21/09/2018
Editoriales

Entrecurules 01 08 2018

"Nuestro País ha crecido es cierto, pero no lo suficiente como para dar satisfacción a todos los núcleos humanos básicos de la Patria. Son grandes las deficiencias y no tenemos por qué ocultarlas ni dentro ni fuera del País," dijo el Presidente de México, Gustavo Díaz Ordaz, ante el Congreso norteamericano, reunido en sesión conjunta en la Cámara de Representes, el 27 de octubre de 1967.

 Esas metas en la actualidad siguen sin resolverse y se espera que el próximo gobierno que se mueve entre la izquierda y la derecha, las resuelva con un mejor reparto de la riqueza y con más crecimiento del País.

 En ese inolvidable discurso, Díaz Ordaz dijo también que "hemos realizado profundas y constantes reformas con el propósito de ampliar las oportunidades de los mexicanos para alcanzar el bienestar que nuestras propias limitaciones nos permiten por ahora.

 Y en el México actual las reformas han continuado y se espera que el nuevo gobierno que rendirá protesta el primero de diciembre no nos lleve a la regresión y destruya lo que hemos avanzado.

 Y ya desde 1967 se hablaba de que el  gobierno de Díaz Ordaz  luchó afanosamente para lograr que los que mucho poseen compartan con las clases de menores ingresos y coadyuven a la resolución de los problemas del País, meta que tampoco se ha cumplido, pues la riqueza ha sido para unos cuantos.

 Recordó Díaz Ordaz que México se desenvuelve al amparo de una Revolución, no iniciada ayer, sino de 1910, y hoy se encuentra en su etapa institucional, cuya esencia consiste en conjugar la justicia social con la libertad individual.

 Esta justicia social tampoco se ha logrado, pero sí la libertad individual.

 "Hemos calado hondo y seguiremos por ese camino, obedeciendo un mandato inviolable de nuestra evolución histórica. Nos resta aún mucho por hacer y no poco por corregir y transformar; pero precisamente, porque en la paz y con la ley proseguiremos reformando, creemos que somos un pueblo en el que no existe Revolución pendiente, sino una Revolución actuante.

 Y con el nuevo gobierno, las reformas seguirán que ojalá se refleje en los bolsillos de los ciudadanos y no en el de los funcionarios.

Sería una incongruencia que continuara la corrupción, cuando la promesa del gobierno electo durante su campaña fue acabar con ella.