15/06/2019
Editoriales

LO QUE SE HA DESTAPADO SOBRE LA GUERRA DE IRAK

La publicación hoy del informe de la comisión Indagatoria sobre Iraqu, presidida por sir John Chilcot, sobre el papel británico en la invasión del 2003 y la subsecuente ocupación de Iraq, es, en palabras del diario londinenseGuardian, un "veredicto aplastante" en contra de la decisión de Blair de irse a la guerra junto con el gobierno de G.W. Bush .

La conclusión más fulminante en el informe, según se reseña en la declaración de 12 páginas que dio a conocer Chilcot el miércoles 6 de julio, sobre la publicación del informe, es que la guerra era totalmente innecesaria. "En cierto punto, pudieron ser necesarias acciones militares en Iraq" dice Chilcot, pero en marzo del 2003 no existía ninguna amenaza inminente de Saddam Hussein; se pudo haber adoptado la estrategia de contención y continuar con ella por algún tiempo; y la mayoría del Consejo de Seguridad de la ONU apoyaba seguir con las inspecciones y el supervisión de la ONU. En pocas palabras, la comisión concluyó que Blair mintió sobre la amenaza de las armas de destrucción masiva proveniente del Iraq de Saddan Hussein, mentiras que se usaron para lanzar una guerra totalmente ilegal.

La documentación en el informe también muestra el grado al cual Blair en realidad arrastró a la guerra al gobierno de G.W. Bush, incluso cuando había elementos en ese gobierno que ya estaban predispuestos a irse a la guerra en contra de Iraq. En cuestión de semanas, después de los ataques del 11 de septiembre, Blair ya le estaba sugiriendo estrategias a Bush sobre el llamado cambio de régimen en Bagdad. La estrategia de tratar de ganarse el respaldo del Consejo de Seguridad de la ONU para la guerra fue también un proyecto de Blair. Aunque públicamente Blair se comprometió a buscar la autorización mediante una resolución de la ONU para la guerra, en privado le aseguraba a Bush que, con resolución o sin ella, tropas británicas se unirían a la invasión encabezada por Estados Unidos.

Chilcot también atacó a Blair por las consecuencias de la invasión. Blair había sostenido en su testimonio ante la Comisión que no se pudieron preveer con anticipación las dificultades con las que se iba a topar la invasión de Iraq.

"Nosotros no estamos de acuerdo que se requiera para esto una retrospección" dijo Chilcot. "Los riesgos de luchas internas en Iraq, la activa búsqueda iraní de sus intereses, la inestabilidad regional y la actividad de Al-Qaeda en Iraq, cada una de ellas estaban explícitamente identificadas antes de la invasión".

Blair respondió inmediatamente con una declaración de auto defensa, prometiendo decir más después. "El informe debe dejar a un lado los alegatos de que hubo mala fe, mentiras y dolo" alegó mentirosamente, y agregó que ya sea que la gente esté o no de acuerdo con la decisión "la tomé en buena fe y en lo que yo creí era el mejor interés del país". Dijo que en la declaración posterior que va a dar a conocer que "Yo me haré totalmente responsable por cualquier error sin excepción o excusa" y "al mismo tiempo diré, sin embargo, por qué creo yo que fue mejor sacar a Saddam Hussein, y por qué yo no creo que ésta sea la causa del terrorismo que vemos hoy, ya sea en el Medio Oriente o en cualquier otra parte del mundo".

Blair dio a conocer una segunda declaración en el transcurso del día, en la que rechaza, según informa el Guardian, por lo menos nueve de los puntos claves que ha marcado Chilcot, entre ellos la conclusión de Chilcot de que la guerra no era el último recurso.

"Dado el impasse en la ONU y la insistencia de E.U.A. —por razones que yo entendí completamente y con cientos de miles de tropas en la zona de guerra que no se podían dejar indefinidamente en el sitio— era el último momento para tomar nosotros una decisión". En otras palabras, la guerra fue necesaria porque las tropas ya estaba ahí y listas para avanzar.