22/Nov/2019
Editoriales

Los Templos de Monterrey. El Sagrado Corazón de Jesús; Cristo Rey, y San Juan Bautista Lasalle

En esta colección de textos relativos a los Templos de Monterrey, advertiremos que la información no es tan abundante como en los temas de plazas, mercados o panteones ya publicados, pues los archivos de documentos primarios no son los habituales. Se encuentran en diversas entidades que no siempre son accesibles, por ello es que sus historias son breves y en este mismo texto van tres de un solo golpe.  

Templo del Sagrado Corazón de Jesús.

Sucedía que en el Monterrey de 1870 la Iglesia Católica sólo tenía como templos religiosos: una parroquia, la Catedral de Monterrey, y los templos del Roble y de La Purísima. El otro templo que existía, el del Convento de San Andrés, ubicado en las calles del Teatro -hoy calle Escobedo- y San Francisco -hoy calle Ocampo- era usado sólo por los frailes. En breve tiempo, el crecimiento de la Ciudad evidenció que esta oferta de Centros religiosos era insuficiente para la demanda ciudadana. 

Ante ello, el Obispo de Linares, Francisco de Paula Vera, proyectó la construcción de un nuevo templo. Encargó tan delicada misión a la Sociedad Católica de Señoras de Monterrey que, junto con él, decidieron edificar un templo dedicado al Sagrado Corazón de Jesús, y que su ubicación debería ser en el Barrio del 5 de Mayo, para que diera servicio a los habitantes de la parte norte de la Ciudad.

El predio proviene del donativo de un particular

No pasó mucho tiempo cuando, el 18 de febrero de 1873, la señora María Antonia de Arrese y Llano hizo un donativo importante: un predio en donde se celebraban corridas de toros, que era ideal para ubicar allí el Templo del Sagrado Corazón de Jesús. Dicha propiedad era circundada al oriente, por la calle de Zaragoza, al sur por la calle de Cinco de Mayo y al norte y poniente, con propiedades de la misma señora de Arrese y Llano. Así que, sin pensarlo, se aceptó el generoso donativo. 

Al año siguiente –en 1874- se inició la construcción que tardó 29 años en terminarse (1903). Sin embargo, para el año de 1899 ya se celebraba misa en un espacio provisional, una vez que se bendijo la Sacristía, pues la construcción estuvo suspendida alrededor de unos 15 años. El arzobispo Jacinto López y Romo reactivó la obra encomendándosela al sacerdote Leonardo Garza Flores como el responsable de la construcción.

Sin embargo, esta obra en proceso que terminada sería la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús estaba destinada para atender a la población del norte de la Ciudad, el Topo Chico, San Nicolás de los Garza y Escobedo. Pero del lado poniente había una necesidad creciente, por lo que, en paralelo, se iniciaron las edificaciones de las parroquias de La Purísima Concepción y la de Santa Catarina. 

Para el 19 de diciembre de 1894 las obras del Sagrado Corazón de Jesús estaban prácticamente terminadas y se nombró a su primer párroco en la persona del presbítero Francisco de la Garza Martínez. Ya para el 13 de enero de 1895 se realizó el primer bautizo al niño Hipólito Castillo Corpus, hijo de Domingo Castillo y Leandra Corpus, así como sucedió con otros siete niños que igual recibieron las aguas bautismales.

Pero los tiempos en la Iglesia Católica dependen de circunstancias internas a las que no tenemos acceso, así que sólo consignamos que la bendición del Templo Sagrado Corazón de Jesús fue hasta el 8 de octubre de 1903, a cargo del excelentísimo Sr. Santiago Garza Zambrano.  

Se convierte el Templo de Sagrado Corazón en Parroquia

Y que, al ser convertido en Parroquia, El Sagrado Corazón de Jesús abarcaba los templos de Nuestra Señora del Roble, San Luis Gonzaga, de Los Dolores y El Perpetuo Socorro. En el bautisterio se conserva un óleo de Eligio Fernández (sin fecha), el cual describe el bautizo de Jesucristo a manos de San Juan Bautista. Entrada la segunda década del siglo XX, entre los años 1916 y 1920 se construyó el Altar de la Capilla y se dedicó a la Virgen del Rosario.

En cuanto a las obras adicionales realizadas al Templo del Sagrado Corazón de Jesús, hay registro de que, en diciembre 14 de 1943 se contrató al fundidor Julio Elizaldi para que fabricara dos campanas, mismas que se forjaron en los hornos de una fundición en San Nicolás de los Garza. Las dimensiones son: la campana mayor de 1.60 metros de alto, más 40 centímetros de la corona, por 1.47 metros de diámetro. La campana menor mide 1.05 metros de alto, más 0.30 metros de la corona, por 0.96 metros de diámetro. El peso total de las campanas es de 3 mil 165 Kilos.

