18/10/2018
Editoriales

Feliz 422 aniversario, Monterrey

Septiembre 20 de 1596: Alberto del Canto llegó a estas tierras en 1577 y fundó la Villa de Santa Lucía. Acusado de esclavizar indios Del Canto huyó y la villa se despobló. En 1582 Luis Carvajal y de la Cueva fundó el Nuevo Reino de León de 200 leguas por lado con vértice en la boca del Río Pánuco y su capital sería San Luis, donde luego sería Monterrey. Pero al no cumplir con los términos de la capitulación también se le acusó de traficar con indios, fue apresado y se declaró nulo todo lo hecho por él, incluyendo la fundación del Reino.

Hasta que, el 20 de septiembre de 1596, Diego de Montemayor con sólo 34 pobladores fundó la ciudad de Monterrey al norte del Río Santa Lucía. Para sobrevivir estos pioneros cultivaban la tierra, criaban ganado, y se defendían de las tribus nómadas que consideraban estas tierras de su propiedad. En 1611 una inundación arrasó con la ciudad, y el justicia mayor, Diego Rodríguez, la trasladó al sur entre el Río Santa Lucía y el Santa Catarina, estableciendo al centro una plaza de armas, hoy plaza de Zaragoza.

El gobernador Martín de Zavala trajo pobladores, ganados y herramientas, con los que la ciudad comenzó a crecer. Al cerrarse en 1684 el puerto de Tampico, Monterrey era paso obligado de personas y mercancías que iban del centro del virreinato al norte en Texas y Nuevo México, así como a la Luisiana francesa y a las colonias inglesas. Esto propició que para la segunda mitad del siglo XVIII hubiere importantes peleterías que trataban las pieles que llegaban, y tanto el comercio y como el contrabando florecieron. 

En 1810 llegó el movimiento independista y el gobernador Manuel de Santa María se unió a la insurgencia en 1811. Al triunfo de la guerra de Independencia, el Cabildo de Monterrey se pronunció en 1823 por el establecimiento del sistema federal, y el 7 de mayo de 1824, Nuevo León fue declarado estado, y Monterrey su capital.

Durante el inestable siglo XIX, hubo alcaldes federalistas como Manuel María de Llano y centralistas como Francisco Tomás de Iglesias. Entre 1824 y 1855 hubo en Monterrey 46 alcaldes en vez de 31 electos cada año. 

En septiembre de 1846 Monterrey fue invadida y ocupada por estadounidenses y el Cabildo de la ciudad era única instancia gubernativa mexicana.

Santiago Vidaurri se apoderó del gobierno, y convirtió a Monterrey capital del flamante estado de Nuevo León y Coahuila. Por eso, entre 1855 y 1864 se modernizó con: un bosque urbano (La Alameda), bancas y árboles en la Plaza de Armas, y se construyó la Fuente de los Delfines (hoy en la Plaza de la Purísima).

En 1865 la ciudad fue ocupada por regimientos belgas y austriacos. Se dieron grandes batallas con saldo favorable a los mexicanos. Y tras la derrota del invasor francés, Monterrey inició una época de prosperidad. Se instalaron fábricas de cerveza, hielo y cerillos que, junto con las existentes de jabón, azúcar, molinos de trigo y talleres textiles, convirtiendo a la ciudad en un emporio económico.

En 1882 llegó el ferrocarril que, paradójicamente, no le benefició en primera instancia, pues mercancías y comerciantes pasaban de largo de la ciudad, decayendo el comercio. Pero pronto la industria se potenciaría apoyada precisamente en el ferrocarril; es en ese momento cuando Monterrey se erigió en una gran ciudad industrial.

Inmediatamente el gobernador Bernardo Reyes otorgó concesiones a industrias y bancos; introdujo el agua y el drenaje, y construyó obras mayores como el Palacio de Gobierno, la Penitenciaría, y avenidas monumentales como la Calzada Unión (hoy avenida Madero). Se instalaron fábricas de muebles, ropa, cigarros, jabón y ladrillos; la Cervecería Cuauhtémoc (1890) la compañía Fundidora de Fierro y Acero (1900), la Vidriera Monterrey (1909), y la Cementera Hidalgo iniciaron con tremenda fuerza.

En 1910 el candidato a la presidencia de la república, Francisco l. Madero fue apresado aquí en plena campaña política. Luego escaparía y lanzaría el Plan de San Luis que inició la Revolución Mexicana el 20 de noviembre. En la segunda aparte de esta gesta, tras los sacrificios de Madero y de Pino Suárez, hubo encuentros armados.

Una vez pacificado el país, a partir de 1920 se retomó el progreso. Se creó la Universidad de Nuevo León, y después el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey. Llegó el Seguro Social, y se canalizó el cauce del río Santa Catarina. Entre los años 30 y 40, la industria creció atrayendo a miles de familias trabajadoras, inicialmente del campo de Nuevo León y después de toda la república. En 1950 había 350 mil habitantes, 4 mil empresas y 90 mil trabajadores. Para 1960 el número de habitantes se había duplicado, creándose cinturones de miseria y colonias irregulares sin servicios públicos. 

En los años 60 el perfil urbano se modernizó con edificios como el Condominio Acero, Condominio Del Norte y los Departamentos Constitución. La mancha urbana asomaba la integración de una sola área metropolitana integrada por los municipios de Guadalupe, Garza García, Santa Catarina, San Nicolás, General Escobedo, y Apodaca.

En los años 80 se transformó el primer cuadro de la ciudad con la construcción de la Macroplaza. Se abrió un espacio cultural de 40 hectáreas que contiene el Palacio Legislativo, el Teatro de la Ciudad, la Biblioteca central, el edificio de Infonavit, y el Tribunal Superior de Justicia.

En los años noventa, el gobierno federal donó 114 hectáreas en lo que fuera la Fundidora de Fierro y Acero para crear el Parque Fundidora como un gran bosque urbano y centro de esparcimiento cultural y recreativo. En el siguiente sexenio se construyó el Museo de Historia Mexicana, la Biblioteca Universitaria Rangel Frías, el Túnel de la Loma Larga, y la presa El Cuchillo que solucionaba el abasto del agua a la ciudad.

Pero al iniciar el siglo XXI empezó una inédita proliferación del vicio en los establecimientos denominados Table Dance donde se presentan desnudos y los jóvenes consumen estimulantes. En el año 2006 se desató la guerra contra el narcotráfico que costó a Nuevo León poco más de 2 mil 300 vidas.

Ahora la ciudad modifica su vocación industrial por una mezcla de comercial, académica y de servicios, sin olvidar la industrialización que la inscribe en el mapa mundial de entidades armadoras de automóviles. Tiende a la sustentabilidad usando luminarias económicas o de energía solar, reciclado de basuras, altos edificios de vivienda y oficinas para concentrar la prestación de servicios. Esta ciudad de Monterrey es reconstruida diariamente por cada uno de nosotros. Feliz cumpleaños, Monterrey.