15/Nov/2019
Editoriales

Entre moros y cristianos

Una larga dominación como la que sufrió España (ocho siglos) a manos de los moros, no podía menos que generar historias a granel. Por ejemplo, la de un caudillo moro llamado Almanzor –Abu Amir Muhammad- al que se le conocía como “El victorioso de Dios” o Almansur bi-Allah, cuyo nombre inspiraba terror entre sus enemigos, no se puede decir que entre los cristianos, porque en su ejército había muchos de ellos. Recordemos que entre moros y cristianos había pugnas fuertes, pero también se daban treguas, intercambios comerciales y relaciones de todo tipo entre las dos Españas: la musulmana y la cristiana. Sin embargo, en ambos ejércitos había guerreros que combatían contra sus correligionarios, esto es, musulmanes en ejércitos cristianos, y al revés, cristianos en ejércitos moros.

Bien, el caso es que este tipo “Victorioso de Dios” del que no había dicho que era un galán de marca, tomó Santiago de Compostela, de donde se llevó las campanas de la Iglesia; saqueó Barcelona, los monasterios leoneses de Sahagún y Eslonza, Pamplona, Coimbra, y el monasterio de San Millán de la Cogolla. En su ejército, como ya dijimos, había cristianos, tantos que el caudillo musulmán hubo de declarar el domingo como día festivo y sagrado –algo inédito entre los musulmanes-, para que sus soldados seguidores de Jesús pudieran santificarlo. Pero eso sí, el lunes ya esos mismos soldados cristianos guerreaban contra los otros cristianos, los del ejército de la España cristiana. Pero Almansur bi-Allah, con todo su poderío –nunca perdió una batalla- y su característico atractivo entre las mujeres, hubo de morir como todo ser humano, y eso sucedió en el año 1002. Murió cerca de Medinaceli, en Soria, pero aún se le seguía recordando como El Victorioso de Dios, pues nunca se dijo que era inmortal, dejando su herencia a una gran prole con gran cantidad de mujeres, entre cristianas y moras.