24/09/2018
Editoriales

El Difícil Tránsito a la Democracia

Si queremos transitar con éxito el difícil camino que nos puede llevar de ser un país tercermundista con una población estratificada, hasta uno con altos niveles de ingresos y de educación, debemos estudiar bien lo que somos, lo que debemos de superar y a dónde queremos llegar.

Empezando por esto último, cuando los ingleses se quejaban ante Winston Churchill del sistema que tenían, él les decía: Estoy de acuerdo en que tiene muchos defectos, pero tiene la ventaja de ser el menos malo de todos los demás que se conocen. En efecto, no es cierto que el sistema democrático liberal reconozca automáticamente todos los derechos a toda la población, pues, por ejemplo, históricamente sólo fue reconociendo el derecho al voto a quienes contribuían substancialmente al sostenimiento del Estado, por su nivel de ingresos y de educación. Tampoco es cierto que haga sentir iguales a toda la población, pues en caso en que haya grandes diferencias raciales dentro de la misma, el grupo que tenga mejor avance social, siente que esa ventaja, que es relativa y circunstancial, la convierten falsamente en "inherente a su raza". A este vicio es a lo que llamamos "discriminación".

Así que cuando marchamos hacia una democracia liberal no marchamos hacia un paraíso, sino sólo hacia un sistema sociopolítico que ha demostrado, históricamente, ser el menos defectuoso de todos aquellos que se han probado, y que actualmente lo practican gentes de todos los tipos raciales existentes, aunque haya tenido sus orígenes, por circunstancias históricas bien conocidas, en Europa Occidental.

¿Cuál es el principal obstáculo que tenemos que superar aquí en México para alcanzar una democracia liberal en plena vigencia? Pues, sin duda alguna, nuestra todavía muy marcada estratificación social, aunque ya hayamos avanzado mucho desde la sociedad "de castas" de la Colonia y del sistema de "peonaje" de las haciendas y minas. Cuando hace muchos años fui a los Estados Unidos como ingeniero recién graduado, mis compañeros de fábrica me preguntaban que si había discriminación racial en México y, al principio, yo daba respuestas negativas pero, pensando bien y a fondo, llegué a la conclusión de que aquí tenemos una discriminación social tan fuerte y prevalente, que en ella quedan sumergidas todas las demás.

¿Cómo se resuelve este problema? Mucha gente contesta: Haciendo "obra", ayudando a los pobres, etc., y aunque esto debe ser parte de la solución, resulta ser completamente insuficiente si no se hace en un marco de una total moralidad en el manejo de los asunto públicos, pues esto, a su vez, es lo que debe llevar a instaurar un nivel tal en la educación generalizada en todo el pueblo, que les permita tener confianza en que sus esfuerzos serán justamente remunerados y que no vayan a parar en corruptelas enriquecedoras de funcionarios y de sus paniaguados empresariales.

Así que, lo que somos, nos lo dice nuestra historia, los problemas que tenemos que superar, nuestra sociología y a dónde queremos llegar, la historia mundial contemporánea. Todo eso dentro del imprescindible marco del pleno comportamiento moral en la búsqueda del bien público.

Atte.- JVG.- 21-09-16