22/04/2018
Editoriales

Noviembre 7 de 1907: muere en Nacozari, Sonora, Jesús García Corona, El Héroe de Nacozari.

Noviembre 7 de 1907: muere en Nacozari, Sonora, Jesús García Corona, El Héroe de Nacozari. Nacido en Hermosillo, el 13 de noviembre de 1881, Jesús García sintió –empujado por la necesidad de empleo- la atracción de las vías del tren y a los 17 años de vida solicitó trabajo en la empresa concesionaria del ferrocarril de La Minera, entrando a laborar como aguador y en el breve tiempo de tres años llegó a ser “ingeniero de máquinas”.

En virtud de su alto desempeño, durante el año 1904 fue premiado con un viaje a San Luis Missouri, hecho que agradeció siempre. El 7 de noviembre de 1907 tomó la conducción de un tren que no le correspondía debido a que Alberto Biel –el conductor oficial de esa máquina- no se presentó por estar enfermo, así que Jesús sin pensarlo dos veces se subió y de inmediato inició el primero de tres viajes que estaban programados en ese día hasta la mina de Pilares. Fue y vino a Nacozari una vez, y cuando iba de regreso en el segundo viaje, un mensajero abordó el tren en el poblado “El seis” avisándole que se debían transportar diez toneladas de pólvora hasta la entrada de la mina. Estacionado en Nacozari, los cargadores subieron las diez toneladas pero mal acomodadas pues estaban demasiado cerca de la máquina.

Al moverse, las chispas que de forma natural echa el carbón cuando se quema, azuzadas por el viento, llegaron hasta la parte donde estaba la dinamita y rápidamente el fuego se apoderó de todo el tren. Al intentar apagarlo se dieron cuenta que sería imposible, así que Jesús le gritó a la cuadrilla que le acompañaba que saltaran del tren en marcha y él se fue solo conduciendo e imprimiéndole gran velocidad para retirarse de la zona poblada. A las 14:20 horas se escuchó tremenda explosión cuyas ondas expansivas llegaron hasta Nacozari sacudiendo las casas y quebrando vidrios. Fue de tal magnitud la detonación que la locomotora desapareció totalmente, en El Seis, hubo trece muertos, entre niños, mujeres y obreros que estaban cerca de la vía, pero se salvaron cientos en Nacozari. No fue en balde su sacrificio.