07/Jul/2020
Editoriales

Tres especias antiguas

Las especias fueron motivo de grandes enfrentamientos en la antigüedad, incluso algo se les debe por el descubrimiento de América, pues el viaje de Colón tenía entre otros objetivos, encontrar una nueva ruta para traer especias de La India a Europa. Hoy día entendemos por especias los productos que agregamos a nuestros alimentos para exaltar su sabor. Sin embargo, en la antigüedad eran para uso religioso, sobre todo las arcaicas especias de la canela, el incienso y la mirra. En 1450 adC el faraón Hatshepsut envió una expedición a la actual Somalia a buscar estas especias que estaban muy relacionadas con las actividades religiosa y funeraria, en especial con los embalsamamientos, por lo que eran patrimonio sólo de faraones y sacerdotes. La canela nació en Sri Lanka y pasó por el mar rojo para llegar a occidente, usándose en principio además de las actividades religiosas, para darle sabor al vino y a la cerveza. Heródoto dice que la canela crecía en sitios difíciles de llegar y estaba protegida por guardianes con alas, por lo que tardó siglos en llegar a la cocina, pues siempre fue un producto muy caro. Los romanos ricos la guardaban junto al oro, y Nerón, luego de asesinar a su esposa Popea, tal vez por el remordimiento, ordenó poner en la pira funeraria de ella toda la canela existente en Roma, y por dos largos meses no hubo canela en la ciudad. Por su parte, el incienso es un producto en forma de resina que sale de un árbol parecido al laurel. Su uso era, y es, para crear en los templos un ambiente de cercanía con los dioses para transportar el espíritu humano al divino. Pero además el incienso tiene un gran poder antiséptico para las aglomeraciones humanas. Según dice Dioscórides, el incienso clarifica la vista, y mezclado con pez y vinagre cura las quemaduras y sabañones (ulceraciones en la piel). En cuanto a la mirra, se trata de una resina que viene de unos árboles de Arabia y Anatolia. Se usaba para perfumes y para confección de momias, por lo que era muy cara. En el Imperio Romano se usaba para mitigar el sufrimiento de los moribundos y se mezclaba con vino para dárselos a beber a los condenados a muerte. La Biblia, en el Nuevo Testamento, menciona a dos de estas tres especias: a la mirra y al incienso, como regalo que le llevaron los Reyes Magos al Niño Dios.