14/11/2018
Editoriales

LA LUCHA FACCIONAL QUE HIZO POSIBLE EL ACUERDO EN SIRIA

Según un informe publicado anoche en el Wall Street Journal, el secretario de la Defensa Ash Carter, el jefe del Estado Mayor Conjunto, general Joseph Dunford y el director de la CIA, John Brennan, intentaron socavar el acuerdo de tregua en Siria anunciado esta semana, tratando de aumentar la presión en contra de Rusia con diversas medidas, "entre ellas ampliando la ayuda militar encubierta a algunos rebeldes que ahora están recibiendo los embates de los ataques aéreos de Rusia". Carter, Dunford y Brennan "han expresado sus opiniones cada vez más duras en las reuniones en la Casa Blanca, pidiendo nuevas medidas 'para infligirle daño serio a los rusos' " según le dijo un funcionario del gobierno de alto nivel al Journal. Pero esos esfuerzos fueron frenados y fuentes cercanas al gobierno han confirmado que Kerry cuenta ahora con el apoyo unánime del gabinete para su diplomacia con Rusia.

La alianza emergente de los halcones bélicos contra Rusia, informa el Journal, pone al descubierto las discordias que existen entre los funcionarios diplomáticos y de la Defensa que están presionando a Obama para que tome medidas más fuertes en contra de Moscú. La CIA, sostiene el Journal, está particularmente "furiosa" por la campaña rusa en Siria, porque han sido golpeados duramente los grupos que apoya la agencia en la campaña aérea de Rusia y se han visto forzados a retroceder ante la ofensiva siria por tierra. Por lo tanto, darle más armas a estos grupos por parte de la CIA cada vez puede hacer más poca diferencia en el terreno.

El funcionario del gobierno que habló con el Journal insistió en que ni Carter ni Dunford han hecho recomendaciones formales ante la Casa Blanca, aunque el artículo del Journal da pistas sobre la pelea política interna dentro del gobierno, en donde Kerry contraataca a nivel de gabinete a favor del acuerdo con los rusos. Quizá era a esto a lo que se refería Kerry ayer cuando dijo ante la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado que hubo discusiones en el gobierno sobre cuál era la estrategia a seguir "en caso de que no tengamos éxito" en las negociaciones (el llamado "plan B") si falla el proceso de Viena. Sin embargo, Kerry también dijo que "este es el momento de tratar de ver si podemos hacer que esto funcione o no, no de encontrar maneras de predestinarlo al fracaso y empezar a hablar de todas las desventajas de lo que pudiéramos hacer posteriormente".

En realidad, un grupo de funcionarios del departamento de Estado y el Pentágono, junto con operativos claves de la comunidad de inteligencia, han estado trabajando en secreto con sus homólogos rusos para darle marco al acuerdo de cese al fuego. En el norte de Siria, personal militar tanto ruso como estadounidense han estado trabajando en apoyo de la Fuerza Democrática Siria, un grupo compuesto de combatientes del YPG curdo y fuerzas tribales sunitas. Esto ha profundizado la cooperación militar ruso-estadounidense en el terreno más allá de los acuerdos anteriores de "supresión de conflictos". Esto ha allanado el camino para realizar una supervisión conjunta ruso-estadounidense del cese al fuego, que es el ancla de todo el plan, que se espera inicie a la medianoche del sábado 27 de febrero.

Aunque los halcones y los que odian a Rusia intentan criticar el plan que se trabajó a través de estos complejos canales secretos, la situación ha cambiado drásticamente.