13/11/2018
Editoriales

Marzo 11 de 1996: entrega el periodista Ricardo Rocha, por instrucciones de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el casete de la matanza de Aguas Blancas, transmitido por televisión días antes

Marzo 11 de 1996: entrega el periodista Ricardo Rocha, por instrucciones de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el casete de la matanza de Aguas Blancas, transmitido por televisión días antes. El 28 de junio del año anterior, policías estatales de Guerrero habían disparado contra campesinos pertenecientes a la OCSS Organización Campesina de la Sierra del Sur, que iban a Atoyac de Álvarez a manifestarse en contra del gobierno de Rubén Figueroa Alcocer, por motivo de la desaparición de Gilberto Romero Vásquez, muriendo en el ataque diez y siete campesinos.

Luego de la entrega del casete, el 12 de marzo, el gobernador Figueroa solicitó licencia al Congreso del estado y no regresó más a su puesto. Posteriormente, el 23 de abril, la SCJN determina que el ex gobernador Rubén Figueroa y nueve funcionarios de su administración tuvieron responsabilidad en la matanza de Aguas Blancas, pero lo libera de la autoría intelectual. Esta determinación de la autoriidad judicial, es tomada de pretexto para el surgimiento del EPR, Ejército Popular Revolucionario, que prendió las alertas en todo México.

El 18 de marzo anterior se había detenido al hermno del ex presidente Salinas, Raúl Salinas de Gortari por el delito de enriquecimiento inexplicable. El año de 1996 fue difícil para la nación porque Ernesto Zedillo estaba dispuesto a empatar los agravios sufridos a su gobierno e imagen personal por su antecesor Carlos Salinas de Gortari. Ello trajo como consecuencia que se tensionaran las negociaciones entre los diversos grupos de empresarios y el gobierno federal, que no habían podido superar el famoso "error de diciembre" de 1994 que provocó tremenda crisis económica conocida en el mundo como "Efecto Tequila" tambaleando a la economía mundial.

Los mexicanos anti – México también criticaban este hecho, diciendo que no era posible que nuestra mísera economía trajera por la calle de la amargura a todo el mundo. Esos mismos son los que dicen que somos tan insignificantes como nación, que lo que suceda en México no interesa más allá de México; y no reconocen que somos la novena economía del mundo. En fin, volviendo al casete de Rocha, esto inaugura la época de las pruebas electrónicas y cibernéticas, que poco tiempo después se convertirían en algo común con la presencia de los aparatos telefónicos celulares nuevos.