21/11/2018
Editoriales

¿Estás deprimido?

 

 

Cuando te sientas derrotado o deprimido y que ya no puedes seguir adelante, recuerda el caso de Abraham Lincoln, un tipo que: 

Suspendió su carrera de ciencias empresariales en 1831. 

Presentó su candidatura a diputado en 1832 y fue derrotado. 

Regresó a la misma carrera y la tuvo que suspender de nuevo en 1834. 

Su amada novia murió en 1835. 

Sufrió una crisis nerviosa y depresión en 1836. 

Hasta que se sobrepuso y regresó a competir por una diputación en 1838, pero volvió a perder. 

En 1843 regresó por la revancha y volvió a ser derrotado en el mismo distrito electoral. 

En 1846 volvió a perder otra diputación. 

En 1848 regresó a competir y de nuevo perdió. 

En 1855 se registró como candidato al senado y perdió. 

En 1856 se registró como candidato a Vicepresidente de Estados Unidos y perdió. 

En 1858 regresó a competir por el senado y perdió otra vez. 

En 1860 se registró como candidato y fue electo como el decimosexto presidente de los Estados Unidos.

Con esos antecedentes es lógico que los estudiosos de la vida pública en Estados Unidos consideren a Abraham Lincoln el mejor presidente que ha tenido Estados Unidos.