17/11/2018
Editoriales

Los Grandes Gobernadores de Nuevo León. Arturo B. De la Garza. Primera parte

 

Recordar a Arturo Bonifacio de la Garza Garza es hablar del gobernador del cambio. Correspondesu administración al inicio de la transformación del país que reciénsuperaba revueltasmilitares pos revolucionarias para realizar planes programáticos de gobierno con sentido social. Atrás quedaba la bonanzaeconómica oficial sustentada en la explotación de los que menos tenían, espoleadapor una dictadura sin disimulos. Ahora los programas de justicia social para repartir tierras a los campesinos, escuelas y hospitales para todos, eran proporcionadospor el gobierno de la república. Estas herramientas en un entorno de paz permitieron el llamado Milagro Mexicano que en cuatro décadas llevó a México de ser la economía 60 en 1910 en un mundo de 80 países, al sitio número 13 en 1970 en un mundo de 170 naciones.

 

Los cambios que vivió el Estado comenzaron por la candidatura de De la Garza, quien hubo de competir en una elección interna del Partido de la Revolución Mexicana. Otro cambio fue el periodo de gobierno, siendo el primer gobernador electo por seis años en vez de cuatro. Cambió el perfil del gobernante de militar a civil. También cambiaron las reglas del reparto fiscal de recursos federales; las del trato a la burocracia estatal y al magisterio; y la iniciativa privada revisó su postura respecto del gobierno debido a circunstancias especiales. 

 

De manufactura nuevoleonesa al ciento por ciento

De la Garza fue un político hecho totalmente en Nuevo León. Emergió de las estructuras mismas del gobierno donde, con el trato cotidiano de la población, desarrolló una importante sensibilidad personal. En el servicio público adquirió también oficio político que lo prestigiaría entre los diversos estratos sociales, y que fue finalmente su mejor apoyo para alcanzar la gubernatura sin el impulsode ningún grupo político o militar nacional.   

 

Arturo B. de la Garza nació en General Bravo el 14 de mayo de 1905. Cursó la educación primaria en su pueblo y vino a Monterrey a formarse como profesionista. En 1933 se recibió de abogado en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la hoy Universidad Autónoma de Nuevo León. Casó con la señorita Morena González procreando a sus hijos Lucas, Arturo, Morena, Félix, Arnulfo y Dolores de la Garza González. Su paso por el poder judicial del estado y su desempeño en labores políticas, lo recomendaron para que coordinara la campaña del general Bonifacio Salinas Leal, candidato a gobernador del estado. 

 

De Secretario General de Gobierno a precandidato de Gobernador

Al triunfo electoral de Salinas Leal, Arturo B. De la Garza ocupó la secretaría general de gobierno, siendo el operador político durante toda su administración. Su actuación en tan delicada posición fue impecable, renunciando a ella en 1943 para participar en una inédita muestra de progreso democrático del PRM -antecedente del PRI-, en un plebiscito que realmente fue elección interna. Se inscribieron tres aspirantes fuertes a la gubernatura, dos con apoyos nacionales y De la Garza, quien compitió apoyado sólo por su carrera y la clase política local. Bonifacio Salinas permaneció imparcial durante este proceso electoral partidista. 

 

Los otros dos aspirantes a candidato eran: Jesús Z. Martínez, jefe de la policía del Distrito Federal, con apoyo del cardenismo; y Jesús de la Garza, exministro del presidente Ávila Camacho. Lo clásico era que contiendas semejantes se dirimieran a balazos, pero en esta ocasión se votó libremente en los municipios del Estado alzándose con la victoria para ser candidato del PRM, el licenciado Arturo B. de la Garza, quien luego repitió su triunfo en la elección constitucional.

 

Su gobierno se aplicó en la educación

En el ejercicio de su gubernatura (1943-1949), De la Garza, en coordinación con Jaime Torres Bodet, organizó una inédita campaña de alfabetización en el Estado. Solo en 1947 se alfabetizaron 6 mil nuevoleoneses con una inversión de cien mil pesos. Para esto, ya había iniciado una especie de reforma educativa estatal incrementando los salarios del magisterio, determinándose un programa de pensiones y jubilaciones, así como de seguridad social para maestros. Impulsó su organización gremial, al grado de que el nombre de Arturo B. De la Garza convoca aún a muchos maestros a visitar su tumba.

 

La educación tuvo lugar especial en su gobierno. Habiendo sido un impulsor del oníricoproyecto de la Universidad del Norte, con De la Garza, la Universidad de Nuevo León obtuvo sus presupuestos más importantes gracias a una nueva Ley Orgánica que inició ante el poder legislativo estatal. Los trabajadores del gobierno fueron otro gremio que apoyó con incremento en sus salarios y prestaciones, y lo mismo sucedió con los programas agropecuarios estatales.   

 

El precio del equilibrio entre las clases sociales

Decíamos que el gobierno de De la Garza fue de cambios y modernización. Otros dos rubros que cambiaron para modernizar a México y que desde luego tuvieron sus expresiones en Nuevo León, fueron: la creación del Instituto Mexicano del Seguro Social el 19 de enero de 1943 y en 1947 que llegó el voto femenino en las elecciones municipales. Como gobernador convirtió en reto disminuir la desigualdad entre la bonanza de la zona metropolitana de Monterrey y la pobreza rural. Esto trajo otro cambio importante, consecuencia natural de su visión: una migración masiva del campo a la urbe, engrosada por una migración externa. Nomás en 1945, de cada 100 habitantes que aumentaba la población de Monterrey, 27 provenían de otras entidades.

 

Semejante migración desató una brutal demanda de servicios, vivienda, salud y educación a un ritmo que el gobierno no podía proporcionar. Y no toda la demanda era para migrantes y clases populares, pues la clase media crecía y demandaba servicios de buen nivel. La fundación del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey en 1943 vino a ofertar educación superior a un segmento de la población diferente al de la Universidad de Nuevo León, pero también atrajo estudiantes de otros estados y países, que se sumaron a la presión por más y mejor infraestructura urbana.   Continuará…

 

Fuentes:

Informes de gobierno, 1944-1949 versión electrónica

Periódico Oficial 1943-1949 versión electrónica

Como han pasado los años, Leopoldo Espinosa Benavides, INAH, 2008.