19/Jan/2020
Editoriales

El paralelismo

Cuando se desarrollaba la histórica Guerra de Secesión norteamericana, entre el 31 de diciembre de 1862 y el 2 de enero de 1863 sucedió algo inédito. Resulta que el general de la Unión William Rosecrans y el de los Confederados Braxton Bragg se toparon en Murfreesboro, Tennesse, en el Stones River.

El nerviosismo apareció en ambos ejércitos porque estaban parejos en soldados y armamentos, y cada uno diseñó su estrategia en reuniones secretas. Pero se dio la casualidad que ambos generales adoptaron la misma táctica, manteniendo su ala derecha en el lugar y girando a la izquierda en una maniobra envolvente de flanqueo. El resultado de semejante simetría fue que al término del operativo ambos ejércitos cambiaron de lugar en el campo de batalla y se enfrentaron de nuevo uno al otro, sólo que en direcciones opuestas.

Algo semejante a los juegos de fútbol que los equipos cambian de cancha y el lado que defendían después se convierte en el objetivo de su ataque. Regresando a la batalla de Stones River, resultó ser muy larga, y al final no se pudo saber quién ganó, pues toda se desarrolló tal cual empezó: en forma muy indecisa.