22/09/2018
Editoriales

Hace 25 años, Carlos Fuentes en la UANL

¿Podemos hoy imaginar el mundo sin Don Quijote? Cuesta mucho. ¿Sin Hamlet? Cuesta mucho. Sin embargo, hubo una época en que no existían. Hoy ellos forman parte de la realidad porque fueron imaginados; lo que se imagina se convierte entonces en parte de la realidad indisoluble y ya no puedes entender la realidad sin lo que imaginó el escritor.

 

Las palabras anteriores son del escritor Carlos Fuentes, a quien recordamos ahora con motivo del 25 aniversario de su visita a la Capilla Alfonsina de la UANL. El acostumbraba decir que “terminado, el libro empieza”. Así sucede con las vidas de los grandes hombres. Su vida no concluye con la muerte.

 

Uno de los momentos en que convivimos con él fue durante su estancia en Monterrey en el año de 1993. Por espacio de tres días --abril 20 al 22--, el escritor Carlos Fuentes estuvo en aquellas fechas en esta ciudad. Durante ese tiempo convivió con los regiomontanos: dictó tres conferencias, visitó centros culturales y museos, concedió entrevistas y autógrafos. Incluso hay elementos suficientes para asegurar que disfrutó su estancia entre nosotros. Recorrió calles y restaurantes, estrechó numerosas manos y tuvo frases de reconocimiento para tres regiomontanos: Alfonso Reyes, Raúl Rangel Frías y Alejandra Rangel.

 

La presencia de Fuentes en Monterrey ya forma parte de la historia. De esa historia que tanto le llamó siempre la atención. De las frases manejadas por el escritor en esa ocasión, queremos recordar éstas que se refieren el encuentro con el pasado:

 

1.- No hay futuro vivo con un pasado muerto. 2.- La relación con el pasado es fundamental. 3.- El pasado puede ser la novedad más grande de todas. 4.- Recordemos el porvenir e imaginemos el pasado.

 

Al igual que en sus obras, Fuentes dejó entrever en sus charlas su preocupación fundamental por México. Aunque es obvio que estaba al tanto, y le inquietaba también, lo que sucedía en el mundo. Ya lo dijo antes Alfonso Reyes –y lo recordó Fuentes en esa visita-- la única forma de ser provechosamente nacional, es ser generosamente universal.

 

Pues bien, iniciemos por el principio. Fuentes llegó la mañana del lunes 19 aeropuerto internacional Mariano Escobedo. Venía procedente de Dallas, Texas. Fue recibido por funcionarios estatales y universitarios. Vestía saco azul, pantalón crema, zapatos cafés y camisa rosa. Tenía años de no venir a Monterrey. El mismo lo dijo: “Vine varias veces cuando era gobernador Pedro Zorrilla.”

 

Por la tarde, a las 18 horas en punto, inició la primera de una serie de tres conferencias en ese hermoso lugar que es la Capilla Alfonsina de la UANL, sobre tres temas interesantes, que han dado lugar a la publicación de libros como La Nueva Novela Hispanoamericana.

 

Esa primera charla la tituló “Muerte y vida de la novela”. Señaló que no se puede hablar de la muerte de la novela, porque aún hay más cosas que se han dicho o escrito. “Las predicciones sobre la muerte de este género, han sido destituidas por una de las constelaciones más brillantes de todos los tiempos: Salman Rushdie, Gabriel García Márquez, Fernando del Paso, Goytisolo, Milán Kundera…a través de todos ellos –comentó--, la novela se ofrece como un hecho permanente e inconcluso”.

 

En su intervención sugirió la necesidad de una mayor comunicación entre los países. Le preocupaba el contraste que hay entre naciones. Como ejemplo señaló que los franceses ignoran la cultura española, los españoles desconocen la cultura escandinava. Mientras tanto, la situación en América es peor, pues para saber qué se publica en Buenos Aires, hay que acudir a Buenos Aires y si se quiere saber qué se publica en México, hay que estar en México. El escritor manifestó su deseo de que en las próximas reuniones de presidentes latinoamericanos se comente la posibilidad de una mejor distribución de los libros.

 

ESCRIBIR ANTES DE QUE SEA TARDE

 

Al término de su plática concedió autógrafos y una entrevista en la cual se refirió a diversos temas. Una de sus expresiones en esta entrevista, fue ésta: “A mi edad no me queda otro recurso que escribir antes de que sea demasiado tarde, antes de que una mano helada me diga: no escribas”.

