21/09/2018
Editoriales

Ayer, en la celebración del Día del ganadero, realizado en honor de Don Arturo de la Garza González, en la Unión Ganadera Regional, vimos a un gobernador con una talla de menos

La desconcentración –que no descentralización- que anunció el próximo presidente López Obrador no es cualquier cosa, y tal como Audiencia Pública comentó hace unos días, es una meta onírica, pues pasará este sexenio y no se terminará… pero no sólo eso, sino que se tendrá que invertir miles de millones de pesos en adecuar las nuevas sedes de las secretarías de Estado, así como en la edificación de escuelas, viviendas y centros de diversión para los nuevos vecinos que llegarán a las entidades señaladas o sentenciadas… eso sin considerar las incomodidades que sufrirán los gestores de asuntos propios de cada secretaría…///

Imagínese usted las que sufrirá un empresario que pretenda abrir un negocio del que dependan muchas personas pero que sea de un ramo que requiera la aprobación de varias secretarías… se tendrá qué aventar un periplo turístico por diversos rumbos de México, que además de costoso, será muy tardado, lo que terminará impactando en el producto final que se venderá al público… no estamos a favor de la gigantesca concentración que se ha venido haciendo en la Ciudad de México, de los poderes públicos, pero tampoco queremos un país con semejantes trabas burocráticas que nos impidan competir con los demás… ¿estamos?...///  

Ayer, en la celebración del Día del ganadero, realizado en honor de Don Arturo de la Garza González, en la Unión Ganadera Regional, vimos a un gobernador con una talla de menos, seguramente como reflejo de la campaña nacional… sabido es que Jaime Rodríguez Calderón está siendo sujeto a fuertes presiones para que muerda el polvo en cuestiones de las multas por asuntos de manejo de los recursos económicos durante su campaña… sin embargo, a la hora de echar discursos recicla su estilo dicharachero, maldiciente y optimista, pues dijo –a la hora de ponderar a Don Arturo de la Garza- que cuando alguien visita un panteón, pasa por una tumba y pregunta ¿y ese quién chingáos fue?... hasta que llega a una tumba de alguien que como Don Arturo supo enfrentar la adversidad y tuvo valor de cambiar algo… ¿qué tal pollo pa’l arroz?...///