18/11/2018
Editoriales

Muere fusilado en Chihuahua el gobernador de Nuevo León Manuel de Santa María

 

Junio 26 de 1811.- Muere fusilado en Chihuahua el gobernador de Nuevo León Manuel de Santa María. Nacido en Sevilla y traído a México siendo un bebé, Manuel de Santa María y Sevilla fue hijo del capitán del mismo nombre, quien llegó como alto funcionario de la corona en Nueva España. Manuel de Santa María se formó en el ejército realista desde 1785 cuando fue cadete en la isla La Española, donde luchó contra los franceses.

   Se distinguió en la lucha militar por lo que fue ascendido a capitán de granaderos y fue admitido como caballero de la orden de Santiago. En 1800 solicitó la sargentía mayor del regimiento de San Carlos en Nuevo Santander, y fue subordinado de Félix María Calleja. El 6 de enero de 1810 fue nombrado gobernador interino militar y político del Nuevo Reino de León, en vez de Simón de Herrera y Leyva.

  Tomó posesión del cargo el 26 de abril de ese mismo año y el 29 de septiembre de 1810 recibió instrucciones de Calleja para que enviara 250 hombres a San Luis Potosí, dado que se había iniciado una rebelión por el cura de Dolores. Sin embargo, la feria de Saltillo estaba abierta y no consiguió más que 200 hombres al mando de Pedro Herrera y Leyva. Jugó bien su papel de defender a la corona por lo que se fue a San Luis Potosí dejando en su lugar al lampacense Juan Ignacio Ramón. Pero las noticias eran alarmantes porque la insurrección avanzaba, así que el 15 de noviembre, el cabildo y Juan Ignacio Ramón lo instaron a regresar, haciéndolo responsable ante Dios, el rey y la causa pública” en caso contrario.

  Regresó a Monterrey y en junta de guerra nombró a Juan Ignacio Ramón el defensor de las entradas por el sur del Nuevo Reino de León. JIR entró en contacto con el ingeniero Mariano Jiménez, operador de los insurgentes, quien le entregó documentación (folletería) que terminó por convencer a Juan Ignacio Ramón de que la causa de ellos (los insurgentes) era justa. Ramón se regresó a Monterrey y comentó con lujo de detalles a Santa María de la situación, y éste al poco tiempo reaccionó favorablemente a la independencia.

  Cuando llegaron a Monterrey las avanzadas de Jiménez –Juan Bautista Carrasco e Ignacio Camargo-, el gobernador Santa María cambió de bando y se les unió, pronunciando la independencia del Nuevo Reino de León. Se fueron ambos (Ramón y Santa María) a Saltillo donde Allende le confirió al gobernador de Nuevo Reino de León, el título de mariscal de campo y el cargo de cuartel maestre general del ejército insurgente. Pero acompañando a Hidalgo, Allende y a los demás jefes insurgentes, Santa María fue preso junto a ellos el 21 de marzo en una jugarreta que para traicionarlos les hizo Ignacio Elizondo en las norias de Acatita de Baján.  Lo llevaron a Chihuahua donde lo juzgaron de traidor y condenaron a morir fusilado de espaldas, lo cual fue cumplido en la plaza de los Ejercicios de Chihuahua.

  La grandeza de Manuel de Santa María no ha sido reconocida, pues siendo peninsular y gobernador se unió a la insurgencia a favor de la independencia de México.