05/Dec/2020
Editoriales

Los Templos de Monterrey. La Catedral Metropolitana, segunda parte

 

La semana pasada estudiamos el proceso de construcción de la Primera Iglesia de Monterrey, que inició prácticamente desde la fundación de la Ciudad, y el impulso que le dio Diego de Montemayor El Mozo al donar parte de su herencia para la edificación. Luego del traslado en 1612 de toda la Ciudad al sur del río Santa Lucía, se reubicó la Iglesia Mayor en donde hoy está la Catedral Metropolitana. Pero esta primera edificación no correspondía a las expectativas del distinguidobarrio formado a su lado oriente, así que en 1661 mejor se demolió.

 

Para 1663, al final del periodo del gobernador Martín de Zavala, quien tuvo las riendas del estado desde 1625 a 1664 y le dio su primer impulso, se inició la construcción de un segundo templo, ahora con mejores especificaciones. En el Acta del Cabildo de la Ciudad aparece como gobernador presidiendo el Cabildo, el teniente general del gobernador -una especie de vicegobernador-, Roque de Virto de Buitrago, nombrándose jefe de albañiles y carpinteros al sargento Juan de Montalvo para la realización de la obra, y a Juan Cavazos como supervisor. 

 

El nombramiento del sargento Montalvo obedecía a que no había en la región educación formal de ingeniería, pero en la milicia se formaban cuerpos de zapadores, -soldados especializados en construir zanjas, trincheras, pequeños fuertes, puentes y algunas obras mayores-. Y a Juan Cavazos se le dio la responsabilidad de supervisar la construcción del nuevo Templo, para que cuidara la buena aplicación de los recursos. 

 

El gobernador Martín de Zavala propicia la riqueza y la Iglesia capta recursos.

Abro paréntesis para ponderar el gobierno de Martín de Zavala, que impulsó la prosperidad del Nuevo Reino de León atrayendo inversionistas de Querétaro y Guanajuato quienes, con sus grandes hatos de ganado generaron riqueza, y lo mismo hizo con los indios tlaxcaltecas que trajeron el maíz, la tortilla y otros elementos de mexicanidad a estas tierras.

 

Lo pondero porque con el nuevo estatus económico se superó la etapa de supervivencia de la iglesia, pues al existir riqueza local, las limosnas de los vecinos eran generosas. Deberá asimismo aclararse que la palabra limosna se ha devaluado dándosele ahora un acento despectivo, el de un dinero que se da por caridad, pero en aquel tiempo significaba lo que se daba a otros por amor a Dios. Cierro paréntesis. 

 

Muchas limosnas que se daban para la construcción del templo parroquial eran en dinero, pero otras eran semillas como maíz, frijol y trigo para los trabajadores. Además como obra religiosa, el templo debía tener ciertas características simbólicas y rituales, por eso el párroco de la ciudad, Francisco de la Cruz estaba al pendiente de tales detalles: 

 

“En la Ciudad de Nuestra Señora de Monterrey… a diez y nueve días del mes de febrero de 1, 663, el cabildo, justicia y regimiento desta dicha ciudad conviene a saber, don Roque Virto de Buitrago teniente general de gobernador de todo este reyno y justicia mayor desta ciudad (…); el capitán Gregorio Fernández, alcalde ordinario de segundo asiento, el capitán Juan de la Garza, el alférez Pedro de la Garza, regidores y con asistencia de Pedro Flores procurador general, (…) que por cuanto está tratado de que en esta ciudad se haga iglesia parroquial, en la parte y lugar donde estaba, que mediante a estar mal edificada y los temporales, se ha caído; para cuyo efecto está concertado el sargento Juan de Montalvo para hacer dicha iglesia, maestro de albañil y de carpintero y … conviene que haya persona de toda satisfacción, para que asista y acuda a solicitar la dicha obra, para la cual se ha ofrecido el capitán Juan Cavazos vecino desta dicha ciudad, el cual promete asistir a ella desde que se empiece hasta que se acabe dicha obra y por cuya traza y orden se ha de fabricar. Y (…) que entren en su poder las limosnas que los vecinos han mandado, así de dinero como de semillas para el sustento de la gente que ha de trabajar en la dicha obra (…) y con consentimiento del señor reverendo Francisco de la Cruz cura y vicario deste reyno,… elegimos y nombramos al susodicho capitán Juan Cavazos(…) a quien damos poder y facultad(…) todas las limosnas que se han mandado y en adelante se dieren y mandasen, entren en su poder para (…) el gasto de la dicha obra de la dicha iglesia parroquial, para lo cual tendrá cuenta y razón de todo lo que le faltare (….)”.  

