18/11/2018
Editoriales

Entrecurules 23 08 18

La Constitución que se acaba de protestar solemnemente en estos momentos, seguramente que va a demostrar al pueblo mexicano que no fueron una mentira las palabras que se grabaron en el glorioso Plan de Guadalupe; que no fueron una mentira las palabras que el Primer Jefe lanzaba a los cuatro vientos de la Nación, que ya el pueblo podía tener confianza en sus supremos destinos, porque ya venía laborándose poco a poco, la obra que hoy se ha dado término".

 Este discurso fue pronunciado el 31 de enero de 1917 en el Constituyente de Querétaro por Hilario Medina ante el presidente del Congreso Constituyente y el Primer Jefe del Ejército Constitucionalista y los diputados de aquel tiempo, así como del encargado del despacho del Poder Ejecutivo.

 Durante la presentación  del documento que después fue presentada al Congreso constitucional, Medina dijo "He aquí la obra" y la mostró a sus colegas.

Dijo también que la Patria estaba herida, enferma, triste y desconfiada. Unos cuantos apasionados, aquellos que hacen las politiquerías, los círculos de amigos, la habían cubierto con oropeles mentirosos y efímeras apariencias, pero en el fondo la Patria estaba enferma, llena de desconfianza, adolorida, llena de escepticismo, entonces yo he recogido la patria otra vez, la he podido confeccionar según todos los ideales y según todas las aspiraciones del pueblo.

México se ha levantado de las agitaciones revolucionarias, como se levanta la inmaculada Venus de Medicis en su blancura serafica, en su desnudez pura. Así os presentó una nueva Patria. adoradla!