a Cuba, y exigió que el agua del Río Colorado llegara más limpia al territorio nacional. Nixon trató el problema de tráfico de drogas, y el ingreso de un millón de campesinos sin documentación migratoria; mostraron agendas diferentes. Después, en 1979, José López Portillo y Jimmy Carter se reunieron en medio de tensiones, pues México se había empoderado con nuevos hallazgos de petróleo, y había roto relaciones con Anastacio Somoza, aliado de Estados Unidos. En 1981 López Portillo se reunió con Ronald Reagan en Camp David, la residencia de descanso del presidente norteamericano. México acababa de recibir un préstamo gigante y Reagan adelantó mil millones de dólares a cuenta de compras futuras de petróleo. En 1996 se reunieron Miguel de la Madrid y Ronald Reagan en Washington, en una caliente atmósfera política por el asesinato del agente de la DEA, Kiki Camarena, pero aún así, De la Madrid exigió respeto a los derechos de los migrantes, así como una mejor comunicación para enfrentar los problemas comunes. Recordó que México destruye campos de droga suficientes para intoxicar al doble de todo el pueblo norteamericano, y no se le reconocía. Entre Carlos Salinas de Gortari y George W. Bush hubo varios encuentros debido al proyecto del TLC, tres oficiales en Estados Unidos y otro en Monterrey. Ernesto Zedillo visitó a Bill Clinton en la Casa Blanca en 1995. Fue a agradecerle el invaluable apoyo del préstamo de 20 mmdd para rescatar a México del “error de diciembre” de 1984. En 2001 Vicente Fox visitó en la Casa Blanca a George Bush chico. Fox le pidió la regularización de cuatro millones de indocumentados mexicanos, pero el atentado de las Torres gemelas congeló las negociaciones. Felipe Calderón y Barak Obama se reunieron en 2010 y 2011 también en varias ocasiones, en competencia con el récord de Salinas de Gortari. Obama declaró en una de las visitas que había sido “la peor recepción a un jefe de estado” cuando Calderón le pidió en público que removiera al Embajador de Estados Unidos. Enrique Peña Nieto visitó Estados Unidos en cuatro ocasiones. En 2015 estuvo en la Casa Blanca con Obama con una agenda que priorizaba la regularización de los trabajadores ilegales. Pero nunca fue recibido oficialmente en visita de Estado con todo el protocolo, sólo eran reuniones de trabajo. En suma, algunas de las reuniones han sido muy serias y productivas. Se han definido límites territoriales, participación en una Guerra Mundial, y conseguido un préstamo gigantesco. Algunas han sido reuniones de trabajo, y hay otras, la mayoría, que han sido sólo protocolo. Esperemos el plazo prudente de un mes para ver que se comiencen a mover cosas buenas derivadas de esta visita, en caso contrario, si no pase nada, significará que fuimos sólo a hacerle el caldo gordo a un candidato que ha acusado a los mexicanos de violadores y de ser un lastre para la sociedad norteamericana.