Francisco de la Cruz. Gregorio Fernández. Don Roque Virto deBuitrago. Jhoan de la Garza. Pedro de la Garza. Juan Cabassos [Cavazos]. Pedro Flores.  

 

La obra en comento era sencilla, de una sola nave, además de terminar adecuadamente una torre ya iniciada. La construcción tardó 10 años, pero desde que estaba aún inconclusa daba servicio en la celebración de misas. En un Acta se lee que se utilizó la puerta de la parroquia como estrado para un pregón: 

 

“El cabildo, justicia y regimiento desta Ciudad (…), en quien por muerte de don Martín de Zavala, gobernador (…) deste Reyno de León, quedó el gobierno y administración de justicia y actuamos como jueces receptores por la prohibición de escribanos nombrados … En la Ciudad de Nuestra Señora de Monterrey (…) en 28 de septiembre de1, 664, yo Juan Bautista Chapa por mandado de los señores del Cabildo, publiqué el auto de la otra parte estando a las puertas de la Parroquial desta dicha ciudad, al tiempo que la gente salía de misa mayor, siendo testigos el sargento mayor Juan de la Garza,el juez de la Hermandad Nicolás de Ochoa y Antonio de Morales. 

Y para que conste lo firmé”. 

Juan Bautista Chapa.  

 

Estuvo este auto fijado en las puertas de las casas de cabildo desta dicha ciudad, hasta hoy ocho de octubre de 1664 años. 

[Rúbrica de Juan Bautista Chapa] 

 

Y otro más: “En la Ciudad de Nuestra Señora de Monterrey (…) en tres días del mes de enero de 1, 665 el cabildo justicia (…) desta dicha ciudad …  yo Juan Bautista Chapa (…) publiqué el auto desta foja a las puertas de la iglesia parroquial al tiempo que la gente salía de misa mayor en que hubo mucho concurso y para que conste lo firmé”. 

Juan Bautista Chapa. 

El Juramento de lealtad al rey Carlos II fue en la Parroquia

Igualmente, en la Parroquia de la Ciudad se celebraron las festividades de juramento de lealtad al rey Carlos II en 1670. Cuando se habla del “guión de su Majestad” se refiere al estandarte, pues según el Diccionario de Autoridades de 1734 “GUIÓN. Se llama también el Estandarte Real, que en algunas funciones va delante del Rey: el qual lleva el Page más antiguo, por lo qual se llama Page de guión”.

 

Breve descripción de Carlos II: se le conocía como “El Hechizado” por su mal aspecto físico y delicada salud, debido tal vez a los matrimonios endogámicos de sus ancestros. Gobernó el Imperio español de 1661 a 1700. Por eso la importancia de la juramentación congregó a los cabildos de Monterrey, de Cadereyta y al Justicia de Cerralvo. Este tipo de eventos unían al pueblo con su monarca, lejano y ausente, pero considerado siempre benefactor. 

 

En la Ciudad de Nuestra Señora de Monterrey (…), en 16 de noviembre de 1, 670 (…) don Nicolás de Azcárraga… gobernador y capitán general deste dicho reyno y los cabildos desta ciudad y de la villa de Cadereyta y justicia de Cerralvo, conviene a saber: el capitán Nicolás de la Serna,… nombrado para jurar al Rey nuestro señor, Carlos Segundo que Dios guarde; capitán Lucas García regidor, capitán Pedro de la Garza procurador desta ciudad y por la villa de Cadereita el capitán Alonso de León alcalde mayor, el alférez Juan Cantú, Gregorio de Castro regidores y por la de Cerralvo Joseph de Aldavalde como capitán de aquel presidio por no haber regidores y asímismo todos los más vecinos que se hallaron presentes (…) salió el dicho capitán Nicolás de la Serna con todo aparato y pompa en el paseo, llevando el guión de Su Majestad y en un palenque o tablado que para el efecto se hizo (…) y apellídando dos reyes de armas que se nombraron el uno Melchor de los Reyes y el otro Bartolomé de Olivares diciendo éstos tres veces: -Silencio, silencio, silencio -Oíd, oíd, oíd y apellidando quietud, dijo el dicho alférez mayor: Castilla y León y las Indias Occidentales y Orientales y el Nuevo Reyno de León por el Rey nuestro señor, Carlos Segundo que Dios guarde; y todos uniformemente dijeron - Viva, Viva, Viva y esto se hizo tres veces con todo júbilo de los vasallos deste dicho reyno disparando la arcabucería en la banda principal del palenque y echando [...] monedas en señal de festejo y alegría y de[spués] se llevó el dicho guión de Su Majestad a la iglesia parroquial desta ciudad donde el señor vicario della hizo cantar el Te Deum laudamus para dar gracias a Dios de la salud de nuestro Rey que Dios guarde (…) me hallé presente yo el dicho gobernador con los dichos cabildos festejando este acto (…) y con todas las ceremonías que se acostumbran en semejantes actos y lo firmaron conmigo los dichos cabildos. 

