13/11/2018
Editoriales

WELLS FARGO OTRO BANCO DELINCUENTE

El Gerente General y Presidente de la Junta Directiva de Wells Fargo, John Stumpf anunció el 10 de octubre su retiro, efectivo inmediatamente. En el banco durante 34 años, ha presidido todos los esquemas infames de rescates, fraude, derivados y otras prácticas del Wall Street moderno. Se supone que tiene un paquete de retiro de cerca de los $130 millones de dólares.

El 12 de octubre, la Comisión Bancaria de la Asamblea del estado de California sostuvo una audiencia sobre Well Fargo. El ejecutivo de Wells Fargo, David Galasso, testificó ante unos legisladoras muy amables, alegando que en realidad el fraude de crear hasta 2'000,000 de cuentas no autorizadas que se remonta hasta el 2005, no representa realmente la "cultura corporativa de Wells Fargo". Reiteró que, hasta la fecha han sido despedidos más de 5,000 empleados por el escándalo, etc.

Pero en realidad no están tomando ninguna medida efectiva contra los bandidos de Wells Fargo. Las audiencia que sostiene la comisión tienen el propósito de permitir que todas y cada una de las personas defraudadas por el banco puedan entablar una demanda. La legislación que se discute busca eliminar lo que se llama cláusula arbitral, que está en cada uno de los contratos de Wells Fargo. Tal y como está ahora, bajo "arbitraje", el banco no necesita más que pagar una multa, si se le encuentra culpable. Los legisladores federales por California están discutiendo prohibir el arbitraje como su plan de acción y que no sea solo a nivel estatal.

Pero el punto está en ¿cuándo se le va a poner fin a todo este absurdo? Es bien sabido que cada uno de los bancos demasiado grandes para quebrar tiene un fondo de contingencia para pagar multas, como el costo a pagar por todo, desde lavado de dinero sucio, como denunció el senador Levin en el caso del HSBC, hasta la estafa más reciente de Wells Fargo.

Cualquier cosa que no sea una audiencia estilo comisión Pecora para encarcelar a los banqueros más encumbrados, es menos que inútil. Sin una reforma bancaria completa al estilo de la hamiltoniana Glass-Steagall, estas audiencias solo van a perpetuar la ilusión de que estos bancos zombies y bandidos son algo distinto a lo que realmente son.