La campana mayor, de confección local, repica en forma muy sonora

El pedido de estas campanas fue entregado en mayo de 1944 y un mes después –el 12 de junio- fueron llevadas a la Parroquia, y bendecidas por el excelentísimo Sr. D. Guillermo Tritschler y Córdova. Estas campanas del Sagrado Corazón de Jesús producen un tañido muy sonoro, sobre todo la campana mayor, que es muy claramente identificable cuando se llama a misa con ellas, muy distinto al de las otras campanas de la Ciudad.

El 30 de noviembre de 1943 el canónigo Toribio Cantú contrató a Alfredo Wolburg de la Ciudad de México para que construyera un órgano tubular, mismo que fue llegando a Monterrey en partes, e instalado en julio de 1946. Además, en esas fechas también se terminaron los dos cuerpos que le faltaban a la torre que da frente a la calle de 5 de Mayo.

En 1953 la modernidad llegó a la Iglesia. El párroco Juan de Dios Garza Treviño adquirió un órgano electrónico marca Hammod, y construyó un salón de juntas al que llamó Pío X. Esto ha permitido que las ceremonias celebradas en Sagrado Corazón sean más ágiles y se puedan ambientar más fácilmente. Además, en octubre de 1968 el canónigo Juan de Dios Garza reformó el Presbiterio o el Altar de esta Iglesia para que, de acuerdo con el Concilio Vaticano II, poder dar misa de frente a los feligreses.

Características de la edificación

El acabado exterior del Templo es de sillar de la región, y en el interior se puede admirar en el Altar principal, entronizada, la imagen del Sagrado Corazón de Jesús en una preciosa talla catalana, y en los laterales superiores están once bellos vitrales. En el muro lateral derecho está un Cristo crucificado con las imágenes de la Santísima Virgen María y el Apóstol San Juan a sus lados, la imagen de San José con el Niño Jesús en sus brazos y la pintura de San Antonio de Padua. 

En el muro lateral izquierdo encontramos la Imagen de la Inmaculada Concepción de María y una pintura de la Santísima Virgen de Guadalupe.

En la nave izquierda del templo hay un hermoso altar que entroniza a Nuestra Señora del Rosario y a los lados, las imágenes de Santa Margarita María de Alacoque y de Santa Teresa. Al llegar como párroco en 1989 el presbítero Eliseo de la Garza Hinojosa se construyeron las primeras criptas en el Templo de Sagrado Corazón.

Es necesario señalar que, durante los jueves de cada Semana Santa, unas 40 mil personas pasan por este bello Templo para cumplir con la tradicional Visita a los Siete Templos. En la parroquia del Sagrado Corazón, pese a no estar ubicado ahora en un área habitacional, se realizan reuniones de jóvenes y adultos con la finalidad de mejorar su vida y su relación con Dios. Además, se dan clases de Catecismo a cientos de niños de toda el Área Metropolitana.

Durante las décadas de los años cuarenta, cincuenta y sesenta del siglo pasado, la pared oriente de este Templo era utilizada como fondo de algunos mitines políticos, si se realizaban en verano por las tardes, pues la altura del muro proyecta buena sombra para el presídium cuando se hacían reuniones masivas en la plaza De la República.

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El Templo de Cristo Rey

 

En la década de los años cuarenta del siglo pasado las familias regiomontanas iniciaban un proceso de abandono del centro, pues la demografía continuaba creciendo y se requería abrir nuevos centros de población. Con su establecimiento hubo necesidad de ampliar todos los servicios urbanos, entre ellos el espiritual. 

 

Semejante fenómeno hizo que los templos católicos ubicados en el primer cuadro perdieran feligresía, mientras que en otros rumbos de la Ciudad exigían atención a sus necesidades espirituales, requiriendo la construcción de nuevos templos.

 

El norte de la ciudad era atendido por el Templo de La Santísima Trinidad ubicado en Madero y Colegio Civil. Sin embargo, pronto fue rebasado por la demanda y se inició a bote-pronto la edificación de un nuevo templo, en las calles de Reforma y Villagrán. Sería dedicado a la devoción de Cristo Rey, cuyas obras fueron realizadas por Ignacio y Alberto Santos en cumplimiento de una manda.

 

El Templo de Cristo Rey dependía de la Parroquia de La Santísima Trinidad

 

Este Templo de Cristo Rey fue consagrado el 23 de octubre de 1948 por el Sr. Arzobispo Guillermo Tristschler y Córdova, agregándose territorialmente a la Parroquia de la Iglesia de La Santísima Trinidad. Su proyecto tiene como modelo el estilo del Templo de la Iglesia de Notre Dame de la Raincy, en Francia, una obra del prestigiado arquitecto August Perret, edificada en 1922.

