24/09/2018
Editoriales

Ausencias

LORENZO

La mejor definición de amigo, la escuché de Atahualpa Yupanki: "Es uno mismo en otra piel", esta definición le impactó tanto a Jorge Luis Borges que exclamo "que bellas palabras, como no se me ocurrieron a mí?"

Cuando me instalo en recuerdos remotos, no puedo evitar pensar en mi amigo Lorenzo Vela, que hoy cumple dos años de haber levantado el vuelo. A Lorenzo lo traté durante casi 40 años y pude constatar su calidad humana, su don de gente y el concepto que tenia de la amistad. Su compañía era única e irrepetible.

Ahora que no camina con nosotros, es menester desandar la memoria y recordar su paso por este mundo. Trascender es seguir viviendo y Lorenzo tanto por su nobleza como por la bondad que derramaba, se ganó el respeto y cariño de quienes lo tratamos y cultivamos.

Recuerdo a Lorenzo ahora que crece cada día la estulticia, con su pícara sonrisa, dando cátedra de lealtad con sus amigos. Cuando le platiqué el cuento de Gabriel García Márquez "algo grave va a suceder en este pueblo", en donde un simple rumor termina trágicamente, le impactó tanto que lo repetía en reuniones de amigos y en discursos con alumnos.

Lorenzo, ese raro milagro de volverse presente, precisamente por su ausencia. No nos imaginamos estar en la Universidad Tecnológica Gral. Mariano Escobedo y no verlo caminar por sus pasillos hacia un auditorio, o sumido en un estruendoso silencio o simplemente salir a fumar un cigarrillo.

A dos años en los que la ausencia se agiganta, el recuerdo crece y el dolor lo nubla todo, queremos recordarlo no con una lágrima sino con una sonrisa. En suma, Lorenzo se fue para quedarse.