Nicolás de Azcárraga. Pedro Flores. Nicolás de la Serna y Alarcón. Thomás García. Francisco de Montemayor. Lucas García. Pedro de la Garza. Bernabé González Hidalgo.  

 

El avance de la obra continuaba lento, pero en 1671 se había concluido el primer retablo o colateral de la parroquia. Es decir que además del Altar mayor se había construido un Altar lateral, sin conocerse a quién estaba dedicado. 

 

En 1673 llegó a la Ciudad un Bachiller (persona con estudios intermedios) llamado Bartolomé Rodríguez de Salamanca, abogado de la Real Audiencia, a confirmar el avance de la obra. Era un visitador itinerante de la Audiencia (máxima autoridad real) para la rendición de cuentas y aplicación de recursos; aunque los egresos estuvieran justificados tenía otras funciones civil-religiosas como dar venias para matrimonios irregulares, y aquí vemos un caso, en que el mismo visitador Rodríguez de Salamanca autorizó un matrimonio entre parientes que ya vivían en unión libre:  

 

En 1º. de octubre de 1, 673 desposé al Capitán Lazario de la Garza y a Doña Inés de Sosa vecinos de esta ciudad y velé en la Capilla de la Hacienda de San Francisco aprobada en virtud de dispensa del Sr. Reverendo, Bartolomé Rodríguez de Salamanca visitador general de este obispado, de tercero grado de consanguinidad entre los susodichos por parte paterna y de tercero con cuarto grado de afinidad por cópula lícita. Habiendo precedido las vanas en 21, 24, y 29 de septiembre fueron testigos el Capitán Miguel de la Garza, el Capitán Pedro Flores y Antonio de la Cadena y para que conste lo firmé ut supra. Francisco de la Cruz. 

 

                                                         En su visita el obispo de Guadalajara ordenó reponer el retablo principal

En el año de 1676 el obispo de Guadalajara, Manuel Fernández de Santa Cruz, que ejercía jurisdicción sobre Monterrey, llegó a la Ciudad en visita pastoral, y viendo la sencillez de la Iglesia Parroquial sugirió que se repusiera el retablo de la Capilla mayor. Desde luego que la filigrana en los acabados, así como los recubiertos con hoja de oro en los altares del centro y sur del país no eran ni son comparables con los de esta región, que son más austeros, pero la jerarquía del visitante era indiscutible: 

 

El retablo era el “Adorno de arquitectura magnífico, con que se componen los altares. Suele dorarse para mayor hermosura”.  Y la Capilla Mayor “La parte mas principal de la Iglésia, en cuya frente está colocado el altar mayor”.  

 

En otra visita pastoral de 1681 realizada por Juan Santiago de León Garavito, obispo de Guadalajara, ordenó que “se teche de nuevo la dicha iglesia y la sacristía de ella y el bautisterio, y se acabe la torre que está comenzada […]”, con lo que se removerían las ultimas estructuras temporales y madera y palma. 

 

Los cambios en el gobierno de España repercuten en el proyecto

Mientras, en España hubo novedades. Carlos II “El Hechizado” murió sin dejar descendencia, desatándose las llamadas Guerras Borbónicas entre “Austracistas” de Carlos de Habsburgo (mayoritarios en la Corona de Aragón) y Borbónicos de Felipe de Anjou (mayoritarios en la Corona de Castilla). Triunfaron los Borbones y coronaron a Felipe V. 

 

El nuevo monarca inició una importante serie de reformas administrativas, judiciales y religiosas. Sin embargo, ahora los gastos se dedicaron a obra pública-civil y a una mejora sustancial en la Armada Española, descuidándose las obras religiosas. 

 

Como siempre, el desorden en la Península repercutió en Nueva España. El virrey  José Sarmiento Valladares Arines de Romay (duque de Atrisco, conde de Moctezuma y de Tula) regresó a España para ser el presidente del Consejo de Indias pero al llegar no había rey por la Guerras Borbónicas y no había quien nombrara virrey por lo que el arzobispo de México y Michoacán, Juan de Ortega y Montañés, ejerció como virrey del 4 de noviembre de 1701 a 27 de noviembre de 1702. 

