21/09/2018
Editoriales

Junio 28 de 1834: El Cabildo metropolitano de México ordena a los sacerdotes que al celebrar la eucaristía rueguen por la salud, vida y acierto del presidente Antonio López de Santa Anna, como restaurador de las libertades de la Iglesia Católica

Junio 28 de 1834: El Cabildo metropolitano de México ordena a los sacerdotes que al celebrar la eucaristía rueguen por la salud, vida y acierto del presidente Antonio López de Santa Anna, como restaurador de las libertades de la Iglesia Católica. El 13 de junio anterior, una muchedumbre había proclamado a Santa Anna como defensor de los intereses públicos mientras éste anunciaba la adhesión al plan de Cuernavaca.

  El 17 de junio, destituye el Presidente a los consejeros de Gómez Farías: José María Luis Mora, José María Espinosa de los Monteros, Bernardo Couto, Manuel Crecencio Rejón, y Juan Rodríguez Puebla. Y como se esperaba, el 23 de junio se suspendieron varias leyes de reforma, lo que hace estallar en júbilo al Clero religioso.

   El enfrentamiento de Antonio López de Santa Anna con Valentín Gómez Farías terminaba recurrentemente en cambio de sistema político conforme uno llegaba a gobernar y borraba lo hecho por su antecesor. No podía ser más evidente en esta efeméride, pues Gómez Farías fue el impulsor de las leyes de reforma que terminaría de consolidar años después Benito Juárez. Y Santa Anna, en su naturaleza saltimbanqui, cuando regresaba al poder, podía estar en cualquiera de los extremos, liberal o conservador, centralista o federalista. Cuando sustituye a Gómez Farías era un conservador a ultranza, protegiendo al clero y en 1836 culmina promulgando la Constitución de las Siete Leyes, limitando los derechos y potestades de los estados, concentrando todo el poder en su persona.

   Antonio López de Santa Anna es un fenómeno político y militar que se explica sólo estudiando la idiosincrasia del pueblo mexicano. A pesar del daño causado a la nación, fue presidente ¡once veces! Lo que indica que el tipo algo tenía, pues lo elegían de presidente de la república, acto seguido se iba a su rancho “Manga de Clavo” en Veracruz, se nombraba un presidente interino pero al poco tiempo iban a pedirle que hiciera el favor de regresar a gobernar. Todo un caso excepcional. Me refiero a la combinación de Santa Anna y los mexicanos.