12/Aug/2020
Espectáculos

Destellos navideños convertidos en luces de bengala

Ciudad de México.- La Navidad y el Año Nuevo están muy cerca, y con ello el uso de los fuegos artificiales se intensifica, porque para muchos son parte de las tradiciones.

 Algunos de ellos son poco recomendables porque el ruido que causan puede alterar a humanos y mascotas, pero las luces de bengala no afectan en este sentido, les gustan a todos y si se manejan con las debidas precauciones para evitar accidentes, pueden dar un bonito toque a las fiestas.

 

¿De qué están hechas?

 

Son varillas muy delgadas de metal, recubiertas de pólvora, polvo de hierro u otros metales como el aluminio o incluso titanio, que funciona como combustible. Se basan en una reacción química muy básica, por lo cual solo hace falta un combustible metálico y un oxidante. El oxidante es nitrato de potasio y todo se amalgama mediante un derivado de almidón llamado dextrina.

 

¿Dónde las hacen?

En México hay un lugar muy especial donde se fabrican, y no solo luces de bengala, también todo tipo de pirotecnia. Instalado a las afueras de la zona habitacional de Tultepec, en La Saucera y en los límites con Melchor Ocampo, se encuentra el Mercado San Pablito Tultepec, donde cientos de coheteros de municipio trabajan en un arte que le ha dado identidad y reconocimiento a nivel mundial.

La pirotecnia que se fabrica ahí son los castillos, toritos, piromusicales y juguetería.

La American Chemical Society menciona que, aunque las luces de bengala no son tan peligrosas como un petardo, no son juguetes. Su punta incandescente alcanza temperaturas entre mil y mil 600 grados Celsius, y mantienen el calor bastante tiempo, así que no es conveniente tocarlas ni siquiera después de haberse consumido.