15/11/2018
Editoriales

REAPARECE PABLO ESCOBAR EN LA SEGUNDA TEMPORADA DE "NARCOS"

Con gran éxito se estrenó la segunda temporada de la serie Narcos de Netflix en la que Wagner Moura encarna a Pablo Escobar como el capo del narcotráfico más poderoso y menos expresivo que jamás hayan visto.

Al igual que en la primera temporada, Moura despliega su talento para interpretar al narcotraficante colombiano. Sin embargo, pocas veces un actor ha hecho tanto para proyectar tan poco.

Narcos es uno de los éxitos televisivos del año pasado, es parte del esfuerzo de Netflix para conquistar a un público internacional. La serie cuenta una versión dramática de la historia de Escobar y el tráfico de drogas, basada en hechos reales. La primera temporada termina en 1992 con su escape de La Catedral, la cómoda prisión construida por el gobierno de Colombia bajo especificaciones del propio capo.

Los 10 capítulos de la segunda temporada, que ya están disponibles en Netflix, retoman la historia y muestran los esfuerzos de Escobar para mantener su imperio desde la clandestinidad mientras el presidente de Colombia, César Gaviria Trujillo, interpretado por Raúl Méndez, se compromete a capturarlo.

La primera temporada cubre los 15 años del ascenso de Escobar en el tráfico de cocaína durante la década de 1980. La segunda temporada es un poco más claustrofóbica, y como ya sabemos que Escobar fue asesinado por las autoridades colombianas en diciembre de 1993, hay mucho menos historia para contar de los últimos años de su vida.

La serie nos lleva al bizarro mundo del crimen y la política de América Latina. Escobar tiene otras razones para preocuparse, más allá de la persecución de las autoridades. Sus rivales en el negocio del narcotráfico tratan de capitalizar las debilidades de su organización, y varios grupos con agendas políticas ven su captura como una oportunidad para promover sus causas.

Eso significa que esta entrega exige más atención porque hay más protagonistas, alianzas y enemistades que ayudan a los guionistas a desarrollar otros personajes. Un arco particularmente bien concebido en los primeros episodios incluye a un taxista, Leynar Gómez, que se compromete a transportar a Escobar por Medellín, escondido en la cajuela y a la joven Maritza Martina García, que se convierte en una pasajera que funciona como un señuelo lo que hace que ambos se encuentren inmersos en ese mundo criminal.

Maritza representa un elemento que le falta a la primera temporada: papeles femeninos importantes. También aparece Judy Moncada, Cristina Umaña, una traficante que se empeña en vengar algunas de las brutales ejecuciones ordenadas por Escobar.

Claudia Messina (Florencia Lozano), es enviada desde Estados Unidos para encargarse de potenciar los esfuerzos de la DEA y ayudar en la persecución del capo. Y la mujer de Escobar, Tata, Paulina Gaitán, se vuelve más firme en su propósito de proteger a su familia.

Pese a esto, el mayor defecto de la serie todavía es visible: el esfuerzo continuo por mostrar la versión estadounidense de la historia. Al igual que en la primera parte, la serie está anclada en Steve Murphy, que hace Boyd Holbrook, el agente antidrogas de la DEA de Estados Unidos.

Parece que los creadores piensan que la serie no atraerá al público estadounidense a menos que fomente el mito de que ningún problema puede ser resuelto sin la capacidad intelectual de Estados Unidos. Claro, en la vida real Murphy y Peña jugaron un papel importante en la persecución, pero los estadounidenses que realmente deberían recibir más atención son los que fomentan el ascenso de Escobar y otros capos mediante la compra de sus productos.

En cualquier caso, Moura es brillante. Normalmente un actor se destaca por la creación de un personaje que constantemente revela intimidades, ya sea con su mirada, su expresión o sus palabras.

Si usted tiene el canal web de
Netflix, no se la pierda ya están disponibles los 10 capítulos de la serie.

xakitvo@gmail.com