17/11/2018
Editoriales

Todo a través del tiempo

Justo abajo de la línea del tiempo están tus recuerdos. Y permanecen allí,  atados por un hilo invisible que los mantendrá unidos -por siempre- a un instante o a una época en particular, sin importar cuán lejos estén ahora de tu presente.

En ocasiones, esos viejos momentos, se convierten en inesperadas visitas que llaman a tu puerta con el único propósito de no morir en el olvido;  y cuando llegan a ti, después de muchos años, es como si viajaran en el tiempo.

Recuerdo que iba de camino a casa cuando una bella canción sonó en la radio, era Right down the Line de Gerry Rafferty; eso pasó, en el último minuto antes de medianoche, cuando las calles acostumbran estar semidesiertas y pocas cosas te impiden escuchar con atención. No es ningún secreto que me gusta conducir bajo la luz de la luna y escuchar buena música también, eso hace que regrese a mi hogar en perfecta sintonía con el amor y más cuando la última melodía que escucho antes de llegar, es de mis favoritas. Sin duda, hay ciertos ritmos de antaño que el alma siempre reconoce y con los que resulta inevitable vibrar, al escucharlos de nuevo.   

Las buenas canciones son poéticas, emotivas, tienen un buen tema sin descartar la calidad musical y con muy pocas palabras logran atraparte de por vida.

“Sabes que necesito tu amor, tienes que mantenerte cerca” esa declaración,  marca el inicio de la canción y es el principio de todo, porque, ¿Quién no quiere tener cerca al ser amado?

Right down the Line puede interpretarse de varias maneras: justo debajo de la línea, a través de la vida, a lo largo del tiempo, o, desde ese momento en adelante.

“Haz sido tan constante como la estrella del norte, la luz más brillante que ilumina”, otra bellísima frase dentro de esta romántica canción que aquella noche, al escucharla de nuevo, después de mucho tiempo porque es una canción de la década de los setenta, puso mi mente a viajar a través de los años, inmersa en cada uno de los minutos vividos en mi historia.

Todo lo que dice la canción es bello, sin embargo, mi frase preferida es: “Sólo tú puedes ver los cambios que he vivido y han dejado su huella en mí”.

Volver a escuchar la letra completa de esa melodía en un horario propicio para la meditación, me hizo experimentar un cúmulo de sensaciones de todo tipo, llevándome con ello a cuestionarme: ¿Cuántas cosas dejan huellas en el alma? La respuesta es muy extensa e incluye amores, aciertos, errores, miradas, sonrisas, secretos, cambios, decisiones y personas que inevitablemente cruzan por nuestro camino. Al ritmo de la música, en un segundo y antes de llegar a casa, me di cuenta de que todo está ahí, a través del tiempo.

Hoy sé que cada palabra que dije pudo haber dejado huella en mi o en alguien más y me doy cuenta también, de que cada paso que di fue importante porque marcó el rumbo de las cosas y en este día a día que sin duda es distinto a lo vivido en aquellos años, reconozco que debo cuidar muy bien las huellas que iré dejando en el camino porque esos pequeños o grandes detalles, serán los recuerdos que mañana viajarán a mi futuro.

En conclusión, escuchar Right Down the Line aquella noche, fue como si la distancia entre el ayer y el ahora no existiera. “Todo está ahí, a través del tiempo”.