24/09/2018
Editoriales

Leonardo da Vinci

 

 Se trata de uno de los mayores genios que la especie humana ha engendrado. Existen libros y hasta enciclopedias de sus obras e inventos. De talento proteico que  incursionaba en todas las áreas que su aguda imaginación le permitía.

Sin embargo, Leonardo era un hombre y como tal, tuvo grandes éxitos, pero igual se equivocó muchas veces, aunque sus fallas no fueron tales, porque sirvieron posteriormente a otros que perfeccionaron sus ideas, llevando a la humanidad a niveles superiores.

Tan sólo como ejemplo de esto le diré que Leonardo escribió de aviación civil ¡El 14 de marzo de 1505!

Hace más de cinco siglos que en su diario está plasmado el concepto profético de que el hombre pronto volaría. La idea de volar le vino cuando viajaba de Florencia a Fiesole pues en el trayecto tuvo tiempo para observar detenidamente a un buitre que volaba.

“Las aves de grandes alas y ala corta despegan del suelo con la ayuda del viento”, y así comenzó la carrera de la aviación.

Dio forma en su mente a un artilugio que de inmediato construyó. Constaba de unas alas con tela que daban la impresión de ser alas de murciélago, cortas y anchas. Colocadas en una persona, ya era sólo cuestión de agitar los brazos para mover un sistema de poleas y tensores que trasladarían el movimiento a las alas.

Hasta nombre le puso a su invento: Ornitóptero.

Una vez construido esperó un día soleado de brisa ligera para ordenar a sus ayudantes que llevaran este artefacto a un monte cercano.

Una vez instalado en la improvisada pista aérea, hizo que uno de sus asistentes que se llamaba Antonio, lo probara.

Le dio instrucciones para usarlo, aprovechando la fuerza del viento, y Antonio alcanzó a elevarse volando por un rato hasta que cayó en picada y se quebró una pierna.

Siglos después se aplicaría este principio y con la tecnología en constante avance, permitió la construcción de aparatos que efectivamente permitieron al hombre volar.

La calidad de hombre, hizo que el genio de Leonardo tuviera, así como en este caso, varios fracasos, pero nunca desistió en su profesión de inventor.

Construyó algo parecido a un submarino, unos flotadores para caminar sobre el agua, un carruaje sin caballos, que sin duda es el antecedente más antiguo del automóvil; un traje de buzo, un paracaídas, un volante, y un proyecto mayor que fracasó: propuso y le hicieron caso, desviar el río Arno para unir Florencia con el mar, pero sólo consiguió que la ciudad fuera un gran pantano, y una vez que llegó el verano, se crio una plaga de mosquitos que terminaron siendo una epidemia de Malaria.

La increíble vida de este genio es muy importante difundirla, porque nos enseña, además de sus increíbles obras e inventos, que los fracasos no son tales, sino que son sólo una forma de aproximarse a solucionar los problemas que queremos vencer.

Siglos después, el inventor norteamericano Thomas Alva Edison lo diría en su propio estilo para explicar sus casi mil fracasos hasta llegar a inventar la bombilla eléctrica: no fueron mil fracasos para inventar el foco, sino que se trata de un invento de mil pasos.