23/02/2018
Editoriales

Tennesse Williams (26 de marzo de 1911-25 de febrero de 1983)

Tennesse Williams (26 de marzo de 1911-25 de febrero de 1983).

Su verdadero nombre fue Thomas Williams, pero a él le gustaba Tennesse Williams y cuando pudo hacerlo, legalizó el cambio de nombre.

Se trata de uno de los mejores dramaturgos de la época moderna en el teatro norteamericano, imponiéndose a otros grandes de Europa.

Su especialidad era retratar en forma muy clara algunos aspectos de la condición humana, poniendo énfasis en la parte de desesperación e irracionalidad de sus personajes que, tiempo después, declararía que estos reflejaban de alguna manera su propia vida y comportamientos. Dijo: “si yo no escribiera, me volvería loco”.

Su origen es de Tennessee, descendiente del primer gobernador del estado, y de un senador, aunque ya su familia directa era bastante menos distinguida. Su madre estaba desequilibrada mentalmente y su hermana estuvo casi toda su vida en una institución de salud mental.

En 1938 se fue a Nueva Orleans, en donde dejó de luchar con su sexualidad y comenzó a vivir abiertamente como gay. Tomando en cuenta su pasado, compuso una pieza teatral llamada The Glass Menagerie, que se puso en Broadway 1945, lanzándolo a la fama.

Siguieron 15 años de éxitos, con obras de la talla de Night of the Iguana y A Rose Tatoo, Baby Doll, que fueron llevadas a la pantalla grande.

Sin embargo, lo mejor de su producción, que mereció cada una un premio Pulitzer, fueron: A streetcar Named Desire, que trata del declive de una mujer sensible a manos de su cuñado; y Cat on a Hot Tin Roof, que narra la decadencia de una familia sureña. En esta última obra, en el personaje “Big daddy”, Tennesse retrata a su padre.

El golpe que le descontroló fue en 1961 cuando murió su pareja Frank Merlo, pues Tennesse sentía miedo de caer en la insanía mental como su hermana, y en lo que sí cayó fue en las drogas. A pesar de tener mansiones en Nueva Orleans y en Key West, vivía como gitano rico, en hoteles de todos los niveles.

Comenzó a envidiar violentamente a los jóvenes dramaturgos que producían cosas interesantes y eso le hizo mucho daño.

Se volvió hipocondriaco, temiendo que de pronto su corazón dejara de latir, por lo que tomaba medicamentos que no necesitaba.

Pero su muerte fue de otra forma: en medio de un bacanal en el lujoso hotel Elysée de Nueva York, se tragó accidentalmente un fragmento de un corcho de una botella de vino y murió de asfixia. Tennesse fue sepultado en St. Louis Missouri, en el Calvary Cementery.