 

Hasta que Felipe V de los borbones nombró virrey a Francisco Fernández de la Cueva Enriquez (10.º Duque de Alburquerque, 8.º marqués de Cuéllar y 4.º de Cadereita, 10.º conde de Ledesma y de Huelma y 6.º de la Torre Grande de España). 

 

Las guerras borbónicas en España detienen la obra del Templo

Pero el costo de las guerras borbónicas redujo el flujo de recursos a las provincias y en consecuencia a la obra de la Iglesia Parroquial de Monterrey. Además, en esos años hubo fuertes precipitaciones que detuvieron la construcción. Esto significaba que la Iglesia Parroquial, a pesar de tanto tiempo y esfuerzos invertidos, seguía siendo sólo un jacalón con partes de adobe y retablos rústicos, techos caídos, y rodeado de tumbas insalubres. 

 

Es decir, el Templo de San Francisco continuaba siendo el único realmente funcional en la Ciudad. Y fue hasta 1705 cuando el gobernador Gregorio Salinas Varona retomó la continuación del actual templo. Presidiendo el Cabildo propuso su total reconstrucción, que esta vez si se terminaría y que es el actual: 

 

“En la ciudad de Nuestra Señora de Monterrey, cabecera de este Nuevo Reyno de León, en 1º de agosto de 1, 705, estando juntos y congregados el Cabildo, Justicia y Regimiento de esta ciudad de Monterrey, con asistencia de su presidente el señor capitán de Caballos Corazas don Gregorio de Salinas Varona, gobernador y capitán general de este Nuevo Reyno de León y sus conquistas por Su Majestad, para tratar y conferir las cosas tocantes a la mayor utilidad de este reyno y lustre de esta ciudad, como lo tenemos de uso y costumbre, se propusieron y determinaron los puntos que irán declarados, que son los que siguen. 

Propúsose la reedificación de la iglesia parroquial desta ciudad, que está caída, que para ello se votó que se eche un repartimiento en la jurisdicción y feligresía de el curato y que el que no acudiere con lo que ofreciere, se compela a su cumplimiento y ejecuten sus bienes por la cantidad asignada, décima y costas de la ejecución.” 

 

Se incendia la Parroquia de Monterrey

Sin embargo, al comenzar los trabajos referidos en 1709, unas veladoras hicieron arder los andamios y lo avanzado se quemó. Durante el tiempo en que estuvo  destruida la Iglesia Parroquial, el templo de San Francisco Javier, ubicado en un extenso predio de dos manzanas, delimitado por las actuales calles de Padre Mier, Mariano Escobedo, Morelos y Emilio Carranza, fue utilizado como Iglesia Parroquial. 

 

Inmediatamente se retomaron los trabajos de la Parroquia, y en 1725 se logró cerrar la primera bóveda. En 1729 se inicióla construcción del cimborrio o base de la cúpula, y seis años después, en 1735, la Iglesia Parroquial “es de cal y canto y de una nave; no tiene torre, sírvele una sola campana”, llevándose a cabo en ella todas las festividades y actos que la sociedad del momento exigía. 

 

En el año de 1740 conforme a la moda artística del momento, la iglesia parroquial estrenaba un retablo churrigueresco con 10 hornacinas (nichos para santos) e imágenes de santos; años después fue dorado con falsa laminilla de oro. 

 

Ya operando completamente, en el año de 1753 inició la construcción de los cruceros norte y sur para darle una planta en forma de cruz, construyéndose el cimborrio y la bóveda del templo. 

 

En estas condiciones vivió como Iglesia Parroquial, cuando el Nuevo Reino de León tenía a fines del Siglo XVII 43 mil 739 habitantes, mientras el Nuevo Santander -hoy Tamaulipas- 56 mil 715, Coahuila 42 mil 937 y Texas 3 mil 334. Ya era una población grande, difícil de ser atendidas religiosamente desde Guadalajara y supervisada por escasos visitadores.  Continuará… 

 

Fuentes: 

https://www.wikitree.com/wiki/De_Sosa-49  

Dicccionario de Autoridades 

https://www.casareal.es/ES/Paginas/home.aspx 

Archivo de Monterrey. Serie Actas de Cabildo: 19 de febrero de 1663; 8 de octubre de 1664; 3 de enero de 1665; 16 de noviembre de 1670; 1° de octubre de 1673, y 

1° de agosto de 1705.