21/09/2018
Editoriales

Entrecurules 10 07 2018

Lo insustituible de la democracia, es la identificación del poder y del pueblo. Y más aún debe darse a este carácter de democracia, cuando se considera, como se considera hoy, frente a las nuevas necesidades y posibilidades, que el incremento de la socialización, reclama un poder fuerte.

 Estas palabras son del ideólogo panista Manuel Gómez Morín, pronunciadas desde la tribuna del Congreso de la Unión el 22 de agosto de 1962 al hablar de la democracia en lo social y en lo político.

Y es sabido que esa fuerza del poder sólo puede darse por la adhesión, ya que el constreñimiento o la simple flojedad del reblandecimiento y del conformismo, ni son de efecto positivo ni permanentes, ni permitirán jamás reunir, integrar, el magno esfuerzo colectivo, indispensable para enfrentarse a los problemas de nuestro tiempo, para hacer venturosamente cumplida lo que hay ahora de terrible riesgo de retroceso en el despertar de la conciencia de la justicia social, frecuentemente desviado por obscuros y destructores complejos, y en la reivindicación de niveles de vida superiores, en la revolución de las expectativas crecientes, tan fácilmente explotada por demagogos y logreros; para volver a ser vicio e instrumento de elevación del hombre, lo que hay de amenaza abominable hoy, en los prodigiosos adelantos científicos y tecnológicos.

Y sostiene Gómez Morín que esta identificación del poder y del pueblo, para ser verdadera, durable y fructífera, no puede lograrse por la propaganda y la acción psicológica, ni por el constreñimiento ni por la dependencia económica.

 Sólo puede ser alcanzada por el sufragio efectivo, es decir, por el acatamiento verídico del proceso electoral cada vez más afinado y depurado, por la participación activa.

 Y concluye que la democracia no es obsoleta ni inviable, ni siquiera secundaria, la idea de la democracia política. Es proclamado por las dictaduras interesadas en destruirla. La única posibilidad de equilibrado crecimiento de las comunidades humanas para acabar con la miseria y la ignorancia, con la injusticia, la opresión y la inseguridad, ideas que siguen siendo válidas y están vigentes.