06/May/2024
Editoriales

El acuerdo CFE – Iberdrola

Con bombo y platillo se anunció la compra de 13 plantas que la empresa española Iberdrola operaba en el país, para surtir de energía eléctrica a la CFE.

 Desde el púlpito de “La Mañanera”, se declaró que se trata de la segunda nacionalización de la industria eléctrica en el país, con lo que el actual presidente se compara con Adolfo López Mateos, quien nacionalizó la industria eléctrica en 1960.

 Seis mil millones de dólares costará a los mexicanos las 12 plantas de ciclo combinado que tienen una antigüedad de entre 10 y 15 años y un parque eólico, lo que representa alrededor del 80 por ciento de los activos de la empresa en el país; a lo que algunos comentaristas han llamado el más grande error del gobierno mexicano, no sólo porque no valen lo que se pagará por ellas, sino porque son plantas que utilizan, dada su antigüedad, tecnologías obsoletas, que pronto será necesario reconvertir. 

  Como punto de referencia se puede mencionar que en el caso de Agronitrogenados, empresa chatarra que compró PEMEX, por el que está en prisión un exdirector de la paraestatal, el monto de la operación fue de 200 millones de dólares, lo que representa apenas el 3.5 por ciento de esta operación de compra.

 Al respecto, el columnista Jorge A. Meléndez ha mencionado que "desde el punto de vista económico o racional, la decisión de estatizar las plantas de Iberdrola no tiene el más mínimo sentido" ya que desde un inicio se construyeron para evitar que el gobierno tuviera que asumir costosas erogaciones, además de “evitar una muy probable operación deficitaria", como la que tiene sumida en el atraso a la CFE. 

 Durante este sexenio, la CFE se ha dedicado a obstaculizar la operación de la empresa española, negándoles el acceso al gas natural para construir una planta de ciclo combinado en la costa del Golfo de México y elevando el costo del gas natural manera desproporcionada, por lo que no dejó otra opción a esa empresa energética que vender la mayor parte de sus activos

  Además, la compra de estas plantas no va a incrementar la generación de energía en el país, ya que sólo cambia de dueño, de una empresa eficiente y especializada en ese tema, a una paraestatal que ha demostrado ser altamente deficitaria, ya que opera con números rojos y cada año se incrementa el monto de la deuda de la CFE.

 Asimismo, Iberdrola mantendrá la operación de las plantas de energía que actualmente ofrece a los grupos empresariales privados, por lo que técnicamente tampoco es una nacionalización del cien por ciento de la energía eléctrica que se genera en el país. 

 Esta operación benefició a las finanzas de la empresa española, ya que sus acciones incrementaron su valor en un 2.45 por ciento, al disponer de flujo de recursos para asegurar la expansión de Iberdrola a otros países del mundo. 

 Por cierto, hace meses amanecimos con la novedad de que por decreto presidencial, se nacionalizó el litio, elemento importante para la fabricación de baterías para automóviles eléctricos, cuando en la Constitución señala claramente que todo lo que esté en el subsuelo de la república pertenece originariamente a la nación.

 Pero bueno, al igual que la propaganda nazi impulsada por el ministro Joseph Goebbels, consistente en repetir una mentira insistentemente en espera de que todos lo creamos; la realizad es que nunca han convertido la mentira en verdad; aunque algunos así lo crean. 

 Quizás los asesores de comunicación del Presidente, si es que los tiene, deberían revisar la historia, para que vean cómo terminó el temido ministro alemán Goebbels, quien se suicidó, el primero de mayo de 1945 en un bunker de Berlín, después de dar muerte a su esposa y sus seis hijos, una vez que había caído el nazismo y su política de extermino racial contra los judíos.

 En México no esperamos, ni deseamos, el suicidio de nadie, solo esperamos que la razón se imponga ante la intransigencia de quienes insisten en regresarnos al siglo XX.