21/09/2018
Editoriales

¿Ya sonreíste hoy?

¿Qué es lo que nos hace sentirnos felices, plenos, conectados, satisfechos? La riqueza y todas las maravillas que el dinero puede comprar poco tienen que ver con este estado.

Sonreír nos hace sentir felicidad y ayuda a bajar los niveles de estrés. Es muy triste ver en la calle tantos rostros que no sonríen, miradas que reflejan insatisfacción, frustración, resentimiento o preocupación... En los tiempos que vivimos, son muchas las razones que con frecuencia nos alejan de una sonrisa, y todo esto, nos puede distanciar incluso hasta de las personas que amamos. Un problema no desaparece al dejar de sonreír, la tristeza duele más sin una leve sonrisa, nada cambia si permanecemos en una actitud negativa.

Todo se complica si nos falta alegría, y sonreír, es el camino más corto para sentirnos positivos, con ganas de enfrentar al mundo y con deseos de disfrutar la vida.

Sonreír, reír y poder llegar a una buena carcajada libera emociones y nos hace sentir mejor. Una sonrisa abre paso a escenarios felices, a instantes inolvidables que siempre serán recordados, no sólo por ti, sino por todos aquellos a quienes ese gesto o expresión de felicidad les cambio el día y los motivó a seguir con la mejor actitud.

Es verdad que en ocasiones resulta muy difícil enfrentar momentos en los que algo, alguien o varias situaciones impiden que en tu rostro se dibuje una bella sonrisa; esto, puede ocurrir con frecuencia cuando de pronto tienes una discusión con algún familiar antes de salir de casa, o también si un amigo te decepciona y hasta cuando el vecino te hace "mala cara"... pero, ¿sabes qué? todo esto no tiene por qué afectarte, debes dejarlo ahí, y continuar.

Un día, muy temprano, una amiga me envió una fotografía que decía: ¡Buenos días! ¿Ya sonreíste hoy? Por supuesto, inevitablemente sonreí y eso me hizo sentir muy bien y empezar el día con alegría. Hoy por casualidad encontré esa fotografía y volví a sonreír.

Después de unas semanas un poco complicadas en mi vida, en las que inevitablemente me he sentido estresada, malhumorada y hasta con ganas de llorar, me he reído muy poco; sin embargo, todos mis amigos -de una u otra forma-, coincidieron en sus recomendaciones y me aconsejaron precisamente eso, sonreír para relajarme y olvidar todos esos momentos incómodos que son como los ladrones que llegan a media noche, entran sigilosamente, dispuestos a todo y, en dos segundos, se roban tus tesoros y de paso, también te arrebatan la tranquilidad.

Definitivamente no hay nada mejor que sonreír para espantar esas feas preocupaciones, a los intrusos, a los ladrones y a todo lo que se interponga en tu camino.

Al día de hoy, he comprobado muchas cosas y sé que siempre existirán muchos motivos para sonreír, incluso dicen que si no aparecen, los puedes fabricar, porque el cerebro no distingue entre una sonrisa falsa y una verdadera.

A todos nos pasa que sin motivo aparente podemos sentirnos un poco tristes y es en ese momento que tenemos dos opciones, continuar con la tristeza o motivarnos para salir de ese estado y –por fortuna-, existen varias maneras sencillas de hacerlo:

1. Aunque ya casi no existen, los álbumes de fotografías están llenos de motivos para sonreír, porque mirar esas imágenes en las que por lo general apareces sonriendo, te hará recordar lo bonito que viviste en el pasado y podrás darte cuenta de que tu vida ha estado llena de cosas positivas.

2. Si tienes una mascota, mírala, acaríciala, cuéntale de tu tristeza o tus preocupaciones y verás cómo tu estado de ánimo mejora.

3. Platica con un buen amigo, pero en lugar de buscar razones para quejarte, trata de encontrar motivos para sonreír.

4. Escucha música que te ponga de buen humor, aquella que hasta provoque en ti unas ganas inmensas de bailar.

Razones para sonreír hay muchas, pero lo importante es que en el momento indicado logres llegar al motivo perfecto para volver a sonreír.

Una buena frase para reflexionar un poco sobre la felicidad –aunque desconozco al autor- dice lo siguiente:

 

"Una persona feliz no es aquella que tiene mil motivos para sonreír, sino aquella que tiene uno capaz de deslumbrar todas sus penas".