19/09/2018
Editoriales

Dios quiere que seas rico

Es el título de un libro escrito por Paul Zane Pilzer, economista de la Universidad de Pensilvania durante una recesión provocada por la pérdida de millones de empleos a causa de la decadencia de industrias obsoletas. 

En la antigüedad se creía que la Tierra era el centro del universo hasta que Copérnico colocó al sol en medio de los planetas que giran en su derredor y el panorama intelectual se abrió. Esto sucede cada vez que se derrumba alguna tesis importante.

El manejo de los recursos de la Tierra es el origen de las guerras pues los territorios, el agua, el petróleo y los minerales son finitos y siempre hay alguien dispuesto a tomar los de otros. Pero Pilzer es un economista de la línea de La Abundancia que cree que los recursos físicos no están limitados, demostrándolo el hecho de que las materias primas cada vez valen menos. Pilzer está convencido que no tenemos que obtener beneficios de las riquezas que corresponden a los demás. Dice que esa era la visión antigua, pues la tecnología pareciera desplazar a los hombres de los empleos, pero los números reales son: en 1930 en Estados Unidos había 30 millones de agricultores que con trabajo producían comida para 100 millones. Y en 1980 con 3 millones de agricultores producían comida para 300 millones de norteamericanos gracias a la tecnología. A la llegada de la tecnología se produce desempleo, pero la sociedad en su conjunto sale beneficiada. Las nuevas tecnologías reducen los costos dando lugar a una demanda que no existía. Ahora ya no existen límites para la creación de las nuevas fortunas y mayor riqueza. Ejemplifica con la energía: la industria ballenera fue vital para la economía mundial por siglos. El aceite de ballena se usaba en la iluminación y para calefacción, además con otras partes de la ballena se hacían velas, lubricantes, medicinas y hasta corsés de las mujeres.  Hasta que en 1859 tuvo lugar la primera crisis energética del mundo porque las ballenas escasearon. Estados unidos tuvo un colapso económico al ser el epicentro mundial de la caza de ballenas. Sin embargo, ese mismo año fue perforado exitosamente en Pensilvania el primer pozo petrolero, iniciando la era del petróleo, una fuente alterna de energía.

Pilzer sostiene que vamos muy bien, que la esperanza de vida ha crecido mucho en casi todas partes, miles de millones han salido de la pobreza y muchísimas personas se han hecho ricas.

La población mundial se ha multiplicado por seis desde 1750, y en ese mismo periodo la riqueza se ha incrementado mil 700 veces. 

Dios quiere que seas rico, admite que esta tesis no la aceptan los pobres y la razón se encuentra en las religiones, pues cristianos, musulmanes y judíos creen que Dios no quiere que sean ricos, porque sus escrituras se hicieron cuando se vivía en un mundo de escasez y para ser rico tenían que tomar recursos de otras personas, y eso es malo para Dios. 

Pilzer cree en la prosperidad sin límites gracias al ingenio ilimitado de la gente.

Las predicciones catastrofistas actuales respecto al cambio climático se basan en la forma que usamos la energía, pero el cambio de energía está a la vuelta de la esquina y será de energía sucia a energía limpia. Es una tesis interesante ¿no?