21/05/2018
Editoriales

Las razones del amor

Qué fácil es decir “te amo” un día al año, tan sencillo como esas primeras mariposas en la panza cuando conoces a quien piensas se convertirá en tu otra mitad, como si las personas fuéramos por allí caminando con medio cuerpo nada más, como si para complementarnos necesitáramos de otro cerebro o de un pedazo más de corazón.

La realidad sin embargo es otra, amar es mucho más que decir “te quiero”, mucho más que un regalo costoso o una invitación a cenar; amar es creer, sin poner a prueba, como dogma de fe, es bailar sin música, sonreír sin motivo, es lograr que el corazón palpite cuando escuchas llegar a esa persona aunque hayan pasado ya más de 50 años.

Amar es también compartir un abrazo con tus amigos si tienes la dicha de contar con ellos, es escuchar a una amiga en “crisis” y darle el mejor consejo (¡mándalo a la fregada, pelados como ese sobran!), amar de verdad es reír de un chiste malo, escuchar cien veces la misma historia, que tu hija te de un beso lleno de chocolate y compartir una sonrisa con alguien que no conoces y a quien quizás ese gesto puede cambiarle el día.

Todo eso es amar, hacerlo de verdad es quererte primero a ti mismo, disfrutar tu soledad, tus silencios y a tus demonios, esos que te visitan cada tanto para hacerte flaquear, para dejarte sin fuerzas, para llevarte a sentir un abandono en compañía que a veces resulta tan difícil de entender; el amor propio es la mejor manera de comenzar a querer, si me amo soy capaz de amar, de otra forma no puedo reflejar ni entregar lo que no existe en mi corazón.

Aún así ¿piensas que eso del amor no es para ti, que tu corazón ha sido lo suficientemente lastimado como para no volver a creer? Entonces te invito a que reflexiones un poco más…

Te regalo cinco razones para amar:

1.    Tu energía aumenta cuando te sientes feliz, el amor es el mejor antídoto para la tristeza, amar nos lleva a nivel cerebro a liberar una serie de sustancias que nos hacen sentir bien, definitivo entonces, el amor es una DROGA, úsala a tu favor.

2.    Cuando trabajamos en un ambiente de armonía en el que la amistad fluye y la risa está presente de manera constante entonces nuestra productividad aumenta, ¿quieres mejorar en tu trabajo? Acepta y disfruta a tus compañeros.

3.    Quien enseña a amar aprende cada día a mantener viva esa llamita, muéstrate cariñoso y receptivo con tu pareja e hijos y ellos te regresarán exactamente lo mismo, su amor se volverá tu más grande motor.

4.    Sal con tus amigos o amigas al menos una vez por semana y recargarás energía tremendamente, el hecho de compartir con aquellos que nos hacen sonreír le da a nuestra vida una inyección de positivismo que se extiende por días y que nos lleva a disfrutar plenamente desde el simple hecho de pensar en la siguiente reunión.

5.    Por último, practica el amor compasivo, ese que te lleva a tener un detalle, regalar una sonrisa o extender tu mano sincera a una persona que no conoces y con quien estableces empatía en la calle, ese sin duda es el amor más grande, el que no exige, el que solo agradece, el que deja una sonrisa y se va despacito llevándose parte de nuestro corazón.

Si aún así ninguna de las razones para amar te parece válida, entonces busca en lo más profundo de ti, revisa tus prioridades, tus metas, tu camino de vida y te darás cuenta que llegamos al mundo en medio de amor, vivimos en él para disfrutar de ese querer y el día que nos vamos debe ser hermoso hacerlo con la firme idea de haber hecho lo correcto, amar hasta la médula, hasta donde los huesos y músculos lo permitan, hasta donde la piel ya no pueda más, amar con el corazón más allá de cualquier razón.

Feliz día, feliz vida, ¡gracias por enseñarme a amar!