 

La mano helada tardó años en llegar, pero finalmente --como sucede tarde o temprano con todos— le llegó el martes 15 de mayo de 2012, a las 12 horas, en la ciudad de México.

 

“La muerte –había dicho-- espera al más valiente, al más rico, al más bello. Pero los iguala al más cobarde, al más pobre, al más feo, no en el simple hecho de morir, ni siquiera en la conciencia de la muerte, sino en la ignorancia de la muerte. Sabemos que un día vendrá, pero nunca sabemos lo que es”.

 

De su conferencia de aquel primer día (20 de abril de 1993), queremos destacar esta cita textual: “La novela tiene el compromiso de inventar la segunda historia, sin la cual la primera resulta ilegible.

 

EL ENCUENTRO CON J.L. BORGES

 

Al día siguiente (abril 21 de 1993), Carlos Fuentes dedicó su segunda conferencia en la Capilla Alfonsina de la UANL al escritor argentino Jorge Luis Borges. En la misma reconoció que el encuentro con la obra literaria de Jorge Luis Borges cambió su vida y dijo estar en deuda con él. "Expreso mi deuda de gratitud como escritor y como lector hacia Jorge Luis Borges".

 

Tras asegurar que el tema mayor, el tema grande de Borges es la defensa del espíritu, Fuentes dijo que leyendo los cuentos de Borges descubrió para sí mismo que el español era realmente su lengua porque soñaba en español y se dio cuenta que nunca había tenido, "ni tengo, ni tendré, un sueño en inglés. A este descubrimiento siguió la convicción de que sólo podía amar en español, sin importar la lengua del ser amado, porque esto traería complicaciones.

 

“Finalmente me di cuenta de que sólo podía insultar en español; los insultos en otro idioma me son indiferentes, pero los insultos en español son como banderillas".

 

Borges --dijo Fuentes más adelante-- tiene una narrativa que por definición nunca es, sino que siempre está siendo, en una arena donde las historias distantes y los lugares conflictivos pueden reunirse, trascendiendo siempre la ortodoxia de un solo lenguaje, de una sola fe, una sola región del mundo.

 

En la charla también hizo referencia al gran amigo de Borges, que recibió el Premio Internacional Alfonso Reyes y quien también estuvo en la Capilla Alfonsina de la UANL: Adolfo Bioy Casares,  autor de varios libros importantes, entre ellos La invención de Morel.

 

La charla dedicada a Borges, la tituló "Jorge Luis Borges o la herida de Babel".

 

LA GEOGRAFÍA DE LA NOVELA

 

La tercera y última conferencia se realizó el miércoles 21, a las 18 horas en la Capilla Alfonsina de la UANL. El tema en esta ocasión fue "Juan Goytisolo o la geografía de la novela". Consideró Fuentes que el novelista español catalán Juan Goytisolo constituye un extraordinario aporte a la narrativa contemporánea. Se trata de un escritor que aborda el tema más radical de nuestra modernidad, el tema del otro, el inmigrante, el desplazado, el portador de culturas mestizas.

 

Para Fuentes, Goytisolo inauguró la novela de la ciudad migratoria, de la ciudad nómada y dijo que nos guste o no, la ciudad politeísta ya se encuentra aquí. "La energía, por ejemplo de las ciudades hispánicas de los Estados Unidos como Miami o Los Ángeles, dependen de su carácter mestizo. La novedad para los latinoamericanos, lo que nos asemeja, es la crisis compartida de nuestras civilizaciones urbanas".

 

"La literatura mundial cobra al fin su sentido recto en nuestro tiempo. Las nuevas constelaciones que compone la nueva geografía de la novela son variadas y mutantes".

 

Durante su estancia en esta ciudad, el novelista Carlos Fuentes aprovechó el tiempo para recorrer museos y bibliotecas y dialogar con los universitarios, los promotores culturales y los editores de revistas culturales. Los regiomontanos tuvimos oportunidad de platicar con el autor de Aura, La región más transparente del aire, La muerte de Artemio Cruz, La buenas conciencias, etc.

Su visita constituyó la oportunidad para dialogar con una de las figuras más representativas y sólidas de la literatura.

 

Al partir nos dejó una serie de recuerdos y lecciones, como la que él mismo recibió de Borges: "Recordemos el porvenir e imaginemos el pasado. Creo con Borges que el significado de los libros no está detrás de nosotros; al contrario nos encara constantemente desde el porvenir".