18/10/2018
Editoriales

La ciencia al servicio de la sociedad

Históricamente y tras el descubrimiento y uso del fuego, el hombre ha utilizado cada uno de sus hallazgos en pos del beneficio de la comunidad. Cada uno de ellos ha desencadenado una necesidad constante por facilitar la vida, por hacer más con menos, y ser más eficientes aprovechando cada uno de los recursos con los que contamos.

 

El papel de la ciencia ha sido fundamental para desarrollar soluciones positivas a las circunstancias en las que nos encontramos. La búsqueda constante por impulsar a la sociedad con innovación y compromiso nos ha permitido crecer y mejorar en todos los aspectos nuestra calidad de vida.

 

Fue en 1796, cuando Edward Jenner descubrió el proceso de inmunización, hoy día conocido popularmente como vacunar, este momento se torno en un parteaguas en la manera en que la ciencia busca soluciones directas en pos de mejorar la calidad de vida de la sociedad.

 

Conforme ocurren los descubrimientos y el avance de la sociedad, la misma ciencia se enfrenta a retos cada vez más desafiantes, un ejemplo de ello es el 19 de septiembre de 1985, un sismo que cimbró al entonces Distrito Federal, el cual derrumbó edificios y fracturó familias enteras, los registros históricos indican daños por millones de dólares, pero donde se afectó más fue a la misma sociedad. Porque tras el sismo se tuvo que enfrentar a la falta de comunicación, a la angustia de no saber el paradero de sus seres queridos, la cual en algunos casos sigue vigente.

 

Ese panorama cambió radicalmente en 32 años; en 2017 otro poderoso sismo impactó a la Ciudad de México y zonas aledañas, pero en esta ocasión, la comunicación en dispositivos celulares marcó la diferencia, los ciudadanos afectados recurrieron a redes wi-fi para dar a conocer su status o buscar a sus familiares. Además, contrario al sismo de 1985 se pudo identificar de forma exacta los cuerpos, cosa que hace años hubiera resultado un inimaginable.

 

El aporte intangible que la ciencia es capaz de otorgar a la sociedad en cada momento de necesidad resulta cada vez más sorprendente. Nadie imaginó que en 1962 tras el descubrimiento de la estructura del ADN la comunidad científica haya desarrollado soluciones para determinar la procedencia genética de las personas, usando saliva o cabello.

Esto solamente reafirma que el crecimiento de la sociedad va ligado con el desarrollo de ideas y conceptos capaces de transformar y facilitar para bien su existencia, ese es el papel de la ciencia, servir a la sociedad a hacer más con menos, a lograr más en menor tiempo y, sobre todo, a hacer lo impensable posible.