 

El fatídico derrumbe de la bóveda

 

Esto se dice muy fácil, pero la verdad es que durante la construcción de la Iglesia de Cristo Rey se sufrió un fatídico accidente. El 28 de diciembre de 1944 la cimbra de la bóveda falló, provocando el derrumbe de toda la estructura cuando se realizaba el vaciado del concreto hidráulico. El estruendo fue grande, provocando temor entre los vecinos que, al ver después la gravedad del accidente, algunos cayeron en crisis nerviosa. 

 

En este fatal desenlace murieron dieciocho personas, entre ellas el constructor de la obra, ingeniero civil Juan C. Doria Paz. Se trata de uno de los peores accidentes acaecidos en nuestra Ciudad durante un proceso de construcción.

 

Se convierte el Templo Cristo Rey en Parroquia

 

Terminado el edificio, pasaron cuatro décadas para que, en septiembre 13 de 1987 la Santísima Trinidad se convirtiera en Santuario por lo que la Sede Parroquial se instaló en el Templo de Cristo Rey.

 

A pesar de que han pasado siete décadas desde su consagración, el estilo arquitectónico de Cristo Rey sigue siendo catalogado como de estilo moderno. Su única torre además de alta, es esbelta y en su interior está adornada por mosaicos. El del presbiterio es de color azul con motivos fitográficos, destacando los murales del viacrucis.

 

Desde mi niñez que íbamos mis hermanos y yo a Cristo Rey se notaba cierta tendencia a los ritos de sanación. Con el paso del tiempo eso no desapareció, sino por el contrario, todos los miércoles se oficia una misa de sanación que es muy concurrida, e incluso, a ella acuden enfermos trasladados en ambulancias.

 

 

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Templo de San Juan Bautista de La Salle 

 

A mediados del siglo pasado el proceso de crecimiento poblacional de la Ciudad no frenaba, al contrario, durante las décadas siguientes, la urbanización se desdoblaba cada vez con mayor velocidad hacia todos los rumbos. Desde luego que este crecimiento desmedido, lo hemos comentado antes, trajo consigo desequilibrios importantes en casi todos los rubros del desarrollo comenzando con la infraestructura y repercutiendo en necesidades varias.

 

Un caso de expansión importante se dio en la falda norte del cerro del Obispado, sector en donde se instaló la colonia Chepe Vera en el año de 1950. En esa colonia se encuentra uno de los colegios privados de mayor prestigio de Monterey, el Colegio Regiomontano, centro educativo administrado por los Hermanos Lasallistas, del que ha egresado cualquier cantidad de personajes de las clases media y alta desde su fundación. 

 

Enfrente de este Colegio hay una Plaza pública sobre la avenida Francisco G. Sada cerca de la avenida Simón Bolívar. En ella, los lasallistas organizaban una misa al aire libre a pesar de que no era ni son permitidos los ritos religiosos fuera de los templos. Pero el hermano Víctor Beltrán realizó gestiones ante el alcalde Rafael González Montemayor (1958 – 1960) para que el Municipio donara la mitad de la plaza y lo consiguió. 

 

Era el año de 1960 cuando se iniciaron los trabajos de edificación del Templo. Aunque el proyecto original era una estructura simple, rectangular, a finales de los años setenta del siglo XX se cambió por una estructura con techumbre de forma parabólica revestida de lámina de acero inoxidable color blanco. Este nuevo proyecto es de Gerardo Coindreau y Antonio Elosúa Muguerza.

 

La originalidad de la figura geométrica despertó la natural inventiva de los regiomontanos y no faltó alguien que le sacara parecido con una crinolina de vestir femenina; por ello así es conocida popularmente esta Iglesia. Al principio fue administrada por el capellán de los lasallistas, presbítero Rubén E. Ríos Zalpa, hasta 1965 que fue nombrado capellán el presbítero Roberto Méndez Ortiz, luego secular, de 1965 a 1982 capellán, y luego vicario fijo a partir de 1977. 

 

El Colegio Regiomontano aprovecha esta Iglesia para celebrar misas diariamente y para sus graduaciones. Funciona tan bien que, el 22 de Noviembre de 1983 este Templo fue elevado a la categoría de Parroquia siendo su primer encargado Gerardo Charles García. Esta Parroquia da servicio además de al Colegio mencionado, al público en general. 

 

Fuentes 

Arquidiócesis de Monterrey 

Catholic hierarchy