23/Oct/2020
Editoriales

¿Qué crees que pasó?

Septiembre 30 de 1765: nace en Valladolid (hoy Morelia) José María Morelos y Pavón, quien sería sacerdote y héroe nacional. Hijo del humilde carpintero Manuel Morelos y de Juana Pavón, siendo huérfano de padre y como su madre no podía mantenerlo, se lo confió a su tío Felipe, quien le enseñó el camino del trabajo y la honestidad. A los 25 años ingresó al colegio de San Nicolás de Valladolid, que dirigía el cura Miguel Hidalgo, y en cinco años ya tenía el título de bachiller, continuando sus estudios eclesiásticos. Trabajaba de preceptor y clérigo en la parroquia de Uruapan y con ese magro ingreso mantenía a su madre y a su hermana María Antonieta. Pero al morir su madre en 1810, se incorporó al movimiento revolucionario que su maestro Hidalgo había empezado en Dolores, y el 20 de octubre de ese año en el pueblo de Charo, Morelos se sumó a Hidalgo, marchando con él a Indaparapeo. A sus 45 años lideraba a decenas de hombres armados de lanzas, machetes y pistolas. Marchó rumbo a Acapulco y para finales de noviembre, ya eran 3 mil hombres con armas arrebatadas a los realistas. Su nombre se conviertió en leyenda cuando venció al comandante de las milicias en Oaxaca, Francisco Paris, a pesar de la inferioridad numérica y falta de capacitación militar de su gente, pero Morelos les enseñó que la disciplina era la base de las victorias. Entre sus subalternos estaban Hermenegildo Galeana y los hermanos Miguel y Leonardo Bravo quienes, mientras Morelos estaba con sus hombres al pie de la sierra Madre, ellos derrotaron a los realistas en Chichihualco y entraron a Chilpancingo. Morelos tomó Tixtla para terminar siendo “dueño” de todo el actual estado de Guerrero. Para fines de 1811 ya dominaba Michoacán, México, Oaxaca y Puebla. El virrey Venegas comisionó al general Félix María Calleja para enfrentarlo. En Cuautla fue sitiado, pero Morelos escapó aún perdiendo a sus mejores hombres. Luego captó más hombres y revivió a su ejército, venciendo en Huajuapan, Tehuacán y Acultzingo, abriéndose el camino de Oaxaca. Con 5 mil hombres entró a esa ciudad y luego de tomar la plaza, fusiló a los jefes españoles Aristi, Régules y Bonavia. Morelos convocó al Congreso Nacional Constituyente en Chilpancingo, que se reunió el 13 de septiembre, y ante el tratamiento de ese cuerpo colegiado como “su Alteza”, Morelos no lo aceptó autonombrándose “Siervo de la Nación”. Presentó Los Sentimientos de la Nación, la declaración de principios sobre los que se apoyaría el futuro estado mexicano. En ese Congreso, Morelos representó al Nuevo Reino de León, pues a pesar de que nunca pisó nuestra tierra, al no haber ningún paisano, apareció firmando por nuestra Provincia. Finalmente llegó al ocaso su carrera militar luego de que Calleja lo derrotara en Lomas de Santa María en diciembre de 1813, y comenzó su declive con derrotas militares recurrentes y el Congreso insurgente le retiró la confianza y fue abandonado por sus segundos. El 5 de noviembre de 1815 cayó en poder de los españoles en Temazcala, llevado a México a una cárcel secreta de la inquisición, enjuiciado, despojado de sus privilegios sacerdotales y declarado “hereje, autor de herejes, traidor a Dios, al rey y al papa”. Condenado a muerte, el 21 de diciembre, Manuel de la Concha lo obligó a hincarse a escuchar su sentencia. Al día siguiente José María Morelos fue fusilado de rodillas y por la espalda en san Cristóbal Ecatepec. El 19 de julio de 1823 fue declarado Benemérito de la patria en grado heroico.