13/11/2018
Editoriales

Corazones al límite

 

 

Amar implica aceptar, no por obligación, si no por verdadera devoción, es ir más allá de nuestras fuerzas, de nuestros límites, de nuestros desencuentros, de la simple posibilidad de existir, es darnos cuenta del valor de lo infinito, de lo intrínseco, de lo real, pero sobre todo de lo que no parece serlo, de aquello que por su naturaleza semeja fantasía, amar es creer en lo increíble, valorar lo invaluable, ponerle corazón a lo que parece no tener vida, eso es amar, podríamos continuar con un montón de comparaciones y metáforas, sin embargo creo que es más gráfico pensar cada uno en aquello que despierta en nosotros ese sentimiento que nos pone a flotar en pleno asfalto.

Me gusta creer en la gente, claro que por hacerlo me he dado montones de veces contra la pared, y aunque en el momento me enojo y prometo que no volverá a suceder la verdad es que parece ser parte de mi naturaleza el dar la mayoría de las veces otra oportunidad a quienes han vulnerado ese amor.

Amo querer y por lo tanto quiero siempre amar, disfruto decir “te amo”, no a lo loco, si no sintiéndolo en el alma, recuerdo que en alguna ocasión alguien me dijo “tengo guardados los te amo para cuando la ocasión lo amerite”, en aquel entonces pensé que esa persona tenía razón, que la palabra podía desmerecer en su significado si se usaba “de más”, sin embargo hoy pienso diferente, hoy creo que mientras más le diga a la gente lo que significa para mí, más crece el amor en mi corazón, me siento más feliz y sobre todo lleno mi vida de buenos momentos y segundos alegres que al irse al viento lo harán plenos, convencidos y convincentes, alegres y conscientes, tanto como un sentimiento pueda ser y tan poco como el instante que decirlo se lleva.

El amor es como un cuento de hadas, lleno de protagonistas maravillosos, de príncipes y princesas, de valles encantados y castillos enormes, de sueños interminables y personajes maravillosos que nos llevan a darle forma a aquello que al trazarlo sobre una hoja en blanco toma los tonos del arcoíris para transformarlo en pasión, en momentos únicos, en instantes interminables que apenas y duran unos segundos.

Amar es olvidar que las cosas no son siempre como las esperamos, mucho menos como las planeamos, cuando amamos perdemos al ganar y ganamos muchísimo al perder, si, al perder ese miedo que nos frena, ese temor infundado de dar todo sin esperar algo a cambio, porque amar es darnos cuenta que no es así, no puedo hablar de amor cuando no existe reciprocidad, cuando recibo engaño, confusión, cuando soy lastimada o cuando mis planes pasan siempre a un segundo término.

El amor va de ida y vuelta, te quiero y me quieres, te espero y me esperas, voy hacia tu rumbo porque caminas en el mío, te acompaño porque a tu lado me siento acompañada, crezco en mi interior cuando veo crecer tu alma, no puede ser de otro modo porque entonces el dolor sería la base, el punto de encuentro y la meta y el amor va mucho más allá de eso, no puede existir egoísmo al amar, no puedo fingir ni sentir desinterés porque entonces estaría siendo falsa y las mentiras en el amor no caben, no embonan, no tienen lugar.

Me gusta llevar el corazón a límites insospechados, aprender a querer a quienes llegan a mi vida a diario, no planeo quedarme en esa confortable zona en la que ya no deje entrar a nadie a mi espacio, por el contrario, quiero ensanchar ese músculo maravilloso que a diario bombea sangre a mi cuerpo recordándome que estoy viva, que tengo una oportunidad más, que no debo quedarme de brazos cruzados a menos que los ponga sobre la espalda de alguien más, en ese instante si se vale cruzarlos, fuertemente, tanto que parezca que el alma se nos va junto con el aire que se deja de respirar.

Ama, hazlo siempre, sin límites, no permitas que nadie te diga que “el amor se acaba” porque no es así, “el amor cambia de sitio” que es diferente, pero sigue intacto, real, nos lleva a lugares insospechados, nos hace felices, nos arranca lágrimas de alegría y al final del día nos convence de seguir adelante, de pedir esa nueva oportunidad de despertar por la mañana.

Vive, con el solo hecho de hacerlo ya estarás amando, el querer empieza en ti mismo, llénate de tantos sentimientos bellos que sea imposible mantenerlos dentro de ti, explota de amor y una vez que lo hagas vuelve a recargar energías para continuar haciéndolo siempre.

¿Sabes algo? Te amo, por estar allí y por existir para mí…