01/Oct/2020
Editoriales

¿Qué crees que pasó?

Agosto 5 de 1933: azota a Monterrey un fuerte ciclón que provoca la muerte de al menos treinta personas, dos mil damnificados y 300 casas derribadas. Llovió por más de 24 horas continuas y el río Santa Catarina se desbordó, inundando calles del centro de la ciudad, como Allende, Ruperto Martínez, MM de Llano, Rayón y Platón Sánchez.

Esa temporada de ciclones fue terrible, pues antes de un mes, en septiembre 4, el huracán Cuba – Brownsville dejó a la ciudad de Reynosa aislada porque el Puente Internacional de McAllen se ladeó peligrosamente en el lado norteamericano, cerrándose el tránsito por largo tiempo mientras se reparaba la estructura. Además, la comunicación terrestre con Monterrey y el resto del país se interrumpió porque los ríos y arroyos se desbordaron casi todos. Unos días después, el 15 de septiembre, en San Luis Potosí ocurrió otra tragedia cuando fuertes lluvias hicieron que no sólo el vertedor de demasías de la Presa La Constancia (conocida como la Contra Presa), sino toda la cortina fallara inundando la ciudad capital potosina.

En Monterrey la presencia de ciclones es cíclica, pues cada dos décadas ocurre alguna perturbación climatológica venida del Caribe que entran por el Golfo de México, trayéndonos agua abundante para combatir la sequía que normalmente la antecede, pero que provoca graves trastornos en nuestra Ciudad. Acabamos de pasar por un Ciclón llamado Hanna, que nos dejó muchos mñas beneficios que daños; pero la temporada de ciclones aún empieza…