16/08/2018
Editoriales

La perfecta mitad de todo

Dicen que el amor perfecto, aquel que es inmensamente poderoso e indestructible y por supuesto, donde todo encaja, simplemente ¡no existe!... ¿Qué tanto de verdad hay en esas aseveraciones?

Difiero, en absoluto, con todos aquellos que piensan que el hecho de buscar tu media naranja es sinónimo de sentirte incompleto. Sin embargo, estoy segura de que esa persona tan especial no debe ser idéntica a ti sino tener lo opuesto a tu persona -en ciertos aspectos-, para poder establecer un equilibrio.  Él o ella, debe ser tu opuesto pero a la vez, tu complemento. Tu perfecta mitad, algo real, necesario y absolutamente comprensible desde el punto de vista de la dualidad.   

Así como no hay noche sin día, ni cielo sin tierra, mucho menos existe la luz, sin darle paso a la oscuridad. La teoría del Ying y el Yang representa la creencia de que todo en el universo está formado por dos fuerzas opuestas pero a la vez complementarias y describe al Ying como el principio femenino, siendo este la tierra, la oscuridad, la pasividad y la absorción; mientras que el Yang, representa la parte masculina, el cielo, la luz, la actividad y la penetración. Todo en dos partes y una, complemento de la otra... ¿sin decir más?  Sí, todo en dos partes, no debes saber nada más.

En consecuencia, me pregunto: ¿en qué proporción? Sería interesante saber cuál es la exacta mitad de todas las cosas, que de ninguna manera será siempre un cincuenta por ciento. Para saberlo o al menos estar cerca de definirlo, se debe poner atención al estudio del significado oculto de los números. Sin duda, existe una relación mística entre los números, los seres vivos y las fuerzas físicas o espirituales, que puede ser cuantificada.

La numerología, considera a los números, uno de los conceptos humanos más perfectos y elevados. No hay que desestimar esta creencia, ya que, los números, tienen una relación estrecha con el universo; lo cual, está perfectamente conceptuado en una interesante teoría llamada “la música de las estrellas” o “la armonía de las esferas” de Pitágoras. Esta teoría, sostiene que “el universo está gobernado según “proporciones numéricas armoniosas” y el movimiento de los cuerpos celestes según la representación geocéntrica del universo — el Sol, la Luna y los planetas — se rige bajo proporciones musicales; donde las distancias entre planetas corresponderían, según esta teoría, a los intervalos musicales”.

La frase: “harmonia tou kosmou”, “armonía del cosmos” o “música universal” se refiere a las perfectas proporciones entre las partes y el todo, en un sentido matemático pero también “esotérico”, según el misticismo pitagórico. Y sólo aquel capaz de leer entre líneas, puede descifrar esas secretas proporciones.

Pitágoras, no sólo fue un gran filósofo griego, fue también un excelente matemático, considerado hasta nuestros días como el primer matemático puro. Por tanto, ¡sus deducciones fueron brillantes! Tomando en cuenta todo esto, no debemos dudar jamás de la existencia de esa relación dual, esa perfecta mitad de todo. La cual, debe permanecer siempre en proporciones exactas, de lo contrario, dejaría de reinar la armonía.