18/09/2018
Editoriales

Producir nuestros alimentos el gran reto para el nuevo gobierno

Uno de los dogmas o mantras neoliberales más destructivos que se impusieron durante los últimos 35 años en nuestro país,  fue aquel que decía: Es mejor comprar los granos y alimentos fuera del país porque son más baratos allá que lo que cuesta producirlos aquí en México.  Bajo esa lógica se eliminó la protección al campo. Organismos como Fertimex o Conasupo o el mismo Banco Rural fueron paulatinamente abandonados y se eliminó el precio de garantía, condenando al productor nacional a la extinción.

  Hoy tenemos que importar más del 50% de lo que consumimos en granos o en carnes y los precios son cada vez más altos.  En el caso del arroz las importaciones son de más del 75%; y del maíz  suman 15 millones de toneladas al año. Del frijol, donde nos va mejor, importamos hasta 90 mil toneladas al año.  Somos un país comprador de alimentos que se da el lujo de exportar “agro alimentos” hasta por 35 mil millones de dólares, mientras que importamos 321 mil mdd en esos granos básicos.

   Las exportaciones, ya se imaginará usted estimado lector, son de: Tequila, cerveza, café, aguacate, pimiento y tomate.  Las importaciones son de maíz, frijol, trigo, arroz, sorgo (casi el 100%), soya, pollo, carne de cerdo, leche en polvo, huevo (aunque en porcentajes muy bajos todavía), etc.  

  Esta situación aconseja regresar la protección y el apoyo al campo. Restablecer el precio de garantía; restablecer la industria nacional  de fertilizantes; aumentar el extensionismo  y hacer producir hasta un 50% más la tierra bajo cultivo en estos momentos, unos 22 millones de hectáreas.

  También debemos pensar que para el futuro inmediato será necesario aumentar la “frontera agrícola”, abriendo uno o dos millones de hectáreas al cultivo, preferiblemente bajo riego, es decir, mediante obras hidráulicas, para el traslado de agua desde donde la hay hasta donde no existe pero se necesita.   Todo esto es posible si el nuevo gobierno que inicia el 1ro de diciembre, el del presidente electo AMLO,  deja a un lado los dogmas neo liberales y sus mantras e impulsa la producción en el campo.