15/11/2018
Editoriales

A Grandes Males Grandes Decisiones

Todos los humanos vivimos en un solo mundo, porque ya estamos muy fuertemente relacionados unos con otros, por cosas tales como: A) La posibilidad de ser aniquilados en un holocausto nuclear; B) La de dañar irreversiblemente nuestro ecosistema planetario, si no controlamos nuestro aumento numérico y desbocado consumismo; y C) Si seguimos permitiendo que el enorme comercio de bienes, servicios y capitales se siga llevando a cabo sin una base justa, respaldada por normas obligatorias. Esta situación es tan real y son tan notorias las diferencias entre unas y otras partes del "Mundo" que ya tenemos que referirnos a sus partes llamándolas "Primero, Segundo o Tercero", según sus niveles de vida y su grado de autoritarismo.

Esta es la razón básica de por qué nos interesa tanto aquí en México lo que se está jugando en las elecciones presidenciales de Estados Unidos: No sólo son nuestros vecinos y socios comerciales y también el país líder del Primer Mundo, sino que en esta ocasión la principal política que está a discusión entre los dos principales partidos políticos, Demócratas y Republicanos y sus candidatos, Hilary Clinton y Donald Trump, es la de si proceden, como propone Trump, a retrotraerse en el aislacionismo egoísta, decidido a no mover un dedo para detener el calentamiento mundial; O hacia una política que trate de resolver esos grandes problemas en una forma racional y valiente, como podría hacerlo la Clinton: Analizando primero las deficiencias del sistema capitalista "del siglo XXI", como lo llama Thomas Piketty, el principal de los cuales es un injusto reparto de ingresos, y luego las medidas a largo plazo para controlar las emisiones de CO2 en todo el mundo, mediante control efectivo de las extracciones, transportes y consumos masivos de los combustibles fósiles. El problema es que las medidas buenas a largo plazo pueden ser difíciles y requerir al principio mucho esfuerzo, mientras que las fáciles demagogias pueden dar pequeñas y rápidas ventajas, pero a base de comprometer el futuro.

¿Cómo podemos "predicar" los mexicanos a los votantes norteamericanos para que opten por el camino más duro pero más seguro? Pues, seguramente no con palabras, sino exigiendo aquí que nuestro propio gobierno se corrija lo más pronto posible y se ponga a resolver nuestros grandes problemas falta de seguridad y de corrupción impune. Ya lo hizo hace un año el pueblo neoleonés y recientemente los votantes de otros siete Estados, y parece que el mensaje del pueblo ya resonó fuerte en la Presidencia. En estos tres meses que durarán las campañas presidenciales americanas, debemos presionar masivamente a nuestro gobierno de que ya es tiempo de emprender cambios radicales, para que podamos actuar unidos como país en los tormentosos tiempos que asoman, y no con un gobierno malhechor y un pueblo dolido y desconfiado.

Nuestros ancestros homínidos superaron al resto de los animales, hará unos dos y medio millones de años, a base de adoptar una disciplina social que mejor asegurara la sobrevivencia del grupo y el desarrollo de sus individuos integrantes, y eso les fue permitiendo ascender, hasta que hace unos 72,000 años un grupo de hombres modernos ascendió a la plena conciencia: No olvide esta lección, señor Presidente Enrique Peña Nieto: Los grupos sin buena disciplina social desaparecieron y fueron ascendiendo sólo los que acataban las mejores normas morales de comportamiento: Eso sigue vigente el día de hoy: Sólo los países que se imponen a sí mismos "estados de derecho" integran lo que llamamos el Primer Mundo, mientras que los gobernados por "listillos" que esquilman a sus pueblos, vegetamos en lo que se llama el "Tercer Mundo" ¿No le parece que ya es tiempo de ir ascendiendo? ¿Tomará usted la gran decisión de rectificar? Si no lo hace, la Patria se lo demande.

Atte.- JVG.- 03-08-16