30/May/2020
Editoriales

La vida después de hoy

¿Te has preguntado alguna vez si tu vida puede ser diferente después de hoy? Muchas veces y con bastante facilidad llegamos a pensar que nuestro camino sólo puede sufrir modificaciones o convertirse en algo muy distinto a lo que ha sido hasta este momento, después de un evento importante. Por citar algunos ejemplos, nos podemos topar con aquellos que conciben un cambio en la vida después del matrimonio, después de una ruptura, después de un duelo, después de una mudanza, después de los 30, después de los 40, etc… Sin embargo, rara vez consideramos la posibilidad de que nuestra vida pueda ser distinta después de un día común en el que todo parece normal y en el que ni siquiera nos hemos cuestionado ¿cómo puede ser nuestra existencia después de este instante? Después de que nada importante, sorprendente o necesario para el cambio, ha sucedido aún.

Pues bien, es cuestión de actitud y de decisión también, efectuar cambios a partir de cualquier fecha, sólo por el placer de sentirnos mejor. Tal vez tu vida puede ser más emocionante, más ordenada o más intensa a partir de hoy; pudiera ser que este día te propongas apreciar un poquito más todo lo que tienes y sentirte -en consecuencia- no menos feliz de lo que hasta ahora has sido, sino al contrario, y esto, sin esperar que otras cosas lleguen a ti y condicionen tu felicidad.

Hay quienes esperan la llegada del alma gemela para que su vida cambie a partir de ese suceso y como bien dijo Mario Benedetti: “Tu alma gemela no es alguien que entra en tu vida en paz, es alguien que viene a poner en duda las cosas, que cambia tu realidad, alguien que marca un antes y un después en tu vida. No es el ser humano que todo el mundo ha idealizado, sino una persona común y corriente, que se las arregla para revolucionar tu mundo en un instante”. Pero no por esto, la vida debe permanecer inmóvil hasta el encuentro con esa persona tan especial.

Tu vida a partir de hoy, sin duda, habrá sumado ya alguna simple experiencia que quedará grabada en tu memoria como un sencillo pero necesario aprendizaje. Cosas tan simples como darnos cuenta de que si tenemos un techo sobre nuestra cabeza, ropa limpia en el closet, comida suficiente en el refrigerador y alguien con quien compartirla, podemos sentirnos más afortunados que un gran número de personas en el mundo que no tienen ni la mitad de eso, en muchas ocasiones se nos olvidan, dejamos de valorarlas, y por lo tanto, pasan totalmente desapercibidas. 

Cuando por la mañana nos levantamos sintiéndonos estupendamente bien, no contemplamos la posibilidad de llegar a enfermarnos y tampoco nos tomamos un segundo de nuestro tiempo para agradecer al creador por ello, ya que muchos seres en el mundo no cuentan con la misma dicha que nosotros.

Y así, pudiera seguir ejemplificando muchas otras situaciones en las que darnos cuenta de lo afortunados que somos por tener un sinfín de pequeñas o grandes bendiciones, nos puede llevar a cambiar por completo nuestra actitud, a partir de hoy. 

Un simple giro a nuestros pensamientos, puede ser la diferencia que marque un antes y después en nuestras vidas. Y, definitivamente, está más que comprobado que algo tan simple como la gratitud, cambia el enfoque de todas las cosas, porque es una fuerza invisible cuyo poder puede mover montañas y atraer lo más bello de este mundo hacia nosotros, para ponerlo cuantas veces sea necesario en nuestras manos.