24/Jan/2021
Editoriales

El Monterrey cosmopolita

Una Ciudad Metropolitana como la de Monterrey no puede ser menos que cosmopolita. Desde su fundación hasta la actualidad ha recibido migrantes nacionales, europeos, americanos, africanos, sudamericanos, y asiáticos.  

Luego de la Independencia, la traumática ocupación norteamericana y la afable francesa, durante el porfiriato, la inmigración internacional era casi exclusiva de empresarios y profesionistas europeos y norteamericanos. Pero después del triunfo de la Revolución Mexicana el gobierno federal abrió sus fronteras a un mayor número de nacionalidades sin importar su posición social ni ocupación. 

Esto enriqueció a nuestra cultura, pues llegaron a la Ciudad maestros de música, de pintura, pasteleros, cocineros y profesionales extranjeros. De alemanes e italianos hay poco qué agregar a lo sabido, pues ya estaban establecidas familias de empresarios y profesionales destacados. 

Entre los nuevos migrantes llegaron japoneses que se asentaron en nuestra Ciudad, pues otros orientales ya habían sido metabolizados por la sociedad regiomontana. A finales de la tercera década del siglo XX se reportaba al Gobierno Federal la agradable existencia de un médico japonés:  (1927) Gobierno del Estado, Departamento de Relaciones y Estadísticas,  4986 Enterado que solo existe un médico japonés 

La estabilidad social y económica que ofrecía nuestra ciudad, invitaba a estos japoneses a buscar su nacionalización y a castellanizar sus nombres, y los regiomontanos los recibían de buena gana. A eso se debe sus solicitudes de nacionalización mexicanas. En este documento de 1928 se ejemplifica: 

(1928) “Comunicación del Sr. José María Furukawa, súbdito japonés, pidiendo nacionalizarse como ciudadano mexicano y que se le expida copia certificada de su manifestación. 

Dirigida al Secretario del Republicano Ayuntamiento de Monterrey. 

El H. Cuerpo acordó que el pago de derechos de certificación se expida al interesado la copia certificada que solicita” 

Aquí vemos otro ejemplo en 1929 de un nombre japonés castellanizado: 

“Ocurso que hace el Sr. José Kutugata, de nacionalidad Japonesa, solicitando nacionalizarse C. Mexicano y se le expida la copia certificada relativa.” 

Es difícil -casi imposible-, encontrar un caso de migrantes extranjeros establecidos en la Ciudad, que se hayan regresado motu proprio a su país de origen, pues como decíamos esta es tierra de oportunidades y nuestra gente es amigable. 

Sin embargo, durante la Segunda Guerra Mundial, México se sumó a Estados Unidos y el bloque de naciones llamado Los Aliados, en contra de El Eje conformado por Alemania, Italia y Japón. En consecuencia se complicó la situación de alemanes, italianos y japoneses que radicaban en Monterrey.

El recrudecimiento de la guerra hizo que el gobierno tomara medidas estrictas contra los regiomontanos nacidos en esas tres naciones. Se hicieron efectivas las leyes migratorias utilizando el Registro Nacional de Extranjeros. Los empresarios alemanes, y algunos italianos y japoneses, fueron acusados de nazis, no así a sus descendientes nacidos en México. 

Varios italianos y japoneses fueron llevados a campos de concentración en Baja California, en cumplimiento a las reglas derivadas de los tratados de guerra. Los empresarios alemanes fueron detenidos y sus empresas decomisadas. Ese era el motivo de que los regiomontanos de orígenes en los países mencionados, evitaban registrarse en las oficinas municipales, recibiendo ayuda de algunos amigos y vecinos.

Por ello en 1940 sólo se tenían registrados a: 

·      83 Alemanes: 54  hombres  y 29 mujeres 

·      5 Japoneses: 4 hombres  y una mujer 

·      34 Italianos: 24 hombres y 10 mujeres 

Ante esto el gobierno federal exigió a los ayuntamientos que castigaran a los migrantes sin registro. La reacción del alcalde Constancio Villarreal fue convocar a sesión de Cabildo en abril de 1944 para abordar el tema. Y luego de la respectiva discusión, en el acta quedó plasmado el castigo para los extranjeros que vivieran en la Ciudad sin haberse registrado, que consistió en una multa económica de cien pesos: 

“Número 40. Acta de la Sesión ordinaria celebrada por el H. Ayuntamiento de la Ciudad de Monterrey, Nuevo León, el lunes diecisiete de abril de mil novecientos cuarenta y cuatro, bajo la presidencia del C. Constancio Villarreal y de los CC. Regidores Virgilio Cárdenas, Hilario Martínez, Alberto Siller, José de la Cruz Alfredo Juárez, Román Tijerina, Ramón Moreno, Carlos López Solís, Bonifacio Salazar y del Síndico Primero Encarnación Espinosa.- Se abre la Sesión a las dieciocho horas… El Secretario del Ayuntamiento manifiesta que algunos extranjeros, sobre todo alemanes y japoneses, no han cumplido con los requisitos de registro en la Presidencia Municipal, que establece la Ley que rige la materia, por lo cual desea que se autorice al Presidente Municipal para que se impongan sanciones a los  extranjeros que no cumplan con la Ley. El Regidor Alfredo Juárez propone que se autorice al C. Presidente Municipal para que se impongan sanciones de $100.00 pesos a dichos extranjeros.” 

Una vez superada la guerra, nuestra sociedad incorporó a estos y a otros grupos de migrantes de las más diversas nacionalidades que trajeron su espíritu de trabajo y su cultura. Hoy día es común encontrar a coreanos, rusos, centroamericanos y de cualquier nacionalidad en el área productiva y en los sitios públicos. Monterrey es, como siempre lo ha sido, unaa hermosa Ciudad Metropolitana y cosmopolita. 

 

 

 

 

 

Fuentes:

Censo de población 1940 

ARCHIVO DE MONTERREY: 

Colección actas de cabildo, 17 de abril de 1944 

Colección civil, volumen 514 expediente 68, volumen 68 

Colección civil, volumen 532, expediente 3 

Colección civil, volumen 554, expediente 20