01/Oct/2020
Editoriales

¿Qué crees que pasó?

 

Agosto 5 de 1987: muere en Ciudad de México, “Chava” Flores, prolífico compositor de música mexicana. Salvador Flores Rivera nació en el barrio de La Merced de la Capital, el 14 de enero de 1920. Huérfano desde los doce años, Chava Flores pertenece a una generación de mexicanos que tuvieron que trabajar siempre y en cualquier cosa. La hizo de cobrador, vendedor, costurero, panadero, cobrador, ayudante de impresor y muchas otras actividades que le permitieron sobrevivir en la jungla de asfalto. Pero esta obligada riqueza laboral que padeció, le abrió las puertas a la música, porque conoció a fondo la forma de vida de la mayoría de los mexicanos que eran -y son- los pobres.

Así, mientras laboraba en una imprenta propiedad de unos “cuates”, ante la posibilidad de cerrarla por incosteable, a Chava se le ocurrió en 1949 editar una libreta que le llamó “El álbum de oro de la canción” en la cual, cada quince días aparecían las canciones más gustadas. Así fue conociendo a los intérpretes ya los  compositores, pues los entrevistaba personalmente. 

Su instinto le aconsejó que cerrara su negocio porque apareció el famoso Cancionero Picot, y decide dar a conocer su cualidad de compositor dando a conocer su primera canción “Dos horas de balazos”. Gustó al público e inmediatamente sacó “La tertulia”, que fueron grabadas en 1952 por RCA Víctor. El gran éxito que tuvieron estimuló al enorme compositor musical Chava Flores el mejor de los temas mexicanos para la clase popular. Chava retrata en sus composiciones toda una época del país y siguió escribiendo inspiradas historias con todo y su música. Sábado Distrito Federal, El Gato Viudo, ¿A qué le tiras cuando sueñas mexicano?, Ingrata pérjida, Pobre Ton, Los pulques de Apan, Mi Chorro de voz, Peso sobre peso, Amor de lejos, La Tertulia, Vámonos al parque, Céfira; La casa de Lupe, Llegaron los gorrones, Martita la piadosa… y muchísimas más, fueron las mejores canciones mexicanas que le dieron fama a artistas de la talla de Pedro Infante, Germán Valdés “Tin tan”, Luis Aguilar, José Alfredo Jiménez, Miguel Aceves Mejía y a muchos otros intérpretes. Se llenaban las salas de cine y se vendieron discos al por mayor. Chava Flores escondió por décadas su rostro y voz por cierta modestia o temor tal vez a las candilejas, hasta que ya en la última etapa de su vida, decidió presentarse en los diversos auditorios nacionales, destacando el homenaje que se le hizo en el Palacio de Bellas Artes, donde cantó ¡la mayoría de sus canciones! Y el público le pedía más. Este prolífico compositor dejó una escuela para generaciones futuras como es el caso de Juan Gabriel, que también compuso melodías que son poemas a la vida del mexicano común, enfocando sus problemas cotidianos en forma romántica (más Juan Gabriel que Chava, pues éste retrataba otra realidad nacional de acuerdo a su época). El talento de Chava Flores le dio hasta para escribir libros, pues son de su autoría “Relatos de mi barrio” y “Motivaciones para la locura”, un texto largo de poemas dedicados a su vida sentimental.